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Bienvenid@s al primer y más extenso foro en español de la serie Supernatural. Aquí podréis encontrar todo lo referente a la serie, a los actores, al equipo que se esconde tras las cámaras de televisión... Nuestro objetivo es manteneos al tanto de las novedades que vayan surgiendo y poder disfrutar de este fandom que tanto nos gusta. El Staff.
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8x23 - Sacrifice
Próximo capítulo
8x23 - Sacrifice
Emisión: 15/05/2013
Sinopsis:[+ Sigue Leyendo] Con Crowley (Mark Spheppard) a punto de deshacer todo lo bueno que han hecho como cazadores, Sam y Dean se encuentran arrinconados. Pero con la ayuda de Kevin (Osric Chau), los hermanos Winchester realizarán una última jugada contra el Rey Demonio. Metraron (Curtis Armstrong) inicia un plan con Castiel para acabar con Naomi y la burocracia del Cielo. Alaina Huffman y Kin Rhodes también son estrellas invitadas.
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I won't give up, Post 7th season, hurt Dean, hurt Sam
| 3r-Rosario |
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Winchester
        
Group: Sobrenaturales
Posts: 2,890
Member No.: 9,809
Joined: 9-November 09

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¡a quien vas a lastimar tú!!! :bate: :bate: :bate:
[spoiler]Relájate tranquila, ¿OK? deja que la chiquilla cuente la historia a su manera :D Pero tú lo has leído, se ha atrevido a amenazar a mi niño y tú llevas meses sin... A mi no me metas... No se puede escribir nada si después tiene que leerlo "La doctora psicópata" y dar su visto bueno :ph43r: Es tu psiquiatra, sabe lo que te conviene Entonces no te quejes :ph43r: ... no me amenaces a la niña que al menos tengo lo que ella escribe OH, vale, lo siento... [/spoiler]
| QUOTE | -Sam… sé que esto puede ser abrumador…- comenzó Holly, pero Sam la interrumpió con una risa dantesca.
-¿Lo crees?- chilló, muy a lo drama queen- Tuve relaciones sexuales con el espíritu santo, ¿Qué tan abrumador puede ser eso?
Dean se quedó mirándolo, flipando en colores, y luego se volvió hacia la morena y el ángel, en busca de la negativa a aquella rotunda afirmación, pero ambos simplemente le devolvieron una mirada impertérrita. |
Es que me imagino ésto y lo que puede pasar por la mente de Dean y es que no puedo :par: :par: :par:
Espera, entonces Holly es ¡¡¡¡DIOS!!!! :blink: :blink: :blink: <_< , tengo que analizar esto detenidamente :think: ¿Dios? :blink:
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| MaidenWinchester |
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Daeva
     
Group: Sobrenaturales
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Joined: 27-July 08

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Perdoooooooooooon por la tardanza. He estado más ocupada de lo pensado y apenas he podido avanzar en el fic. Cariños a todas! Espero que disfruten el capi :rolleyes: ( Posted Image) Capítulo Seis: Without youSam sonrió con los ojos cerrados al sentir el perfume floral y el suave calor que emanaba el cuerpo junto al suyo. No quería abrir los ojos porque temía que la magia desapareciera cuando lo hiciese. Pero entonces una mano cálida se posó en su pecho, dibujando erráticos círculos con un dedo. -¿Estás bien?- le susurró al oído y el castaño amplió su sonrisa, asintiendo levemente con la cabeza- Todo estará bien, Sam- un nuevo susurro, esta vez acompañado de un tímido beso posándose en su cuello. El Winchester abrió los ojos y posó la vista en el cielo azul, apenas cubierto por unas cuantas esponjosas y blancas nubes y volvió la mirada hacia Holly, quien le sonrió tranquila, con los ojos cubiertos de emoción, como si fuera la primera vez que se vieran en mucho tiempo. -Pensé que desaparecerías cuando despertara- murmuró Sam, plantándole un suave beso en la punta de la nariz y la morena emitió una débil risa que reverberó en sus oídos, como música celestial. -No te dejaré solo, Sam… Jamás- afirmó ella, besándolo en la línea de la mandíbula- Siempre estaré aquí para ti. -¿Lo prometes?- titubeó el castaño, cerrando los ojos, embebiéndose en el intenso perfume. -Siempre- respondió la joven, estrechando el abrazo. Sam podía quedarse allí para siempre. Sin nada en qué pensar. Sin responsabilidades. Sin temores. Pero entonces los verdes ojos de Dean vinieron a bailar ante sus ojos cerrados y Sam inspiró profundo. Había soñado que regresaba. No sólo él si no también Cas. Había soñado que Holly era el espíritu Santo, y había soñado que él y Dean iban tras un lobo gigante. El brazo derecho comenzó a arderle de forma antinatural, con un dolor profundo, como si estuvieran rasgándole los músculos con un bisturí mal afilado. Tuvo la intención de ver por qué sentía tanto dolor, pero la morena le mantuvo el rostro y le sonrió con calma cuando él la miró, interrogativo. -Aquí estoy… y no me iré- susurró, acercándose a besarlo en los labios, haciendo disminuir el dolor notoriamente, al punto que el Winchester olvidó haber sentido alguna molestia siquiera. *** Dean suspiró, intranquilo e impaciente. Si bien la palidez y el sudor frío de Sam habían bajado increíblemente desde que Holly estaba haciendo lo que estuviere haciendo, no podía evitar preguntarse cómo demonios lo sacarían de aquel trance. Y Cas no parecía tener intención de informarle algo hasta que la morena terminara con el maldito ritual que estuviese haciendo. Dean tembló ante la idea de que en realidad estuvieran matando a Sam y que esa fuera la forma de disminuir el dolor de la que había hablado Holly ¿El espíritu Santo podía matar a alguien? ¿No se suponía que estaba creado/a para dar vida en vez de quitarla? Se movió ansioso cuando la morena se levantó del lado de la cama donde descansaba Sam y se giró a mirarlo. De alguna extraña e incomprensible forma, parecía cansada. Diminutas ojeras se habían dibujado bajo sus ojos, los cuales tampoco tenían el brillo que les había visto antes. -Estará bien por un par de horas- indicó, avanzando hasta la puerta. -¿Y luego qué? ¿Lo veo morir mientras duerme?- gimió, con tono sarcástico. Castiel carraspeó, algo incómodo y Holly lo observó, meditabunda. -Estará bien por las horas que me sean necesarias para atrapar al Fenrir- suspiró y luego frunció el ceño- Los nórdicos no estarán felices cuando sepan que le he sacado algo de sangre. -Sangre- repitió Dean, tratando de encontrar la explicación a un comentario tan misterioso- ¿Vas a curar la herida con sangre? -Sam debe beberla- esta vez fue Castiel quien habló y se ganó la más impertérrita mirada de Dean, quien tragó saliva, incómodo ante la aclaración, y entonces volvió a mirar a Holly, esperando que aquello fuera algún tipo de chiste incógnito entre habitantes del cielo. -¿Vas a darle sangre de lobo a mi hermano?- preguntó, conteniendo una arcada. -No es un lobo común y corriente- respondió la joven, con un leve tono de impaciencia en la voz- Y la sangre de Fenrir es el único antídoto para la ponzoña que tiene en su saliva. Si no lo hacemos pronto, la ponzoña irá colándose por las venas de Sam hasta llegar a su corazón, y entonces será muy tarde. -Iré contigo- aseguró entonces Dean, tomando su chaqueta y un arma. -No, tú te quedas cuidando a Sam- le espetó la joven, con tono autoritario. -Cas puede quedarse- indicó entonces el rubio, y miró al ángel, quien asintió quedamente en dirección de Holly. -Castiel me será más de utilidad para cazar al lobo- repuso entonces Holly, mientras sus ojos volvían a brillar de manera usual- A menos que tú puedas desaparecerte a voluntad- prosiguió, mirando a Dean con aire altanero. -Tengo un arma- se defendió el Winchester, pero la morena resopló con hastío- No voy a quedarme de brazos cruzados esperando que la cura para Sam caiga del cielo- bufó entonces Dean, abriendo la puerta y disponiéndose a salir- ¿Vienes o te quedas? -¿Cómo lo hacías para aguantarlos?- gimió la morena, mirando a Castiel, quien se encogió de hombros, y salió tras Dean. *** -¿Cómo vamos a cazarlo sin matarlo?- preguntó de pronto Dean, mientras se mantenían agazapados tras unos arbustos. -Acechándolo en silencio- respondió Holly, sin mirarlo. No era necesario mirarla siquiera para saber que no le gustaba en absoluto la compañía del rubio, pero Dean no estaba dispuesto a dejarla ir sola tras un lobo de tales proporciones. -Te has preocupado bastante- dijo entonces, mirándola de reojo y la morena se volvió a mirarlo, frunciendo el ceño, interrogativa- Parecías toda una drama queen cuando supiste que Sam había sido lastimado- explicó el Winchester, sonriendo burlón- Y para qué hablar cuando cayó inconsciente. -No recuerdo que tú hayas sido el dios de la calma, Dean- refutó ella, volviendo la vista al frente. -Es mi hermano, por supuesto que me voy a preocupar- contestó el rubio, sin dejar de mirarla- ¿Cuál es tu excusa?- Holly se mantuvo impasiblemente silenciosa, con la vista fija al frente- Llegaste a salvarlo de Crowley también- insistió Dean- Quiero decir, literalmente, Crowley estaba sacándole los intestinos a Sam, y tú llegaste en plan “Voy a matarte con mis propias manos”… -Si esperas que diga que estoy profundamente enamorada de tu hermano, será mejor que te sientes y aguardes con paciencia, Dean- lo interrumpió la morena, volviendo la vista hacia él, y su mirada se había vuelto sombría- Es el recipiente de Lucifer- el rubio frunció el ceño, dudoso. -Eso no lo transforma en una mala persona… Sólo en alguien elegido por el cielo y el infierno para su puta partida de ajedrez- defendió Dean, molesto ante la oscura acusación. Ni Sam ni él tenían la culpa de haber sido elegidos para el maldito apocalipsis. No era más que una tarde de entretención para el cielo, ¿Y ahora llegaba ella, precisamente ella, a insinuar que nadie podría sentir amor por Sam sólo porque había sido el recipiente de Lucifer? -Ahí está- susurró de pronto Holly, sacando al rubio de sus pensamientos, y señaló entre unos viejos robles que habían a pocos metros de ellos. El lobo avanzaba lentamente, casi con precaución, olfateando el aire, mirando acuciosamente alrededor. -¿Nos ha sentido? -No… no a nosotros- gimió Holly, frunciendo el ceño, perdiendo de pronto toda esa ingenuidad que parecía portar, como una adolescente recién salida de la pubertad. En su mirada ahora había oscuridad y rebeldía, como una ansiosa sed de pelea. Antes que Dean pudiera hacer algo, o reaccionar en absoluto, la morena salió de detrás de los arbustos y caminó directamente hacia el lobo, quien, ante la sorpresa, gruñó firmemente. El cazador salió tras ella, pensando que definitivamente la chica estaba más loca que una cabra, pero una extraña fuerza lo expulsó hacia atrás, haciéndolo estrellarse contra un árbol, y cuando abrió los ojos, levemente aturdido, pudo ver que el lobo estaba encerrado en una jaula plateada y un hombre alto, corpulento y de reluciente cabello rubio mantenía apresada a Holly contra un árbol con un gran mazo, mirándola furioso. -¡Suéltala!- ordenó el Winchester, apuntando al desconocido con su arma. -Dean, no- gimió la morena, manteniendo la vista fija en su apresador. De pronto una mujer alta, de cabellera abundante y tan brillantemente dorada como la del desconocido apareció frente a Dean, mirándolo seriamente. El Winchester retrocedió instintivamente, dudoso. -No pierdas el tiempo, Reg- ordenó el hombre, con voz autoritaria, apartándose de Holly- Debemos llevarnos el Fenrir. -Nadie se llevará a nadie- gruñó la morena, lanzándose contra el desconocido, quien, con un ligero movimiento, la tomó por el cuello y la estampó contra el suelo. -HEY!- gritó Dean, intentando acercarse, pero la mujer rubia lo lanzó contra un árbol.- Esa no es forma de tratar a una mujer- gruñó el Winchester, mirando con furia a los dos desconocidos. El hombre alzó la vista y lo miró fijamente. -Por culpa de su ineptitud el Fenrir escapó, mató a dos personas y lastimó a uno de mis amigos- murmuró Holly y el desconocido la observó, meditativo- No me iré de aquí sin su sangre para curar a Sam, Thor.- el hombre la soltó, ante la asombrada mirada de Dean, quien esquivó a la rubia y se acercó hasta Holly, para ayudarla a levantarse. -Un error pequeño… tres vidas insignificantes no son nada en comparación con la seguridad del Fenrir- repuso el hombre, con desdén. Dean iba a protestar, pero la morena se le adelantó, encarando al hombre con total seguridad, como si no midiera varios centímetros menos que él y fuera, indudablemente, menos fuerte. -Sam no es insignificante- masculló, entre dientes. Thor se volvió hacia ella, escudriñándola seriamente con la mirada. -Tú, indudablemente, no eres insignificante- murmuró, acercándose hasta detenerse a pocos centímetros de distancia- ¿Quién eres?- preguntó, más como una orden que una verdadera pregunta. -La que va a llevarse una buena cantidad de sangre de Fenrir de aquí- replicó Holly, con una seguridad que hasta a Dean le puso los pelos de punta. El Dios nórdico bien podía transformarla en una miserable hormiga aplastada contra el suelo, pero la morena parecía ni siquiera medir consecuencias. -La hija de Dios- susurró entonces el Dios, esbozando una leve sonrisa de superioridad- La favorita del cielo… ¿Por qué tendría que ayudarte? -Por que el Fenrir es creación de Loki y soy la hermana más cercana que queda de él, y dado que está muerto… -Oh, sí… el ángel impostor- gruñó Thor, y entonces miró hacia la rubia que le acompañaba, haciéndole un pequeño gesto y la mujer desapareció, envuelta por una intensa luz irisada. Thor volvió a mirar a Holly, como evaluándola con la mirada- Reginleif extraerá la ponzoña del Fenrir de tu amigo… estamos en paz. -Hasta que vuelvan a perder alguna de sus criaturas- espetó Holly, dándose media vuelta para reunirse con Dean, pero el Dios la tomó del brazo con firmeza, enfrentándose a ella una vez más. -No te atrevas a desafiarme- susurró, esbozando una media sonrisa, casi desafiante. -No te atrevas a perder una de tus malditas criaturas- refutó la joven, soltándose de él y reuniéndose con el Winchester, mientras Thor desaparecía junto con el Fenrir enjaulado. *** Dean abrió la puerta de la habitación y se abalanzó dentro, ansioso, encontrándose con las curiosas miradas de Cas y Sam. -¡¿Estás bien?!- gimió, sentándose frente al castaño, con ansiedad en la mirada. -S… sí… estoy bien- titubeó el menor, mirándolos ceñudo tanto a Dean como a Holly, mientras Cass se acercaba a la chica, con aire preocupado. -Una Valkiria estuvo aquí- informó, seriamente. -Lo sabemos- asintió Holly, manteniéndose a una distancia prudente de los Winchester, mirando con recelo a ambos hermanos- Thor y ella llegaron a por el Fenrir.- Cas hizo un leve asentimiento de comprensión, algo dudoso- Quédate con ellos- indicó entonces la morena, y tanto Dean como Sam la miraron, extrañados- Hazme saber si necesitan algo. -¿Estas bien?- susurró Castiel y ella asintió quedamente- ¿Estás segura? -Estoy bien, Cas- corroboró entonces la joven, suspirando profundamente- Debo irme. -Aguarda…- Dean resopló, cuando la joven desapareció ante sus ojos, y miró al ángel. -¿Qué sucedió allá atrás?- preguntó entonces Castiel, girándose a mirar al mayor de los Winchester. Dean le explicó lo acontecido, omitiendo estratégicamente la conversación acerca de Sam siendo recipiente de Lucifer.- Thor la atacó… ¿Con su martillo?- el rubio asintió, quedamente, sin entender a qué iba la pregunta- ¿Notaste que pasara algo inusual tras eso? -¿Inusual?- Dean emitió un leve bufido, como si el sólo hecho de ser atacado por un dios nórdico, con un arma aparentemente poderosa, fuera completamente normal cualquier viernes por la mañana- Salvo que ni siquiera se quejó luego de que un martillo de hierro puro de quizá cuántos kilos de peso la golpeó en todo el tórax… no, no noté nada inusual. -¿Estuvo más silenciosa, introspectiva?- insistió el ángel -Tuvimos una interesante conversación acerca de Sam, así que no le di mucha importancia al silencio sepulcral que reinó en el Impala cuando nos regresábamos al hotel- explicó Dean, ganándose una interesada mirada por parte de su hermano.- Ella hizo un comentario idiota, y luego el minuto de confianza se acabó… tampoco es que yo quisiera seguir hablando del tema. ¿Por qué? ¿Qué sucede? -Esa no era Holly- soltó Castiel, dudoso y los Winchester lo miraron, extrañados- Ni siquiera se inmutó por Sam. -Pues al parecer el hecho de que Sam haya sido el recipiente de Lucifer lo hace merecedor de la indiferencia- resopló Dean. -OK, oficialmente estoy perdido y parece que estuvieran hablando en chino- se quejó entonces el menor, exigiendo explicaciones con la mirada. -Estaba molestándola… le pregunté por qué se preocupaba tanto cada vez que salías lastimado- explicó Dean y Sam rodó los ojos, molesto- Y entonces ella salió con algo de que no estaba enamorada ni por lejos porque eras el recipiente de Lucifer… me molestó un poco el comentario, le dije que eso no te transformaba en mala persona- miró a Cas en busca de apoyo, pero el ángel simplemente lo miraba ceñudo- Es como decir que Adam merece el cielo por haber dicho que sí a Miguel, y sin embargo sigue en la jaula con Lucifer. -¿Esas fueron sus palabras?- inquirió entonces Cas y Dean lo miró, dudoso- Que Sam haya sido el recipiente de Lucifer es, precisamente, el motivo por el que Holly se ocupa tanto de él.- Dean y Sam lo miraron, flipando- Si había alguien en el cielo que se oponía tajantemente al apocalipsis, era ella. Cuando Lucifer traicionó a Dios, Holly juró que defendería el cielo y la humanidad de él. Y cuando Dios desapareció, y Miguel asumió el poder, lo único que quiso hacer ella fue proteger a Sam de Lucifer. Pero Miguel, Uriel y Rafael estaban decididos a llevar el apocalipsis adelante.- Castiel suspiró profundamente, ante la sorprendida mirada de los Winchester- Holly sólo quiere enmendar todos los errores que el cielo ha cometido con ustedes dos. -No lo interpreté de esa forma- musitó Dean, un tanto avergonzado- Y, bueno… creo que le contesté un poco mal. Quizá por eso se ha ido de esa forma. -Holly no es rencorosa- refutó el ángel, seriamente- No habría tomado en cuenta tus palabras, sabiendo que no contabas con tal información. Ella se habría acercado a Sam para corroborar que estuviera completamente bien y que la valkiria hubiera hecho bien su trabajo. Pero ni siquiera se acercó. -Entonces… -Me temo que su alma celestial no estaba bien asentada en el cuerpo terrenal, usando gran parte de su poder poniendo a Sam en un trance para que la ponzoña del Fenrir no le hiciera efecto dejó su alma debilitada- explicó Castiel- Y si luego tuvo un enfrentamiento contra Thor, eso sólo pudo haber desajustado más las cosas… -¿Quieres decir que en estos momentos Holly vaga por el mundo con el alma “mal acomodada”? ¿Es siquiera posible?- preguntó Dean, inquieto. -Lo es- asintió el ángel -¿Qué tan malo es?- inquirió Sam, temiendo la respuesta. -Tan malo como cuando tú volviste del infierno sin un alma… sumándole el factor de que Crowley y todos los demonios quieren ponerle las manos encima- explicó el ángel- Holly ya no maneja su poder a voluntad, y no podrá defenderse sola. -¿Qué sucederá si los demonios le ponen las manos encima?- preguntó Dean, sabiendo de ante mano que la respuesta no le gustaría nada. -Considerando que Holly tiene prácticamente el mismo poder de Dios- sopesó Cas, meditativo- Tendrán pase libre al cielo, podrán matar ángeles, destruir el mundo y hacerlo de nuevo a entera voluntad, encontrar a Dios y matarlo, someter a los cuatro jinetes, destruir a Lucifer, matar a toda la humanidad… y así… un largo etcétera.- finalizó el ángel, con una sombría mirada en los ojos. Continuará
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Daeva
     
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Mil millones de perdones :( He estado absoluta y completamente desaparecida del foro, no porque quiera, si no porque mi creatividad no ha tenido tiempo de plasmarse en papel :uf: He estado con mucho trabajo en el nuevo proyecto en el que estoy... con interesantes visiones de viajes a Europa y todo :wii: Así que no he tenido tiempo de sentarme tranquilamente frente al ordenador, con un espresso y cigarros para continuar mi fantástica Odisea. Pero espero que eso cambie desde esta semana que está por comenzar ;) En fin, probablemente algunas estarán comiendo ansias, otras ya ni se acordarán del fic, y otras probablemente han elucubrado continuaciones más interesantes que las mías. Para no hacerlas esperar, vengo con la conti. Es cortita :uf: y espero que el final no las deje más confundidas que el comienzo :silba: Disfruten! ( Posted Image) Capítulo Siete: Persequé?Dean detuvo el impala en el estacionamiento señalado por Sam y miró, escrutador, hacia la entrada del recinto, dudoso. -¿Estás seguro, Sam?- titubeó, inseguro -Lo está- fue Castiel quien respondió, ganándose sorprendidas miradas por parte de los Winchester- Puedo sentir la energía también… mucho más fuerte precisamente ahora- finalizó, bajando del vehículo. Los hermanos bajaron también del automóvil y miraron hacia la entrada del club nocturno. Parecía un lugar de alta alcurnia, fino, elegante… al que seguro sería un poco difícil entrar. Dean miró a Castiel, interrogativo, con la esperanza de que el ángel tuviera algún brillante plan. -¿Cómo se supone que vamos a entrar? No creo que encajemos en el perfil de los clientes de este club- indicó Sam, como si los otros dos aún no hubieran notado lo elegante que parecía el lugar. -La verdad, no tienen por qué entrar- los tres se giraron a mirar hacia la joven mujer que les había hablado. Su cabello rubio dorado caía sedosamente sobre sus hombros y sus profundos ojos azul mar parecían penetrantes y poderosos, llevaba puesto un elegante traje de dos piezas y sus sinuosas piernas se encontraban enfundadas en finas pantimedias de malla, finalizando en unos hermosos (y seguramente carísimos) zapatos negros con suela roja. Era, sin duda, una mujer hermosa, de rasgos faciales delicados, labios carnosos y unas pestañas larguísimas. Una mujer que, sin duda, sería la envidia de la mismísima Afrodita. -¿Y tú eres…?- interrogó Dean, frunciendo el ceño. Sí, la mujer era guapa. Sí, le caería encima y la cogería hasta no dar más. Pero en esos momentos no podía pensar en otra cosa que en rescatar a Holly, y al parecer la muchachilla esa pretendía hacerles las cosas difíciles. -Si buscan a quien creo que buscan… no es necesario entrar allí- insistió la rubia, poniendo una mano en la cintura, adoptando una pose extremadamente sensual- Y… mi nombre es Verónica. -Buscamos a Holly… ¿Sabes dónde está?- se adelantó entonces Sam y la mujer lo miró, sonriendo de medio lado. -No conozco a ninguna Holly- respondió y Dean soltó un bufido molesto. -Perfecto, gracias por hacernos perder valiosos minutos- gimió, dándose la vuelta, para dirigirse hacia el club. -Pensé que buscaban a Perséfone- continuó Verónica, desarmando su postura y, pasando por junto a ellos, se dirigió hacia un edificio de departamentos a poca distancia del club nocturno. -¿Perséfone?- musitó Dean, lanzando una mirada interrogativa sobre la rubia. -Cabello de chocolate, ojos de caramelo, piel de vainilla y miel- susurró Verónica, mirando de soslayo a Sam- El alto sabe de quién hablo- Dean lanzó una mirada sobre su hermano inquisitivo y el castaño frunció el ceño. -Es Holly- gimió, casi sabiendo que estaba equivocado. -Dejó de ser Holly hace tanto tiempo, cariño… lo sabes bien- respondió la rubia, prosiguiendo su camino. -¿Soy sólo yo o nos estamos perdiendo de algo?- musitó Dean, sin apartar la mirada de su hermano, quien se encogió de hombros- ¿Sam? -No tengo ni idea quién es Perséfone- se defendió el castaño -Pensé que era un mito- se quejó entonces Castiel, comenzando a caminar tras Verónica y tanto Sam como Dean lo miraron extrañados. -Supongo que tenemos que seguir a pestañas largas- susurró el rubio, encaminándose hacia el edificio con Sam tras él. Encontraron a Verónica frente a la puerta del ascensor, esperándolos y al verlos llegar sonrió triunfante. Extrañamente Dean tuvo un repentino escalofrío recorriéndole el cuerpo. Aquello bien podría ser una trampa. Pero cass parecía tan convencido de que hacían bien seguirla, que no tuvo más remedio que tragarse el mal presentimiento y seguir adelante. Se dirigieron al piso 21, y Verónica salió delante de ellos, como si de una guía turística se tratara y los encaminó hacia la puerta que había al final del pasillo. Por un momento, Dean estuvo completamente seguro que podría tratarse de alguna trampa y no sólo un mal presentimiento, y que ellos habían caído como pobres y tristes inocentes, pero entonces una sonriente y vivaz Holly abrió la puerta y los observó, cambiando su gesto en un segundo. -¿Qué hacen ellos aquí?- inquirió, mirando a la rubia, quien se encogió de hombros y pasó por su lado como si ni siquiera hubiera notado que alguien la había seguido. -“¿Qué hacen ellos aquí?”- parafraseó Dean, comenzando a mosquearse un pelín- ¿Buscarte, tal vez? La joven frunció el ceño, con mirada molesta y fijó sus intensos y cristalinos ojos color caramelo en Sam. -¿Están bien y a salvo, no?- contra preguntó entonces, resoplando- ¿Qué más quieren? -Mierda… se ha vuelto borde o es sólo idea mía?- se quejó el rubio, mirando tanto a Cass como a Sam. -No es contra ustedes- dijo entonces el castaño- Es contra mí.- la aludida torció el gesto- Es a mí a quien no quieres cerca… -Pensé que era un mito- susurró Castiel y el rubio lo miró con inquina. -Sigues diciendo eso… Sam sigue creyendo que es todo culpa suya… Holly sigue pensando que Sam es malo por ser recipiente de Lucifer y, adivinen qué! Yo sigo sin entender una mierda lo que está pasando. -No hay nada que entender- respondió la castaña, serena- Simplemente den la media vuelta y váyanse por donde vinieron.- pidió, en un tono más amable del que se podría interpretar, disponiéndose a cerrar la puerta, pero Dean se lo impidió. -¿Qué está sucediendo? Y te aseguro que no me iré hasta saberlo- la chica lo miró, dubitativa y luego lanzó una mirada de soslayo sobre los dos acompañantes y suspiró profundamente, abriendo la puerta hasta atrás e invitándolos a entrar. -Se ha hecho de rogar, no?- sonrió Verónica, apoyada contra el alféizar de un gran ventanal, con una copa de brandy en las manos. -Si Holly es el espíritu santo, tú quien eres? Su ángel de la guarda?- barbotó Dean, sin mayor interés en ser amable. -Siguen preguntando por Holly- musitó, burlona, Verónica, llevándose la copa a los labios y mirando de reojo al rubio- Y sin embargo aquí están, frente a Perséfone -Déjate de molestar de una vez- bufó la castaña, acercándose al ventanal y observando hacia la urbe iluminada- ¿A qué has venido, de todas formas?- la rubia la miró, con aire ofendido y chasqueó la lengua, con disgusto. -Sam Winchester está tras de ti, por si no lo recuerdas… por supuesto que debía venir!- exclamó, melodramáticamente. Dean observó a su hermano, pensando, ya decididamente, que estaba viviendo un extraño y bizarro sueño- Ni siquiera yo querría perderme esto. -Ya vete- suspiró la castaña, sin dejar de observar a través de la ventana. Verónica suspiró profundamente y se levantó, para dirigirse hacia la puerta, pero se detuvo antes de tocar siquiera el pomo, como si de pronto hubiera recordado algo y se giró hacia ellos, ceñuda. -Demonios, en la primera planta- soltó. Holly se giró, suspirando cansinamente y se acercó a la puerta- Te lo dije… nada bueno saldrá si te juntas con los Winchester. -Eh, bonita! Que aún estamos aquí y podemos oírte- se quejó Dean, quitándose el arma que llevaba en el cinto del pantalón. -¿Y qué? ¿Vas a dispararme?- le espetó la rubia, poniendo los brazos en jarras. -Es para los demonios, deja la defensiva de una vez, ¿Quieres?- bufó la castaña, apoyando la mano sobre la puerta y suspirando profundamente. Y se volteó hacia el resto- Sácalos de aquí, Afrodita- tanto Dean como Sam se miraron flipando en colores ante el apelativo y la aludida refunfuñó molesta.- AHORA- recalcó Holly y Verónica se encogió de hombros, resignada, envolviéndolos en una intensa bruma blanca, tras lo cual aparecieron en lo que parecía una vieja casona abandonada. -¡¿Dónde estamos?!- gimió Dean, con aire frustrado. -En un lugar seguro- respondió Verónica, ¿Amablemente? -¿La hemos dejado sola? ¿Contra los demonios?- preguntó entonces Sam y la rubia lo observó, dubitativa. -Es irónico que lo preguntes, cuando fueron ustedes quienes atrajeron a los demonios- bufó, frunciendo el ceño- Perséfone estaba perfectamente bien hasta que ustedes llegaron… hasta que tú llegaste. -Eh, vé bajando los humos, que ahora eres una contra tres- le indicó Dean, de malas pulgas. -¿Y qué pretenden hacer dos humanos comunes y corrientes más un ángel de poca monta contra una Diosa griega?- le refutó la rubia, altanera. -En eso te equivocas, Afrodita- los Winchester y Castiel se giraron hacia la familiar voz, quedando soberanamente más sorprendidos de lo que cualquier humano podría estar.- Los Winchester distan mucho de ser dos humanos comunes y corrientes- recalcó Gabriel, mientras desenvolvía una barra de chocolate, sonriendo. Continuará dentro de poco (o al menos eso espero :silba: )
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Daeva
     
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Greeneyesspn
| QUOTE | | La que se armó....los Winchester, los angeles, los demonios y el Olimpo! |
Ahora aparece Zeus y queda la grande :silba:
| QUOTE | | Ojala no demores tanto con la conti! |
Espero lo mismo!!! Que después me lío yo sola :uf:
TRICIAPAT
| QUOTE | | Ni se te ocurra demorar esta vez, por que voy en busca tuya... |
Yo no me quejo... que alguien venga y me secuestre que estoy.... :suicida:
| QUOTE | | Has dejado la historia en un punto que yo quiero saber más... Holly ya no es Holly, ahora tenemos a Afrodita y para rematar la historia ... aparecio Gabriel¡¡¡¡ |
Y quién ha dicho que Holly ya no es Holly? :search_bunny: Es que no podía faltar Gabby :wub:
| QUOTE | | Abrazotes y que bueno que hayas regresado, espero que tus cosas esten más tranquilas y puedas continuar con la historia.. |
De que puedo continuar la historia... puedo. De que mi vida esté más tranquila :zuzto2: Creo que aún me falta :unsure:
3r-Rosario
| QUOTE | | No me acuerdo de cómo iba y como ha sido muy corto no comento hasta que no me lo lea todo de nuevo y pongas continuación... he dicho |
Ahora con menos razón actualizo, que luego te me pierdes aún más con la historia y después no hay cómo te libres del enredo que se puede formar en tu cabecita. No, Señor. No quiero ser responsable, así que tardaré más en actualizar :burla:
Jejeje, nah, si esta o la próxima semana a más tardar actualizo. Tengo la idea clara, pero me falta tiempo para plasmarla en papel. Espero que (ahora que se han ido esos rusos :enf: ) pueda librar más tiempo :sorry:
PD: No hago comentarios acerca de las rubias sosas y superficiales... para no echarme la soga al cuello antes de tiempo :shifty:
Me edito porque me faltó lo más importante: Cómo te extrañado Gemelín!!! :hug: seguro que si tú hubieras estado aquí, les cantas sus cuatro verdades a estos rusos hijos de su santa madre rusa :cry:
HE CAMBIADO MI FIRMA!!! Alguien lo notó? :yuju: :yuju: :yuju:
This post has been edited by MaidenWinchester on Oct 27 2012, 03:20 PM
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Daeva
     
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Lo prometido es deuda :rolleyes: y me ha costado un pelín :uf: seguro lo notan por lo cortito del capítulo... tómenlo más como un interludio en vez de un capítulo en sí :silba: Se viene semana loca otra vez, pero... estoy en Chile! La capital universal de los feriados! (en realidad estamos en el puesto 3 este año) y esta semana sólo tendrá tres días laborales :yuju: así que seguro entre viernes y domingo actualizo otra vez :egipto: Cariños! ( Posted Image) Capítulo Ocho: Ave María-Gabriel?!- gimieron Dean y Sam a la vez, mirándolo como quien mira a un fantasma. Y tampoco es que fuera para menos, se suponía que Gabriel había muerto a manos de Lucifer, años atrás. ¿O todo había sido un montaje? -El mismo que viste y calza- suspiró el arcángel, echándose la chocolatina la boca, y mirándolos con total naturalidad, como si sólo hubieran dejado de verse hacía pocos días.- Chicos no me miren con esa cara- continuó él, al ver los gestos de desconcierto en el rostro de los Winchester- Cassy ni siquiera ha reaccionado- los cazadores se voltearon a mirar a su amigo, quien observaba muy interesado el lugar donde habían ido a refugiarse. -¿Cass?- tanteó Dean, llamando la atención de su amigo, quien lo miró interrogativo- ¿No te extraña la presencia de Gabriel? -Realmente me extraña más la presencia de Afrodita, era de suponer que tarde o temprano Holly intentaría al menos resucitar a Gabriel, en el cielo fueron aliados muy cercanos, y Holly realmente se sintió abatida cuando Gabriel decidió marcharse al sector nórdico, al punto de querer convertirse en una diosa también, pero no tuvo mucha suerte y sólo pudo aspirar a un puesto en el Olimpo- Castiel habló pausado y con naturalidad, como si estuviera explicando la fácil elaboración de un huevo frito a la mantequilla. Dean y Sam se miraron, sin saber qué camino tomar. ¿Qué era lo mejor en ese momento? ¿Investigar sobre la milagrosa resucitación de Gabriel? ¿Indagar en el hecho de que Holly haya sido una diosa griega? ¿Preguntarse por qué demonios todos seguían tan tranquilos sabiendo que Holly se había quedado sola con varios demonios? ¿O era mejor sentarse a jugar cartas mientras todas las preguntas se resolvían solas? Dean decidió tomar la iniciativa. -Pensé que el Padre, el hijo y el Espíritu Santo eran la misma persona- replicó, sin mirar a nadie en particular. -Comparten poder, alma y creencias, pero distan mucho de ser la misma persona- fue Gabriel quien contestó, mientras desenvolvía una nueva chocolatina- Jesús es un condenado hippie que todavía da vueltas por el cielo, despreocupado de todo. -Ella y tú son cercanos- inquirió entonces Dean, mirando al arcángel, quien asintió, echándose la chocolatina a la boca. -Mucho- acotó Castiel- En cierta forma, Gabriel es al único al que Holly escucharía. A diferencia de Miguel, con quien no se llevaban muy bien que digamos.- el rubio entonces miró a Cass, dudoso.- Miguel estaba obsesionado con el Apocalipsis y Holly quería detenerlo. Fuertes diferencias de opiniones. -Y por eso Holly se convirtió… ¿En Perséfone?- preguntó entonces Sam, mirando a Verónica, quien parecía muy calmada al margen de la conversación, apoyada en el umbral que separaba el hall de la sala de estar. -No fue por eso, precisamente- explicó Gabriel y Sam lo observó- Ella y yo éramos muy unidos, y cuando decidí marcharme, ella decidió ir tras de mí. Pero su alma siempre ha estado encadenada al inframundo, así que sólo pudo optar al cargo de Señora del Inframundo. -Aguarda, aguarda- lo detuvo Dean- ¿Encadenada al inframundo? -Lucy y Holly… Ellos eran muy unidos- explicó el arcángel- Demasiado unidos. A tal punto que Lucy comenzó a confundir sus sentimientos.- Sam recordó el sueño que había tenido con Holly cuando aún creía que era una agente del FBI y sus tripas se revolvieron- Holly estuvo a punto de irse con él cuando Lucifer se rebeló, pero se arrepintió a tiempo cuando supo que las intenciones de su querido hermano eran acabar con la humanidad. Desde entonces Lucifer siempre ha querido tenerla a su lado, de la forma que sea. -¿Por qué Crowley está tras ella? ¿Por el colgante?- inquirió Dean -Holly es capaz de abrir la jaula de Lucifer- contestó Castiel- Y Crowley sería el primer despellejado si Lucifer fuera liberado. -Eso es absurdo, Holly no pretenderá abrir la jaula- repuso Dean, completamente seguro, pero por las herméticas miradas de Gabriel y Castiel, su seguridad se tambaleó un poco. ¿De verdad? ¿Es que estaba loca? ¿Por qué alucinante razón querría abrir la jaula de Lucifer? La pregunta de Dean no llegó a tener respuesta, pues en ese momento apareció Holly, de la nada, cubierta por bastante sangre. -Cacería intensa- silbó Gabriel, con una nueva maldita chocolatina entre las manos. Dean y Sam casi se sentían en una dimensión desconocida. -¿Estás bien?- musitó Castiel, acercándose, cauteloso, hasta Holly, quien asintió, mirándose con una leve expresión de asco. -Sólo necesito un baño- susurró, lanzando una mirada interrogativa sobre Verónica, quien señaló con la cabeza hacia el segundo piso.- Ya vuelvo- suspiró entonces la joven, subiendo las escaleras. Hubo algo en su mirada, en su semblante, en su forma de moverse, que conmovió a Sam. Profundamente. Más allá de lo que su mente podía racionalizar. Era como si todo el tiempo que la conocía, que tampoco era mucho, ella hubiera estado usando una coraza de fortaleza. Y en ese momento, cubierta en sangre, con la mirada perdida, parecía tan vulnerable. -Bien, mientras la salvadora se emperifolla, creo que me vendría bien algo que tomar- suspiró Gabriel, cuando terminó de comerse la cuarta chocolatina- ¿Alguien se apunta? -Creo que me vendría bien un whisky- respondió Dean, enfatizando la última palabra y dirigiéndose hacia la que debía ser la cocina. -Los ángeles no bebemos- balbuceó Castiel, queriendo mantenerse fuera, pero Gabriel lo abrazó por los hombros, efusivo. -Cassy, con todo el tiempo que estuviste en el purgatorio, ni siquiera debieras considerarte un ángel común y corriente- sonrió, casi arrastrándolo hacia la cocina con él- Vamos, Verónica seguro se nos apunta con un vodka. -No estaría demás- repuso la rubia, dirigiéndose a la cocina tras ellos, lanzando una furtiva mirada sobre Sam antes de desaparecer tras la puerta. El Winchester resopló, mirando hacia donde habían desaparecido los otros cuatro y luego observó meditabundo la escalera que llevaba al segundo piso. Sin pensárselo dos veces, se decidió a subir y siguió la sutil música en un volumen bastante bajo que provenía de una de las habitaciones. La puerta estaba entreabierta y Sam entró con cautela, pero Holly no estaba allí y la música provenía desde una puerta lateral, donde el cazador supuso que estaba el baño. Sam reconoció la melodía del “Ave María” y extrañamente se sintió mal por la joven que en esos momentos escuchaba la canción. La letra era triste y la melodía le añadía el toque melancólico. ¿Holly extrañaría el cielo? Extrañamente ni Gabriel ni la tal Verónica, que parecían conocerla tan bien, estaban mínimamente preocupados por ella. Como si ocuparse de varios demonios a la vez, sola, y luego volver bañada en sangre fuera lo más normal del universo. -¿Te quedarás mucho tiempo tras la puerta, Sam? La voz lo hizo asustarse de pronto, mirando con extrañeza hacia la puerta, la cual abrió y observó a la joven, metida en una reluciente tina blanca con el agua hasta el cuello. -¿Estás bien?- preguntó, titubeante, apoyándose en el umbral. Ella lo observó, con una mirada desoladora y esbozó una sonrisa de suficiencia, preparada para alzar su coraza de metal en cualquier momento. -Lo estaré- susurró, desviando la mirada y cerrando los ojos, con serenidad. Sam sintió unas incontenibles ganas de abrazarla y apretarla contra su pecho. Sin cuestiones sexuales de por medio, sin necesidad de nada más que de protegerla y alejarla de algo que parecía estar haciéndole daño. Quería arrancarla de allí y llevársela lejos, donde nada ni nadie jamás pudiera volver a lastimarla. Holly se volvió a girar hacia él y lo miró, interrogativa. -Lo siento, ya me voy- se excusó Sam, sintiendo que de pronto estorbaba. -Sólo me preguntaba si puedes alcanzarme la toalla- sonrió ella y Sam asintió, tomando la toalla que había sobre el estante y se la alcanzó, para luego salir del baño y dirigirse al primer piso, pero antes que pudiera salir de la habitación la joven lo detuvo tomándolo suavemente por la muñeca. Él se giró hacia ella, interrogativo, observándola con curiosidad. Y quedó perplejo ante la imagen. Holly lucía más vulnerable que nunca, con una mirada de soledad absoluta y los ojos brillosos. No dijo nada, simplemente se acurrucó contra él, ocultando el rostro en su cuello, sollozando tenuemente. Tan sutilmente que bien podría pasar por leves suspiros. Sam la abrazó con fuerza contra su pecho, apoyando la mejilla sobre el húmedo cabello de la joven, dejándose envolver por el natural aroma a vainilla y miel que emanaba su piel. En ese momento la sintió suya. Más que la vez que habían tenido sexo en el hotel. Más que la vez que con una mirada tranquilizadora le había hecho entender que era el espíritu santo. Más que la vez que con una sonrisa pícara le había dicho, como agente del FBI, que quería escuchar su teoría. En aquel momento, en aquella abandonada habitación, con la suave melodía del Ave María tras ellos, con Holly aferrada a su cuerpo, con su cálido aliento erizándole la piel, con el húmedo cabello mojándole el rostro y las lágrimas humedeciéndole la camisa. Sintió a Holly de una manera totalmente diferente. Única. Suya. Completamente sola y abandonada. Como una pobre alma deambulando por la tierra en busca de cobijo y comprensión. Continuará
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