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Title: Born to be our babies
Description: Secuela de Sweet child of mine


Winchester_Jackson_Petrelli - January 18, 2012 07:39 PM (GMT)
TITULO: Born to be our babies.

AUTORA: Winchester_Jackson_Petrelli

RATING. NC-17

PAREJAS/PERSONAJES: Jensen/Jared, Misha/Matt, Chris/Steve, Sebastian, Richard, Michael Weatherly y tal vez aparezca alguien más en un futuro.

WARNING: Es la segunda parte de Sweet child of mine, así que es bastante conveniente leerse la primera parte antes. Un poco de Hurt/Jensen, Hurt/Jared, Hurt/Sam... eso por el momento, pero quien sabe.

DISCLAIMER: Que si, que es una pena, pero estos personajes no me pertenecen

RESUMEN: Año y medio después de Sweet child of mine, las dos nuevas familias, Winchester y Padalecki-Ackles han aprendido a tener niños, aunque los nuevos problemas están por venir

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CAPITULO 01


El ruido de porcelana al romperse, acabó con la tranquilidad de la casa, que no había durado más que las horas que los pequeños habían estado durmiendo la siesta.

“¡Papá!”

“Alex, cariño deja de chinchar a tu hermano.” Dijo Jensen mientras tomaba, lo más tranquilamente que podía una taza de café, más cargado que de costumbre. Algo el decía que iba a ser un día realmente duro.

Jared apareció tras él y apretó las manos sobre sus hombros, para luego darle un beso en los labios. “¿Qué ha sido esta vez?”

“¿Sinceramente? Prefiero no saberlo. ¿Cómo pueden ser tan… Padalecki con menos de dos años?”

“¡Eh! Eso ha dolido.” Jared se sento junto a él después de prepararse un vaso de leche caliente y cacao. “No se trata de ser Padalecki, sólo son unos niños curiosos.”

Jensen sonrió mientras se llevaba de nuevo su taza a los labios, Jared no podia comprender como se veía aquello que estaba casi abrasando. Pero no había forma de que le gustara a Jensen el café de otro modo, amargó con muy poco azúcar, sin leche por supuesto y lo más caliente posible.

“¿Qué pasa? Preguntó Jared mientras cogía la mano de su compañero. “Te has puesto muy pensativo de repente.”

“¿Imaginabas algo así?”

“¿A que te refieres?”

Jensen levan´to las manos y señalo a su alrededor. “Esto, una familia, los niños… Jay somos una familia, la serie va bien, incluso ha subido de audiencia desde que la gente sabe que tenemos a los chicos.” Los ojos de Jensen empaparon de lágrimas sin darse cuenta, no quería reconocerlo, pero desde el embarazo, se había vuelto todo un sentimental.

“Vamos, cariño. No, no me lo esperaba pero ahora me siento el hombre más feliz del mundo, porque tengo conmigo todo lo que siempre he querido, el hombre perfecto con el que sueñan millones de fans, unos niños encantadores que tienen lo mejor de cada uno de nosotros, un trabajo que me encanta… hablando del trabajo, hay algo que quería decirte hacía días.” Jensen le escuchó en silencio, expectante. “Voy a dirigir un capitulo este año, después de verte a ti estas dos temporadas pasadas, ha hecho que me picara la curiosidad y quiero probarlo yo también.”

“Pero eso es genial.” Jensen se levantó y abrazó a su compañero. “¿Por qué no me habías dicho antes?”

“Porque todavía no sabía que capitulo me darían. Suponía que no se arriesgarían con uno muy importante, porque es la primera vez que voy a dirigir, soy novato y todo eso.”

“¿Y bien? ¿Qué capítulo te han dado?” Preguntó Jensen mordiéndose el labio, mostrando su nerviosismo, mientras apretaba las manos de su compañero esperando la respuesta.

“El capítulo del hiatus, todavía no tiene nombre pero ya está el guión preparado y me lo han dado para que me lo vaya estudiando, les haga todas las preguntas que necesite y…” Sonrió y acercó su rostro a Jensen, como si quisiera decirle algo realmente importante a escondidas. “Dicen que si tengo alguna duda, te pregunté a ti que ya eres todo un experto y que por supuesto esperan que vuelvas a ponerte detrás de las cámaras este año.”

Jensen se puso colorado, no era la persona a la que más le gustaran los alagos por su trabajo, ni mucho menos que le dijera lo maravilloso que era haciendo lo que mejor se le daba, ni siquiera cuando se trataba de su compañero.

“Gracias, pero no soy ni mucho menos el mejor director del mundo, todavía me queda mucho por aprender.”

“Si, claro. Venga Jen, no seas tan modesto.”

“¡Papi!”

Los dos suspiraron al mismo tiempo. La tranquilidad en su vida familiar había terminado el mismo momento en que sus hijos aprendieron a caminar. Eran unos niños increíbles, los dos exactamente iguales, pero también totalmente diferentes al mismo tiempo. Alex tenía los ojos verdes de su padre y cabello tan rebelde como el de Jared, mientras que Jack, había sacado los hoyuelos de Jared, al igual que sus ojos de un color que sus padres todavía no habían podido identificar, mientras que el cabello algo más rubio era sin duda de Jensen.

Se acercaron a la habitación de los niños. Los dos chiquillos en el suelo, luchando, a su manera por conseguir el control sobre un peluche. Por lo que parecía, Alex tenía todas las de ganar, echándose sobre su hermano empujándole con la manita para evitar que volviera a levantarse.

Jensen y Jared hicieron un gran esfuerzo por no reírse. Jensen se agachó y cogió a Alex en brazos. “¿Se puede saber que está pasando aquí, chicos?”

“Alex no me deja jugar.” Protestó Jack, poniendo su mejor puchero. “No me deja el muñeco.” Los ojitos del niño se llenaron de lágrimas. Jared se arrodilló y sentó al niño sobre su rodilla. “Alex no me kere.”

“Eh, eso no es verdad. ¿A que no cariño?” Jared esperó la respuesta de la niña.

Alex se dio la vuelta desde los brazos de Jensen y sonrió alargando los bracitos hacia su padre. Jared no podía evitar ver a Jensen en aquella sonrisa amplia y preciosa, la misma que le había enamorado el primer día que había visto al padre de su hija; ahora estaba allí delante.

“te kero, manito.” Jensen se sentó en el suelo y puso a la niña sobre su regazo, aunque Alex en seguida se levantó con su paso vacilante y caminó lentamente hasta su hermano. “Para ti.” Dijo ofreciéndole el muñeco.

“¿Podéis jugar juntos?” Les preguntó Jensen.

“Chi.” Dijeron los dos niños al mismo tiempo y Jack abrazó a su hermanita, los dos se tambalearon y cayeron sobre Jared que los atrapó con los brazos abiertos, entre risas. “¿Jugamos?”

“Papá y yo nos tenemos que ir a trabajar.” Les dijo Jared mientras les revolvía el pelo a los dos y les daba un beso la cabeza a cada uno. “Pero ahora mismo va a venir Sarah para jugar con vosotros todo el día.”

Los niños lo miraron como si estuvieran asimilando lo que había dicho su padre y un momento después volvieron a su entretenimiento, jugando juntos, como si nada hubiera pasado.

Jensen y Jared se pusieron en pie y los dejaron solos, no sin antes pararse un momento en la puerta y mirarlos. “Después de todo, parece que lo estamos haciendo bien.” Le dijo Jared a su compañero al oído. Jensen contestó con una sonrisa y rodeó la cintura de su novio. “Como no nos vayamos ya, Cliff nos va a matar y encima no nos marcharemos en todo el día por estar aquí embobados mirándolos.”

“Si, es una pena tener que dejarlos todo el día, pero hay que hacer una serie.”

Jensen es aupó para darle un beso a su novio, que Jared recibió, esperando que Jensen se apoderara de sus labios como siempre había hecho, de la forma más cálida y apasionada del mundo. “Te quiero.” Le dijo de nuevo al oído y escuchó su respuesta transformada en un largo e intenso suspiro.

Podían haber seguido así todo el día, si no fuera por el claxon que sonó desde la puerta, al mismo tiempo que lo hacía el timbre. Cogieron sus chaquetas y abrieron la puerta.

“Buenos días chicos. ¿Cómo están hoy las fierecillas?”

“Buenos días, Sarah, bueno, han tenido un pequeño enfrentamiento por la posesión de un peluche, pero creemos que ya está todo solucionado.”

“Perfecto, pues nada, chicos, ya os podéis marchar, que yo me quedo a proteger el fuerte.”

Sarah era un regalo caído del cielo, incluso a veces se preguntaban si algún ángel o el propio dios habían hecho algo al respecto. Cuando tuvieron a los niños y Jensen estuvo con fuerzas suficientes para volver a trabajar, les embargó el gran problema del horario. Pasaban muchas horas fuera de casa, aunque ya habían hablado con Sera para reducir su jornada de trabajo por los niños. Aún así, nadie les quitaba entre ocho y diez horas, cuando no eran doce, fuera de casa y por mucha gente que conocían, necesitaban una buena canguro, alguien que fuera de confianza para estar todo el día con sus pequeños.

Pusieron un anuncio y tras ver que los cinco primeros candidatos no eran adecuados y justo cuando pensaban darse por vencidos, apareció Sarah, joven, divertida, muy interesada en los niños y los niños en ella, tanto, que ese primer día cuando todavía no trabajaba para ellos, había terminado cenando en casa porque se había pasado toda la tarde jugando con Alex y Jack.

“Entonces como siempre nos vemos esta tarde.”

“Pasarlo bien.”

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“¿Sabes algo de porque Bobby quiere hablar con nosotros?” Pregunto Dean, sentándose junto a su hermano en el sofá.

Sam negó con la cabeza. Pero la espera no se hizo muy larga, porque Bobby llegó dos minutos más tarde y se sentó frente a ellos, serio, tal vez demasiado serio para lo que estaban acostumbrados y eso ya era demasiado raro.

“Bobby, ¿ha ocurrido algo?”

“Eso es lo que pretendo evitar.” Los dos hermanos se miraron, seguían sin comprender una sola palabra. “Supogno que no os habéis dado cuenta que ahoar no estáis solos.” Ninguno de los dos muchachos dijo nada. “¡Tenéis un hijo, maldita sea! Y seguís comportándoos como si no pasara nada, arriesgando el pellejo en las cacerías, sin importar que vuestro hijo pueda perder un padre.”

“Bobby…”

“Dean, no, no quiero saber nada de eso de tenemos que salvar a no se cuantos inocentes o que el mundo os necesita porque ahora solo hay alguien que verdaderamente os necesita y está durmiendo arriba.”

Ninguno de los dos había pensado en realmente en como había cambiado su vida en aquellos casi dos años. Habían pasado de estar solos, de preocuparse el uno por el otro y proteger la vida de su hermano y amante, a ser responsables de la vida de su bebé, su hijo. Por un lado no habían querido pensar en ello, demasiado complicado era todo ya en su vida, como para encima imaginar una vida con papa Dean, papa Sam y el pequeño Alex.

Sin embargo, si lo pensaban bien, Bobby tenía razón, habían pasado ese año cazando como si nada, de lugar en lugar, nunca demasiado lejos del casa de Bobby por supuesto, que ya se había convertido también en su casa, pero cazando, haciendo lo que mejor sabían hacer, cazar y salvar gente.

“Mirad, chicos no digo que dejéis la vida que siempre habéis conocido, muchos cazadores tienen familia. Pero teniendo en cuenta que la mitad del infierno os quiere muertos, no caéis demasiado bien a muchos ángeles y sois buscados por el FBI, sería una buena idea no dejaros ver en tantas cacerías.”

Dean no contestó, tan solo miró a su hermano y se levantó del sofá. Sam y Bobby lo vieron desaparecer escaleras arriba, ambos sabían donde iba y los dos sabían también, que debían darle unos minutos a solas antes de ir tras él.

Entró en su dormitorio, donde habían colocado la cuna de Alex y el cambiador. Le parecía tan irreal verse en aquella situación, acercándose a la cuna donde dormía su bebe, mirarle, acariciarle la carita y sonreír como un tonto a verle sonreír. Su vida se había dado la vuelta completamente y ni siquiera parecía haberse dado cuenta. Era más sencillo pensar que un bebé no era una gran responsabilidad, no escuchar a su propio cerebro diciéndole que las cosas podían terminar muy mal, ni a su corazón rogándole para que cuidara de su familia.

Pero no pudo soportarlo más y como una bomba de relojería cuyo contador hubiera llegado a cero, se dejó caer en la cama y enterró su rostro entre las dos manos. No le gustaba que la gente le viera llorar, no por mostrar sus sentimientos, sino por demostrar que dependía de sus seres queridos. Pero aquello era demasiado. Había tenido un bebé, por muy extraño que sonara, lo había llevado dentro durante nueve meses y lo estaba viendo crecer cada día, fuerte, precioso, feliz al lado de sus padres. Pero no se había parado a pensar que un día como otro cualquiera, podía ocurrirle algo y no volvería junto a su hijo o que peor le hacía sentir, ser otro John Winchester, obsesionado con la caza, perderse navidades, cumpleaños o simplemente no dándole el beso de buenas noches a su pequeño todos los días.

“Dean…”

Sam se habiá sentado junto a él y frotaba tranquilamente su espalda, sabía perfectamente que eso le hacía sentir bien.

“No quiero convertirme en papá.”

“¿A que te refieres?” Sam apoyó la barbilla sobre le hombro de su hermano y apretó su cuerpo contra él todo lo que pudo.

“No quiero llegar un día a casa y que mi hijo me odie por no haber estado a su lado.”

“Dean, no digas eso, sabes perfectamente que no vamos a permitir que algo así suceda.”

“Ya lo estamos haciendo Sammy.” Dean levantó la vista, tenía los ojos arrasados por las lágrimas y las mejillas empapadas. “Hemos pasados tres días lejos de Alex y a ninguno de los dos nos ha parecido extraño.” Sam deslizó sus dedos por las mejillas acaloradas de su hermano y le dejó seguir hablando, desahogarse. “Pero duele, joder Sam, duele pensar que Alex me odiara como tu odiaste a papá por dejarle solo, por movernos por todo país. Solo imaginar que Alex sienta lo mismo que tu me revuelve el estómago.”

Y no era una metáfora, antes de que Sam pudiera decir algo, Dean salió corriendo y se arrodilló frente al retrete para vomitar. Su hermano lo acompañó, se arrodilló también y le sujetó la frente con fuerza.

“Te prometo que eso no va a pasar.” Le susurró al oído, mientras le besaba la cabeza para intentar tranquilarlo. “NO somos papá, podemos aprender de sus errores y si quieres, podemos comprar una casa residencial, tener vecinos, hacer barbacoas y ver como nuestro hijo se hace amigo de los niños del barrio.”

Dean se echó a reír y se sentó en el suelo.

“Creo que papá le daría algo si nos viera así, convertidos en buenos vecinos burgueses.”

“Tal vez se sintiera orgulloso de ver que tenemos una familia y que, cuidamos de nuestro pequeño por encima de todas las cosas.” Dijo Sam poniéndose de rodillas delante de Dean. Le limpió la cara y le ofreció el cepillo de dientes. “Vamos, lávate que Alex no tardará mucho en despertarse y ya sabes que será lo primero que pida.”

“Merendar.”

“Querrás decir la segunda merienda, como el hobbit de su padre.”

“Mira que eres friki Sam.”

El castaño le dio un beso en los labios. “Pero te encanta que sea así.”

Sam se puso en pie y le ofreció la mano a su hermano. Dean la tomó y dejó que el castaño tirara de él y lo rodeara con sus brazos. “Todo va a salir bien, pase lo que pase y en cuanto a la caza, terminamos con esas muertes por el extraño animal del bosque para que no muera nadie más y luego nos tomamos una vacaciones, siempre y cuando al abuelo Bobby no le importe tenernos por aquí veinticuatro horas al día.”

Dean sonrió y estaba a punto de contestar cuando los sollozos de Alex desde el dormitorio acabaron con la conversación. “Hora de ser padres.” Concluyó el rubio con un nuevo beso en los labios de su compañero, cogió el cepillo de dientes y se puso manos a la obra. “Papá, esta merienda es cosa tuya.”

Tiela - January 22, 2012 02:31 AM (GMT)
yuju! Me encanto este primer capitulo y saber como va cada familia con sus respectivos babies! :wub: Parece que los Ackles- Pada lo van llevando mejor que los Winchester. No veo a Sam y Dean dejando la caza del todo, sobretodo para Dean va a ser mas duro! :o

Espero el proximo capi a ver como lo van a resolver y seguro que tendran mas problemas que ese! :shifty: :holas:

PD: Que hermosa cabecera! :wub:

Winchester_Jackson_Petrelli - January 25, 2012 07:23 PM (GMT)
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CAPITULO 02

“Bien, esta temporada vamos a tener la incorporación de Michael como todos sabéis.” Comenzó a decir Sera a todo el equipo, señalando a su nuevo compañero, que los saludó a todos levantando las manos. “Vamos a devolver al FBI la importancia que tuvo otros años, porque va a perseguir a los chicos y al pequeño que han tenido.”

Jensen y Jared se miraron, ambos comprendieron lo que significaba la mirada del otro, pero no era el momento de hablar del tema.

“En cuanto os demos los guiones de los próximos capítulos veréis por donde va el tema. Pero el caso es que queremos ver el lado más humano de los hermanos, el más familiar, esa unión que compartían en las dos primeras temporadas, solo que era incluimos el amor que los dos tienen por el pequeño.”

“¿Tenéis pensado que les lleguen a quitar al niño en algún momento?”

Jensen se puso tenso y sintió la mano de Jared apretando la suya para que no dijera nada y mantuviera la normalidad de un actor que escuchaba hablar sobre su personaje.

“Bueno, es una posibilidad, pero por el momento hemos decidido centrarnos en dos cosas, la nueva vida de los hermanos, ahora que su hijo tiene año y medio y el peligro de tener al FBI pisándoles los talones otra vez.”

“Entonces supongo que sería bueno hacer la primera lectura del guión y comenzar mañana a rodar en toda regla.” Sera sonrió orgullosa, ya eran ocho años de serie. Pero no sabía lo que estaba haciendo, no sabía que todo aquello que escribía, era totalmente real en otra realidad o como quisieran llamar al mundo donde vivían los hermanos. Si les hacían daño, si sufrían, si les quitaban a su bebé, Jensen y Jared sabían que sería totalmente real. “Así que, chicos, va siendo hora de dar pistoletazo de salida a una temporada. Esperemos que este año salga todo tan bien como el anterior y que no se resienta la salud de nadie.” Dijo mirando Jensen.

A los dos muchachos todavía les parecía increíble, que todo el mundo se hubiera tragado la historia de la anemia de Jensen, recayendo una y otra vez que los bebés lo reclamaban. Pero todo había salido bien y con un poco de suerte, en la nueva temporada no tendrían más contratiempos, al menos no de ese tipo.

El día fue largo y duro. Leyendo aquel guión en el que los hermanos se dan cuenta que tienen una furgoneta en la puerta de Bobby desde hace días. Leyeron los momentos de los hermanos con Alex y cada uno en un momento diferente, no pudieron evitar emocionarse. Nadie les preguntó nada, seguramente todos los compañeros supusieron que era por tener ahora ellos a sus niños, casualmente de la misma edad que el niño en la temporada.

“Ya hemos empezado a hacer castings para elegir al niño que se convertirá en Alex y queremos que vosotros esteis presentes cuando tengamos a los finalistas.” Dijo Ben mirando a Jensen y Jared.

“¿Qué pintamos nosotros en el casting de un bebé?”

“Jen, ese bebé va a ser tu hijo durante muchos meses.” Le dijo Sera con todo ligeramente molesto, como si el muchacho no estuviera viendo algo que era obvio. “Tenemos que asegurarnos que haya buena química entre vosotros tres.”

Deseaban tanto decirles que sabían perfectamente que el bebé que escogieran sería el adecuado. Todavía se les hacía raro pensar que estaban a punto de conocer al hijo de sus otros yo, pero lo que les daba miedo realmente era saber lo dura que iba a ser la vida para los hermanos en el otro lado.

Hasta la hora de comer no tuvieron un poco de tiempo para ellos. Se encerraron en su trailer, que ya compartían y la verdad es que era un gasto menos para la productora. Se acomodaron en el sofá, Jensen con las piernas sobre las rodillas de Jared, como si todavía estuviera en estado y los dos comiendo dos enormes bocadillos.

“Dios, como echaba de menos esta comida.” Dijo Jensen mientras devoraba su bocadillo. “Tantos meses con comida excesivamente sana… y no digo que no me guste una buen ensalada, pero la verdad, es que no me había dado cuenta lo que me gustaba un bocadillo.”

Se quedó mirando a Jared sonriente, como un niño con su regalo el día de navidad, pero su compañero hacía un rato que no le estaba escuchando. Jensen se incorporó, se arrodilló en el sofá y le acarició la mejilla a su novio.

“Jay, cariño, ¿va todo bien?”

“No puedo quitarme de la cabeza eso de que les puedan quitar a Alex.” Dijo Jared en voz tan baja que Jensen apenas pudo escucharla. “Si los nos quitaran a los niños… no se lo que haría, Jen.” Levantó la mirada, tenía los ojos brillantes por las lágrimas que estaba luchando por no derramar. “Tenemos que ayudarles.”

“Eh, mi vida, tranquilo. Mira, lo primero que vamos a hacer es llamar a Misha. Con todo lo de la boda, si es que Matt todavía no se ha arrepentido, seguramente necesitarán nuestra ayuda y ya de paso le preguntamos a nuestro ángel caído particular como podemos comunicarnos con el otro lado.”

Jared se recostó sobre Jensen, que lo recogió entre sus brazos y le besó la cabeza. Cualquiera que vea a ese hombre de casi dos metros y tan grande, temblando entre sus brazos. nadie diría que era un niño grande, el hombre con el corazón más grande que habia conocido en su vida y deseaba ayudar a todo el mundo.

“Todo va a salir bien, ya lo verás. Misha les dará el mensaje a Sam y Dean, protegerán a Alex, son lo mejores para hacer eso. después de todo, somos actores, sabemos como piensan y en cuanto sepan lo que puede pasar, saldrán pintando de allí.”

“Supongo que si Dean se parece un poco a ti, será un gran padre, aunque bastante angustias en ocasiones.”

“¡Oye!”

Jared se echó a reír. “Reconócelo Jen, te pasaste dos días pensando porque los niños se despertaban llorando en mitad de la noche y luego resultaba que bebían mucho liquido antes de dormir y mojaban el pañal.” Jensen empezó a hacerle cosquillas en forma de protesta y Jared comenzó a carcajearse, olvidando por un momento lo que le atemorizaba. “Jen, para por favor.” Suplicó mientras seguía riéndose y estremeciéndose en el sofá, sintiendo las manos de Jensen recorriendo su cuerpo allí donde sabía que iba a hacer más estragos. “Pero no me puedes negar que te pasaste dos noches buscando en internet el motivo de porque los chicos lloraban por la noche.”

Después de una intensa pelea de Jensen por seguir haciéndole cosquillas y Jared por liberarse a toda costa, el rubio terminó quedando encima de su compañero y el castaño tumbado en el sofá. Se miraron, los dos respiraban agitadamente. “Se que voy a sonar muy femenino por lo que te voy a preguntar pero necesito saberlo. ¿Sigo pareciéndote atractivo?”

Jared abrió la boca sin saber que responder o que preguntar a eso. “¿De que estás hablando? Eres el tío más atractivo que he conocido en toda mi vida. Nadie tiene tus mismos ojos, ni esos labios que sabes que siempre me muero por besar. Por no hablar de otra partes que te molestas tanto en esconder delante de la pantalla.” Metió las manos bajo la camisa de Jensen y las deslizó por el vientre duro y el pecho perfecto de su novio. “No se porque te da tanta vergüenza enseñar lo que la fans te piden a gritos.”

“He tenido dos bebés, han estado dentro de mi y estoy seguro que mi cuerpo no es el mismo que hace dos años.” Jensen se mordió el labio, gesto inequívoco de su tremenda inseguridad. Se pasó la mano por el vientre atrapando la de Jared.

Jared se acercó a él y le besó la mejilla deslizándose hasta su oído, mordisqueó el lóbulo de su oreja y le susurró muy bajito. “Tu cuerpo es tan perfecto que estaría follándote todo el día.”

“Jay…”

“Si, te follaría desde que te despertaras, hasta que cayeras dormido por la noche.”

Jensen suspiró y agarró la tela del sofá para evitar gemir. Se mordió el labio con más fuerza y se imaginó ese panorama. “¿Entonces te sigue gustando mi cuerpo?” Susurró también.

“Me vuelve loco Jen.”

Jensen sinrió. Desde que había traído a los gemelos al mundo había tenido aquella idea en la cabeza. Había visto como quedaban los cuerpos de algunas mujeres tras el parto de sus hijos y sobretodo cuando tenían gemelos. No quería dejar de parecerle atractivo a Jared y tampoco que la gente del rodaje se diera cuenta que no tenía el mismo cuerpo que antes.

Nunca le había gustado enseñar su cuerpo delante de una cámara y aunque durante mucho tiempo no le quedó más remedio que hacerlo, porque no podía decir nada ante los directores, cuando tuvo cierto poder sobre sus personajes, consiguió aparecer, casi siempre vestido de forma que no se avergonzara de su propio cuerpo.

“Y hablando de follar,” le dijo de nuevo Jared, sin apartarse un ápice, rodeó su cintura con las dos manos, atrayéndolo hacia él y comenzó a besarle lentamente los labios. “Todavía tenemos un rato antes de volver al rodaje.”

“Jay. ¿Te has acordado de coger condones?”

“Mierda.” Suspiró el castaño. “Pero sigo insistiendo en que eso fue cosa de Misha, no te vas a quedar en estado otra vez porque follemos.”

Jensen le acarició el rostro. “Eso lo dice el que va a follarme a mi, no el que podría quedarse embarazado otra vez. Lo siento, Jay pero no quiero tener más hijos y no voy a jugar con fuego, así que si no hay condón, no hay polvo.”

Y realmente era su última palabra.

Media hora más tarde, estaban de nuevo con la lectura del guión, Jared había tenido que conformarse con una buena mamada por parte de Jensen, que no era poca cosa desde luego.

Estaban terminando de leer el capítulo cuando una terrible sorpresa les llegó a los dos.

“Un momento,” Dijo Jensen, llamando la atención de todo el mundo. “¿Qué es esto que pone aquí de que Sam es herido por un wendigo? ¿No es muy repetitivo?” Le hizo una señal a su compañero para que leyara esa parte.

“Bueno, queremos hacerles un guiño a los fans que están ahí desde el primer día, volver a los inicios como siempre nos han pedido.” Le contestó Sera.

“Si, claro, pero haber dime como va a ser la escena, porque la estoy leyendo pero no la visualizo.”

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Era una noche especialmente fría y la niebla que se había apoderado del bosque tampoco ayudaba nada. Todavía no habían conseguido atrapar a la bestia que ya había matado a tres personas en solo dos días, pero estaban casi seguros que se trataba de un wendigo.

Sam se detuvo en seco, ya casi era la segunda vez que registraban el bosque y seguían sin dar con la criatura. “Estoy harto de esta maldita cacería Dean, Bobby tiene razón, las cosas han cambiado, porque ya no quiero estar aquí, solo quiero volver a casa y abrazar a nuestro hijo. Si no fuera porque esa cosa puede matar a mucha más gente…”

Dean también se paró, dejó caer el arma y suspiró con fuerza. “Bueno, me alegro de no ser el único, que se siente un poco egoísta por querer dejar tirado esto y regresar con Alex.” Dean lo vio antes de que golpeara a Sam, estaba medio oculto por las sombras de al noche y los árboles. “¡Sam, cuidado, agáchate!”

El mayor de los hermanos, levantó su arma, apunto y el disparo pasó casi rozando la cabeza de su hermano. Sam se levantó y se dio la vuelta, viendo como la criatura caía al suelo herida de muerte.

“¿Podrías haberme pegado un tiro en la cabeza, Dean?”

“Pero no lo he hecho.” Le contestó Dean, con una bonita sonrisa. “Anda Sam, recoge todo que nos vamos a casa. Aquí no hay nada que pueda matar…”

Antes de terminar la frase, una nueva sombra se movió entre los árboles, rápida, muy veloz, tanto que Dean no logró reaccionar a tiempo y solo pudo ver como su hermano era lanzado por los aires hasta caer entre unas rocas cercanas.

“¡Sam!” Gritó Dean.

Apuntó de nuevo a la criatura, no por nada su padre siempre le había dicho que era un excelente tirador. No dudó, ni siquiera pensó en que Sam estaba tendido en el suelo a unos pocos metros de él. Solo miró, apuntó con total precisión y disparó; antes de que la criatura le atacara. Lo vio lanzarse a por él y lo vio ser atravesado por su disparo. Otro wendigo. Algo no habían calculado en ningún momento.

La criatura cayó al suelo muerta y entonces su cerebro volvió a funcionar por fin. Tiró el arma al suelo y corrió hasta donde estaba Sam tendido, le acarició la cabeza y se encontró con su mano teñida de sangre. Seguía inconsciente y tenía una herida bastante fea en la parte trasera de la cabeza.

“Sammy, vamos dime algo, por favor.” Sam respondió con un gemido. “Eso es hermanito, se que tienes la cabeza demasiado dura como para que un maldito wendigo pueda contigo.”

Sonrió sin tener muchas ganas, pero no iba a permitir que en cuando Sam despertara, lo viera preocupado o totalmente aterrado.

Sam abrió los ojos y trató de incorporarse, pero toda daba vueltas a su alrededor. “Eh, vamos tipo duro, ¿Qué tal si descansas un poco?”

“¿Dean, que ha pasado?”

“Otro wendigo, no se, tal vez ahora de repente vivan en familia y tengan pequeños wendigos. Pero ya está muerto. Así que podemos descansar un poco y cuando te sientas con fuerzas nos iremos a casa.”

“Estoy bien, Dean, de verdad.” Volvió a luchar con su propio cuerpo por ponerse en pie, pero la cabeza le dolía demasiado y tan solo consiguió tambalearse.

“Si, ya se lo que tu entiendes por estar bien y creo que no tenemos la misma definición.”

“Dean por favor.” Sam hizo un puchero, el mismo que Alex empezaba a hacer cuando quería conseguir algo y sus padres no le dejaban tenerlo. “Quiero volver a casa y ver a nuestro hijo. Además ahora mismo han empezado nuestras vacaciones, así que tendré todo el tiempo del mundo para descansar.”

No le hacía ninguna gracia, Sam no estaba en condiciones de viajar de vuelta a casa con el terrible golpe que se había llevado en la cabeza y la espalda. Pero Sam Winchester, era prácticamente igual de testarudo que él y no le iba a ser posible quitarle esa idea de la mente, no sin discutir un buen rato.

“Muy bien, pero no te vas a separar de mi y si te dan ganas de vomitar o necesitas que paremos cinco minutos a descansar, quiero que me lo digas.”

Sam aceptó las condiciones y con ayuda de su hermano y después de que Dean lo recogiera todo y cargara con las bolsas de los dos, se puso en pie y se apoyó en el rubio. Tardaron casi media hora en llegar al coche y un viaje que a la ida durado poco más de una hora, se había convertido en un infierno de casi tres, con cinco paradas, tres para vomitar y otras dos para que Sam descansara un poco.

“Deberíamos llevarte a un hospital a que te vean esa cabeza, lo más probable es que tengas una conmoción.” Dijo Dean mientras abría la puerta del copiloto y le daba las dos manos a su hermano para que saliera a duras penas.

“No, Dean por favor, solo ver a Alex, darle un beso de buenas noches y meterme en la cama. Me juego lo que quieras a que mañana estoy perfectamente.”

“Y una mierda, Sam, en lo que nos ha costado venir, has vomitado hasta que lo que no tenías en el cuerpo. si mañana estás así iremos al hospital.”

“Pero…”

“Nada de peros y es mi última palabra, soy tu hermano mayor y con un bebé en la familia ya tenemos bastante.”

Sam no dijo nada, se recostó sobre Dean para conseguir llegar hasta la casas, con la esperanza de que Bobby no viera a ninguno de los hasta que estuviera ya en la cama, pero no tuvo tanta suerte.

En el momento en el que entraron, Bobby salía de la cocina siguiendo a Alex y con un yogur en la mano. El niño se enredó en las piernas de Dean y trató de coger también la pierna de Sam. El cazador hizo el esfuerzo de su vida por agacharse y coger al niño en brazos y trató de sonreír, mientras le daba un cariñoso beso, para que no se diera cuenta que algo malo pasaba. Sin embargo, Bobby no fue tan fácil de convencer.

“Supongo que alguno de los dos me dirá lo que ha pasado.”

“¿Me das cinco minutos para que acueste a estos dos?” Preguntó Dean, buscando con la mirada que su amigo no hiciera, por el momento más preguntas. “Le has dado de cenar a Alex ya ¿verdad?

“Vas a tener que explicarme un par de cosas, pero si, ya le he dado de cenar a vuestro hijo, pero creo que ha sacado vuestra misma cabeza dura y no ha consentido meterse en la cama, hasta veros de vuelta. Al final le ha entrado hambre otra vez, en eso ha salido a tu hermano no hay dudas y le he dado un yogur.”

Sam sonrió al escuchar eso, y miró al niño, era cierto esa pequeña criatura tenía tantas cosas de los dos y eran fácil distinguirlas.

Bobby vio a los muchachos subir las escaleras, Sam con Alex en los brazos, medio dormido ya, agotado porque era demasiado tarde para él; y el muchacho apoyando la mayor parte de su cuerpo sobre su hermano, por alguna razón que Dean iba a tener que explicarle, su hermano no estaba bien y no habían ido a un hospital.

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“¡Joder! ¿Es que pretendéis matar a Sam nada más empezar la temporada? Y sobretodo ahora que tiene un hijo.” Todos los miembros del equipo presentes en la sala de lectura de guiones miraron a Jensen sorprendidos.

No era una persona que saltara a la primera de cambio, siempre tenía un buen temperamento y aceptaba casi todas las ideas que surgían para los capítulos. Pero de repente había saltado como si le hubieran tirado un gato a la cara.

“Lo que Jensen quiere decir, es que solo es el primer capitulo del a temporada y ya metemos una buena dosis de golpes y heridas. Parece muy pronto ¿no?” Por debajo de la mesa, Jared apretó su pierna, para decirle que se sentía igual de asustado.

“Bueno, a los fans les gusta eso, les gusta ver sufrir a los hermanos y como uno cuida del otro.”

“Si, si claro, lo vosotros digáis.” Jensen miró el reloj, ya psasaban de las siete de la tarde. Suspiró, cerró los ojos un momento y se recompuso, nadie más en el equipo más que Jared y Misha, comprendían la preocupación de Jensen por los Winchester, si Sera, Ben y los demás supieran que eran personas reales, que lo que ellos escribían en los guiones, era un realidad en otro lugar... “Lo siento chicos, no pretendía ser borde, supongo que me pongo de mal humor cuando paso muchas horas lejos de mis hijos.”

“No te preocupes, te aseguro que te entiendo.” Le dijo Sera con su mejor sonrisa. “¿Qué tal si damos por terminado el día de hoy y mañana empezamos a rodar ya ese primer capítulo.”

Jensen y Jared salieron de la sala sin decir nada, se mantuvieron en silencio hasta llegar al tráiler y esperaron a cerrar la puerta antes de decir nada. Jensen cogió el teléfono y marco el número de Misha, que bien les vendría en ese momento que siguiera teniendo sus poderes y se presentara allí.

“Misha, tenemos un problema, bueno nosotros no, los hermanos.”

“¿Qué hermanos? Vuestros hijos.” Respondió el ángel con un fuerte suspiro y lo que parecía ser un gemido de fondo.

¿Cómo que qué hermanos? ¡Los Winchester!” Un nuevo gemido interrumpió a Jensen. “¿Se puede saber que estás haciendo y porque creo que no me estás haciendo ningún caso?”

“Vale, los Sam y Dean tienen problemas.”

“Si, tienen problemas, ahora mismo creo que Sam tiene una bonita conmoción en la cabeza y encima no saben que el FBI va tras ellos y tras su bebé.”

“Ya… si… Jen escucha.”

“¡Joder! Misha, esto es muy serio ¿Qué coño estás haciendo?”

Una nueva voz cogió a Jensen por sorpresa.

“Jensen, hola, si mira.”

“¿Matt?”

“Si, soy yo y no creo que quieras saber lo que estamos haciendo, teniendo en cuenta que Misha no tenía mucha experiencia en el tema sexual hasta que perdió las alas y lo quiero poner al día antes de la boda. Así que mejor no preguntes. ¡Ah si! Voy a casarme con él, se que es una locura, que casi no nos conocemos y que… bueno, que es un ángel que tiene millones de años, pero me he enamorado y en cuanto a Sam y Dean… ¿Te importa si te llamamos dentro de diez… veinte minutos y lo hablamos? Seguro que podemos ayudarles de alguna forma.”

“Si claro, sin problemas.” Dijo Jensen, después de haberse quedado sin palabras y colgó el teléfono.

“¿Y bien?”

“Misha nos va ayudar cuando termine de… de lo que sea que está haciendo con Matt y que le ha freído el cerebro y por cierto. Esos dos se van a casar.”

“¿Estaban… ahora… mientras hablabas con ellos?”

“Si.”

“Wow.”

“Si.”

“Dime que no soy el único que quiere volver a casa, darle un beso de buenas noches a los niños y meternos directamente a la cama.”

“No, no eres el único.”

Tiela - January 25, 2012 11:23 PM (GMT)
Que dificil, si es cierto que nos gusta ver a uno de los hermanos sufriendo y el otro cuidandolo! :P Pero los Js estan muy preocupados como para dejar pasar la situacion y seguro que van a hacer algo!

Y Misha y Matt, Jen no encontro mejor momento para llamarlos ! :P No estoy segura si Misha va a poder hacer algo para contactar con los hermanos aunque seguro que tiene sus recursos! :think:

Creo que los hermanos son los que van a tener mas problemas verdad? Sam herido y el FBI tras ellos! Por ahora los Js mas tranquis me gustan asi, mas alla de la preocupacion, por supuesto! :huh:

Espero la conti! :hug:

utopia - January 26, 2012 05:14 PM (GMT)
jope como nos tienen caladas a las fans :burla: claro que no cuentan con papis Jensen y Jared y en como defienden a los winchis, me encanta :D

y por cierto? como puede Jen preguntar si sigue siendo atractivo, por dios! es que no se ve en el espejo, no creo, seguro que se mira y :yuyu:

esperando conti

merrick_ds - February 1, 2012 05:54 PM (GMT)
:ojitos: :ojitos: :ojitos: :ojitos: Pero que bonitas familias ambos los j's con sus gemelitos y los winchis con Alex.

Bobby de abuelo :egipto: es genial.

Me esta gustando mucho esta continuación aunque se empiezan a ver problemillas con eso de que a los Winchester les podrían quitar a su niño y que los busca el FBI aunque los j's ya lo saben y se puede decir que es una ventaja pero ahora que Misha no tiene sus alas :vueltasss: :vueltasss:

Ahhh que me voy a quemar el cerebro de tanto divagar :parte: mejor me espero a ver con que sorpresa nos vas a salir :lol:

Me gustan mucho tus fics y pues empezare a ponerme al día con ellos bnuevamente pero quise empezar con este porque la primera parte me gusto muchisimo. Espero tu siguiente actu :hug: :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - February 1, 2012 07:18 PM (GMT)
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CAPITULO 03

Sam despertó algo más tarde del mediodía. Se había pasado toda la mañana durmiendo, recuperándose del golpe recibido con ese wendigo, mientras Dean y Bobby se repartían para cuidar de él y atender a Alex. Bobby había conseguido que el cazador pasara la mayor parte del tiempo con su hijo, ya que mientras Sam estuviera semiinconsciente en la cama, no podría hacer nada por él.

“Alex te necesita. Es un niño muy listo y sabe que pasa algo.” Le dijo Bobby, mientras los dos observaban al niño dibujar sentado frente a la mesa del comedor. “Ya me ha preguntado tres veces por Sam y al final me ha hecho llevarle a verle y comprobar que realmente estaba durmiendo. Es igual de testarudo que vosotros dos.”

Dean sonrió al imaginarse a Alex todo preocupado por Sam. “Supongo que son cosas de la sangre Winchester.” Contestó Dean, sin estar muy seguro si eso era algo realmente bueno, por no saber lo que estaría dispuesto a hacer su pequeño en el futuro para proteger a su familia. “Hablaré con los dos.”

“Intenta convencer a Sam de que vaya a un hospital. Estoy casi seguro que tiene una buena conmoción.”

Dean asintió y se acercó a la mesa, donde estaba a pintando Alex. Se arrodilló junto a él y miró un momento. No cabía ninguna nada que ese niño era hijo suyo y de Sam. Tenía los mismos ojos que Dean, de un verde más oliváceo, por los genes de Sam, pero de la misma intensidad que Dean, sin embargo, tenía la misma sonrisa de Sam, siempre alegre, siempre preparada para sus padres. Le dio un beso en el cabello para llamar su atención, cabello de color castaño claro como Dean pero igual de indomable como el de Sam.

El niño se dio la vuelta y miró a su padre, precisamente con esa sonrisa.

“¿Qué estás pintando?” Dean miró el dibujo del niño.

“Este eres tu y papá está a tu lado. Este es el abuelo y este soy yo.” El niño fue señalando una a una todas las figuras. Dean era rubio, con lo que parecía ser su chaqueta de cuero, Sam a su lado era mucho más alto, parecía salido del manicomio con esos pelos. Junto a ellos estaba Bobby, con la gorra en la cabeza y barba y entre los dos hermanos, estaba el niño.

“¿Bobby es tu abuelo?” Dean sonrió, imaginando lo indignado que se pondría Bobby si escuchara eso y lo bien que le haría sentir cuando estuviera a solas con el niño.

“Claro. Lo dibujo para que papá se ponga bueno y se ponga feliz al verlo.”

Dean le volvió a besar en la cabecita. “Hablando de papá, voy a verle y le diré que le estás haciendo un regalo.” El niño sonrió feliz, mientras su padre lo dejaba trabajando en su dibujo.

Dean subió las escaleras y abrió lentamente la puerta del dormitorio. Sam seguía durmiendo y no quería despertarle. Por eso, tan solo se sentó en el borde de la cama, se acercó a su hermano y le acarició la mejilla. “Sammy… no puedo perderte.”

Sam abrió lentamente los ojos y sonrió al ver a su hermano.

“Lo siento, no quería despertarte.”

“No pasa nada, además quería verte.” Sam intentó incorporarse, pero no lo logró hasta que Dean le echó una mano.

“Debería verte un médico, Sam.”

Sam protestó al incorporarse. “Estoy bien, ya lo sabes. He pasado por cosas peores.” Dean le miró en silencio y se mordió el labio. “¿Qué pasa?” Sam sonrió, pero la expresión seria de Dean no cambió. “¿No me irás a echar ahora la bronca de hermano mayor como cuando tenía doce años?”

“No, esa no, pero la del padre de tu hijo que no quiere que cojas ninguna infección y tampoco quiere tener que contarle una excusa a Alex por no decirle que su padre es un maldito testarudo, como todos los Winchester, que prefiere pasarlo mal en casa a ir al médico, si.”

Se sentó junto a Sam y le acarició la mejilla. Dean no era un hombre especialmente sentimental, sobretodo cuando estaba con gente más allá de su familia, más allá de Sam, Alex y Bobby. A veces, la gente pensaba que era un poco arisco, pero eso era porque no lo conocían o simplemente por que no quería involucrarse sentimentalmente con nadie para evitar que se le rompiera el corazón cuando esa persona lo abandonara o cuando le ocurriera algo mal. Era más fácil poner una barrera.

Pero con Sam y con su hijo, incluso a veces con Bobby, cuando peor estaba, las cosas eran muy diferentes, su hermano y su hijo eran su vida, toda su vida. cuando le ocurría a Sam, desde que no era más que un bebé aprendiendo a caminar, Dean sentía que el mundo se le caía encima; pero si encima se trataba de Alex…

“Necesito estar seguro que estás bien. Ya no es como antes. Ya no estamos solos, no es cuestión de cuidar sólo el uno del otro, ya no puedo cuidar de ti porque se que te vas a poner bien o correr y llamar a Bobby porque has empeorado.” Sam le escuchaba en silencio, incapaz de decir nada, ante la sinceridad, increíblemente inaudita con la que le estaba hablando Dean. “Ahora tenemos un hijo, Sam; un niño de año y medio y que se da cuenta de las cosas y que en seguida se percatará de que te ocurre algo y no quiero mentirle.”

“Dean, yo…”

De nuevo, Sam intentó incorporarse, pero todo lo que consiguió fue hacerse daño en las costillas lastimadas. Dean le sostuvo, como siempre hacía, permitiendo que el castaño apoyara la cabeza sobre su hombro. Sam cerró los ojos, la cabeza le daba vueltas, aquello era peor que haber bebido demasiado durante toda la noche. Por no hablar de las ganas de vomitar que junto con las costillas lastimadas, no era algo nada agradable.

“Siempre voy a cuidar de ti. Pero ahora mismo, nuestra prioridad es Alex y has visto esa furgoneta aparcada ahí fuera ¿verdad? Si las cosas no han cambiado mucho últimamente, es del FBI, nos están investigando, no se porque, pero no podemos permitir que se acerquen a Alex. Así que, por favor, Sammy, hazme caso por una vez, deja que cuide ti, porque te necesito al cien por cien para proteger a Alex y vamos al hospital.”

Sam no dijo nada durante unos momentos, los ojos de Dean clavados en él eran más que suficientes para hacerle sentir culpable. “Esperemos a que Bobby se lleve a Alex a la cama. No quiero que nos vea ir al hospital.”

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“Muy bien chicos, vamos a empezar a grabar.” Dijo Ben, mientras observaba a todo el mundo colocarse en su sitio. “¿Recordáis la escena verdad? Dean y Sam están cazando a un wendigo, pero oh sorpresa, no está solo, otro bicho aparece, golpea a Sam y lo deja inconsciente en el suelo.

Jensen y Jared se miraron. Sabían lo que esa escena significaba, Sam estaba herido, el wendigo le había golpeado. Ninguno de los miembros del equipo comprendían su miedo y aunque se lo contaran, tampoco les creerían.

“Chicos, ¿estáis listos?” les dijo Ben. “Jensen ponte en un marca, cuando digamos acción, el bicho ira a por ti, le pegas un tiro, te das la vuelta y ves al otro bicho ir a por Sam ¿de acuerdo?”

“¿Es realmente necesario hacer esto? Es decir, los hermanos ya tienen bastante con críar a un niño y evitar al FBI. ¿Por qué poner a Sam herido también?”

Ben se echó a reír. “Después de todo por lo que han pasado los hermanos, creo que esto será un juego de niños para ellos.”

“Estarán bien.” Le susurró Jared al oído y rodeó su cintura con el brazo, apretando el cuerpo de su compañero. “Ben tiene razón, ya ves por todo lo que han pasado, nosotros lo hemos vivido con ellos.” Jensen asintió, no estaba del todo convencido, pero no le quedaba más remedio que aceptar.

Se colocaron en sus marcas, como siempre, iban con el tiempo justo para rodar la escena en las menos tomas posibles.

“rodamos en tres, dos, uno y acción.” Gritó el director.

Jensen dejó a un lado sus preocupaciones y se metió en el papel de Dean, como siempre, vio acercarse al especialista vestido de wendigo, oculto entre las sombras esta vez, cogió el arma y le disparo. Siempre le había gustado esa parte de Dean, la seguridad ante en el peligro. Se dio la vuelta, ahora llegaba la parte más complicada. El otro wendigo estaba detrás de su hermano.

“¡Sam, cuidado!” Gritó Jensen al ver como la criatura se acercaba.

Pero tal y como estaba escrito en el guión, no pudo hacer nada y vio como aquella cosa cogía a su hermano y lo lanzaba contra unas rocas, de attrezo claro. Sin embargo, todo pasó tan rápido, que Jensen casi creyó que estaba delirando. A Jared le habían colocado un arnés para que cuando el wendigo lo lanzara por el aire, la cuerda tirara de él y lo llegara hasta las rocas, dejándolo caer como si estuviera inconsciente, al suelo, golpeándose la cabeza con las rocas. Sin embargo, lo que pasó fue bastante diferentes.

Si, Jared fue lanzado, si la cuerda tiró de él, pero antes de caer como debía contra las rocas artificiales, la cuerda se rompió, haciendo que Jared cayera sobre las rocas, si, pero de una forma brusca y no cabía duda que dolorosa.

“¡Jay!” gritó Jensen y echó a correr hasta su compañero.

Jared había quedado tendido en el suelo, hecho un ovillo con su propio cuerpo. Jensen se arrodilló junto a él, antes de que llegara nadie más y le tocó el rostro. Su expresión era realmente dolorosa y compungida, tenía los ojos cerrados y apretados y Jensen se preguntó si estaba consciente.

“Jay, Jay, dime algo por favor.” Le susurró Jensen. “Jay, cariño.”

El golpe había sido especialmente duro en su espalda, sentía que toda su columna vertebral gritaba de dolor. Abrió los ojos y vio a Jensen a su lado. No sabía como había llegado allí exactamente; el dolor apenas le dejaba pensar con claridad. Sonrió débilmente al ver a su compañero y liberó un doloroso gemido al moverse ligeramente.

Alguien apartó a Jensen, el rubio no sabía de quien se trataba, porque todo a lo que podía prestar atención era al dolor de su novio. “¿Qué ha pasado?” Dijo mirando a todo el equipo. “¿Qué coño ha pasado?”

“Vamos a llevarle al hospital para asegurarnos que no se ha hecho nada serio en la espalda.”

Jensen se estremeció al escuchar aquello. Y volvió a arrodillarse junto a Jared cuando el equipo médico se fue a buscar una camilla.

“Tranquilo, vale, todo va a salir bien, solo te has dado un mal golpe, pero no será nada, estoy casi seguro.”

“Ahora soy como Sam.” Gimió Jared, con una débil sonrisa en su rostro. “Los dos estamos herido.”

“Tu no estás herido, solo, te has golpeado al caer, nada más.” Jensen intentó por todas los medios, que no se notara el terror que sentía en su mirada, que Jared estuviera demasiado atontado por el golpe que no pudiera leer en su mirada como siempre hacía.

Acarició de nuevo su mejilla, aguantando como podía los nervios, hasta que una mano sobre su hombro volvió a apartarle. Se quedó sentado en el suelo a ver como el equipo médico cargaban a Jared sobre una camilla. Pensó en Sam, si le había pasado algo parecidó. Pero entonces se dio cuenta, no había sido nada parecido, porque Sam no estaba colgando de un arnes, no se suponía que estaría seguro.

Mientras el equipo médico preparaba a Jared para llevárselo, Jensen se puso en pie y buscó la cuerda. La miró un buen rato, no sabía mucho de aquellas cosas, pero algo en su interior le decía que aquello no estaba bien. Uno de los técnicos pasó a su lado y Jensen le detuvo.

“¿Cómo ves esto?” Le dijo mostrándole la cuerda.

“Una cuerda rota. ¿Es la que sostenía a Jared?”

Jensen no se podía creer que lo dijera con tanta frialdad, como si nada. “Si, la que casi le rompe el cuello y lo mata.” El hombre se lo quedó mirando. “Lo siento. Lo que quiero decir es si ves algo raro.”

“Jensen ¿Me estás preguntando si veo algún tipo de sabotaje en la cuerda?” El hombre volvió a mirar la cuerda. “Lo que yo veo es una cuerda especialmente desgastada y que no debería haberse usado. Mira aquí, en los bordes. Está pelada, se hubiera roto por si sola de todas maneras.”

“La cuerda estaba en mal estado.” Dijo Jensen más como una afirmación que una pregunta y el hombre le contestó con una afirmación.

No tenía tiempo para pensar si había sido un accidente y o un sabotaje después de todo. Lo primero era Jared y saber si estaba bien.

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Dos horas después y con los nervios a flor de piel, Jensen vio aparecer al médico. Misha y Matt estaban con él. Habían recibido la llamada y habían acudido al hospital. El ángel intentó transportarlos, a veces olvidaba que no tenía poderes, así que tuvieron que coger el coche. Matt no le dejó conducir, apenas había empezado a practicar y lo último que necesitaban en ese momento era que la policía les parara. Jensen había llamado a Sarah para contarle lo ocurrido y que se hiciera cargo de los niños unas horas más. También le pidió que les contara alguna historia, que ya les diría lo que le había ocurrido a su padre cuando supiera como estaba Jared.

El médico se acercó a él, era joven, no debiá tener más de cuarenta años, pero su sola presencia era imponente. Era más alto que Jensen, tal vez sería como Jared, pero al contrario que su compañero, la sonrisa no era lo más destacado del médico, si no su seriedad.

Jensen se puso en pie nada más verlo.

“¿Cómo esta? ¿Se pondrá bien?”

“Su compañero está bien, porque el golpe podría haber sido mucho peor.” Dijo el médico, con la misma rotundidad. “ Se ha dado un buen golpe en la espalda, pero nada que no se pueda curar con una semana de reposo absoluto en la cama.”

“Eso significa que… no tiene nada roto, que su espalda bien. ¿Han comprobado que no tiene una conmoción verdad? Se ha golpeado la cabeza y tal vez…” Jensen no podía quitarse de la cabeza que eso era lo que le había ocurrido a Sam al otro y si durante un tiempo Dean y él habían estado comunicados, Sam y Jared podían estarlo también ahora.”

“Hemos hecho todas las pruebas necesarias.” Le dijo el doctor, con un tono de pocos amigos. Desde luego no le hacía gracia que nadie cuestionara su trabajo. “Y puedo asegurarle que tan solo tiene lastimada la espalda por una contractura. Le voy a recetar unos calmantes para el dolor y sobretodo que no se levante de la cama en una semana, más que para lo imprescindible.”

Jensen no estaba seguro si eso era posible, por un lado se trataba de Jared, la persona más activa que conocía y por otro estaban los niños. En cuanto los pequeños vieran a su padre en la cama, se preocuparían por él o le incitarían a jugar y Jared era peor que ellos. Suspiró con fuerza, durante unos días, iba a tener tres niños en casa.

“¿Puedo verle?”

“Claro, está despierto, pero le hemos puesto una buena dosis de calmantes, las pruebas lo han dejado bastante hecho polvo, le dejaremos en observación esta noche por si acaso.”

Misha y Matt dijeron que lo esperaban fuera. Entró en la habitación y vio que Jared estaba dormido. Se acercó a la cama y se sentó a su lado. Tomó la mano de su novio entre las suyas y la besó.

“No se te ocurra volver a darme un susto así. ¿A ver que les digo yo ahora a los niños?” no podía quitarse de la cabeza la idea de que la cuerda había sido manipulada aposta, que alguien en el equipo quería hacer daño a Jared. “Te quiero tanto, mi amor. Si te llega a ocurrir algo… cuando te he visto en el suelo, lo he visto todo, el golpe, tu ahí tirado…”

“Estoy bien.”

Jensen levantó la mirada. “¡Te has despertado!”

“No es tan fácil acabar conmigo.”

“¿Acabar contigo? ¿Quién va a querer acabar contigo?” Jensen sonó más alterado de lo que había querido, pero pensar que alguno de los dos estaba peligro dentro del rodaje, era inconcebible.

“Era un broma. Es lo que tienen los calmantes, que te hacen decir muchas tonterías.” Dijo Jared sonriendo. “¿Sabes una tontería que se ha ocurrido cuando me he despertado en el suelo y me he dado cuenta que estaba vivo?” Jensen esperó a que continuara hablando. “Que por nada del mundo voy a dejaros, ni a ti ni a los niños. ya pueden intentar matarme, ya sea el destino o un asesino a sueldo, que nada va a separare de vosotros.”

Jensen luchó contra la emoción. Se acercó a Jared y le dio un beso en los labios. “Descansa un poco, mañana por la mañana nos iremos a casa.”

“¿Y como ha quedado la escena después de todo? Seguro que ha sido muy real.”

“¡Jay!” Jensen cerró la boca de su novio con un beso más, acarició su cabello y se quedó ahí, mirando como cerraba los ojos y se iba quedando dormido. “Ha quedado demasiado real. Ojalá pueda llegar a olvidarla.”

merike - February 1, 2012 09:51 PM (GMT)
:o :o :o :o

y ahora que???

Espero que lo de Jared sea un sabotaje.

Si ya se que suena mal pero mejor eso a que ahora sufran lo mismo que los Wichis.

Y Sam que cabezota que es, jejejej s¡ es que no puede evitarlo. Menos mal que esta Dean ahi para meterle sabiduria en la cabeza aunque sea a collejas.

CONTI, CONTI, CONTI, CONTI, CONTI, CONTI ............................................................................

:enf: :burla:

Tiela - February 1, 2012 11:30 PM (GMT)
Me parece bien que Dean lleve a Sam al hospital, una lesion puede ser algo muy grave y los dos tienen que aprender a pensar no solo en ellos sino en su hijo.

Ahora Jared tambien esta herido <_< me causa gracia que Jen piense que va a tener que cuidar a tres niños! :P

Que lindo momento:

QUOTE
“¿Sabes una tontería que se ha ocurrido cuando me he despertado en el suelo y me he dado cuenta que estaba vivo?” Jensen esperó a que continuara hablando. “Que por nada del mundo voy a dejaros, ni a ti ni a los niños. ya pueden intentar matarme, ya sea el destino o un asesino a sueldo, que nada va a separare de vosotros.”


Te sigo leyendo! :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - February 8, 2012 03:40 PM (GMT)
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CAPITULO 04

Dean había olvidado cuando había sido la última vez que habían pisado un hospital. Era un rasgo característico de todos los Winchester, testarudos y con un pánico horrible a los hospitales. Pero allí estaba, esperando a que el médico terminara de hacerle las pruebas pertinentes a su hermano y le dijera si tenía la cabeza tan dura como creía o si se trataba de algo más que una conmoción. Cogió el móvil, tentado a llamar a Bobby preguntarle como estaba Alex. Su hijo era muy listo y en cuanto dijeron que se marchaban a la ciudad, el niño preguntó por su padre.

“Papá Sam está malito” Y eso que solo contaba con año y medio, no quería pensar lo que vería sin que le dijeran nada cuando cumpliera los cinco.

Bobby le había tranquilizado, era el abuelo perfecto, distrayendo al niño mientras ellos salían por la puerta. A Dean le gustaría saber lo que su amigo estaba haciendo con el niño para no preocuparlo, pero su preocupación por Sam era mucho más importante. Miró el reloj por tercera vez, no habían pasado más que diez minutos desde la vez anterior. Se cubrió el rostro con las dos manos y suspiró; no podía hacerse a la idea de que le ocurriera algo malo a Sam, no ahora que eran por fin felices, una familia de verdad, como nunca habían llegado a serlo; tal vez no tradicional, pero perfecta desde luego que si.

Mientras cavilaba, un médico se acercó a él, no era mucho mayor que Sam, seguramente todavía era un estudiante. De alguna forma eso reconfortó a Dean, porque entonces eso querría decir que no era nada realmente grave.

“Señor Jones, el señor Harkness es su marido ¿verdad?”

Habían falsificado los papeles hacía ya tiempo para pasar como un matrimonio, no le había hecho gracia a Dean en un principio, pero todos estaban de acuerdo que era lo mejor para Alex, para que nadie dudara que ese niño era adoptado por pareja gay, felizmente casada.

Dean se puso en pie. “Si, es él. ¿Cómo está?”

“No se preocupe. Ha sufrido un fuerte golpe en la cabeza, pero tras hacer un scaner, hemos visto que no hay nada serio. Tiene una conmoción, así que sería bueno que estuviera un par de días en la cama descansando, hasta que se pasen los mareos y las nauseas por completo. También le voy a recetar unas pastillas para el dolor de cabeza, le aliviaran y le dejaran descansar.”

“Entonces, ¿eso quiere decir que mi… marido se pondrá bien?”

“Completamente. También le hemos echado un vistazo a la herida del costado. Me comentó a venir que había sido provocada por el ataque de un oso mientras estaban de acampada ¿verdad?” Dean asintió, preocupado porque los médicos supieran que esa herida no había sido cosa de un oso. “Bueno, pues no se preocupe tampoco por eso, la hemos desinfectado, le hemos puesto las vacunas pertinentes y le hemos vendado para evitar posibles infecciones. Lo mismo, descanso, mucho cariño y que no fuerce a su organismo estos días, pero por lo demás, todo está bien.”

Dean suspiró y sonrió mientras se apoyaba en la pared. “Menudo peso me quita de encima doctor. Me ha dado un susto de muerte cuando ha aparecido el maldito oso y luego vomitando.”

“Sobretodo en estas fechas, en plenas navidades y en la cama… pero no se preocupe para el día de Navidad, su marido estará en pie.”

“¿Navidad? ¿Cómo que Navidad?”

El médico lo miró sin comprender su sorpresa. Entonces lo pensó, miró el móvil; si, faltaba justo una semana para Navidad. ¿Cómo se podía haber pasado el tiempo tan rápido? La última navidad, Alex era un bebé y ahora… lo llevaba jodido porque no le habían comprado ningún regalo al niño, ni siquiera Bobby se había acordado. Pero lo primero era ver Sam, llevárselo a casa y asegurarse que no se movía de la cama en dos días, tiempo más que suficiente para ir a unos grandes almacenes y comprar los regalos y al cena del día de Nochebuena, más la comida para el día siguiente y los adornos de navidad. También les haría falta un árbol y luces y muérdago para todas las puertas… muy bien, tal vez no era algo tan sencillo después de todo.

“Puede pasar, ya si lo desea a ver a su marido y pueden marcharse a casa cuando lo deseen.”

“Gracias doctor.”

Dean se encaminó a la sala donde habían atendido a su hermano. Sam estaba recostado en la camilla con una venda en la cabeza. Se lo quedó mirando un momento, si hubiera sido algo peor… agitó la cabeza para sacar esos pensamientos y se acercó a él. Sam le sonrió y empezó a incorporarse, pero Dean detuvo.

“El médico ha hablado conmigo, ya me ha dicho que tienes que hacer mucho reposo durante un par de días.”

Sam le besó, ahora que se hacían pasar por matrimonio era mucho más fácil expresarse con naturalidad. “Ya sabes que los médicos son unos exagerados. Estoy bien, Dean, podemos volver a casa y tener nuestra vida normal.”

“Ya claro, Sam. Por eso estamos aquí, porque estabas bien. Así que vamos Sammy, ya has oído al médico, dos días en la cama y luego celebraremos las navidades como dios manda.”

“¿Cómo que las navidades?” Dean asintió. “Dios mío, es verdad, ya son navidades y no hemos hecho nada. ¿Cómo vamos a conseguir que Alex tenga una vida normal, si no podemos darle ni siquiera las primeras navidades que recuerde?”

“Ya he pensado en eso, hay que hacer un montón de cosas, pero Bobby y yo nos encargaremos de todo, tu no te preocupes, descansa, recupérate y entretienes al peque para que su abuelo y yo podamos poner la decoración en casa.”

Sam pasó una mano por el cuello de Dean y lo atrajo para darle un beso mucho más profundo que antes. Adoraba a Dean, siempre había pensado que había sido el mejor padre que él podía haber tenido, pero ahora que lo veía como su hermano mayor, su pareja y el padre de su hijo, no había nadie en el mundo que pudiera hacerle más feliz y quererle tanto como Dean.

“¿Nos vamos a casa?” Preguntó Dean, una vez que se separaron, apoyando la frente sobre la de su hermano.

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Sam se quedó medio dormido por las medicinas, en camino a casa, con la cabeza apoyada en el cristal. Dean lo miraba de vez en cuando, no había forma de que se le fuera el miedo a que le ocurriera algo y tuvieran que dar la vuelta al hospital otra vez. Sin embargo, llegaron a casa. Mientras aparcaba, vio un coche en la puerta. El rubio le hizo un gesto a su hermano para que abriera los ojos.

“¿Qué ocurre?”

“Creo que es el FBI.”

“¿Qué? ¿Por qué ahora?” Sam se incorporó rápidamente, tal vez demasiado para que no volver a sentirse mareado. Dean apoyó una mano sobre su pierna para calmarlo y salió del coche. “¿Qué haces? ¿Dónde vas Dean? Al menos déjame ir contigo.”

El mayor fue hasta la ventanilla de su hermano y le dio un beso. “El médico no te deja, además se como manejar a esos tipos.”

“¡Dean!”

Pero el rubio ya se había alejado y tenía la ventaja de que Sam no se podía mover rápidamente y para cuando hubiera salido del coche, él ya se habría desecho de los agentes de FBI. Se dio la vuelta y lo miró sonriente, el guiñó un ojo, gesto con el que dejó muerto a Sam y siguió caminando.

Uno de los agentes estaba en la puerta de casa, hablando con Bobby, que llevaba en brazos a Alex, que en cuanto vio a su padre, alargó los bracitos hacia él y lo llamó desesperadamente, como si hiciera muchos años que no lo hubiera visto. Dean cogió al niño con total naturalidad y saludó a los agentes.

“Bobby ¿Qué es lo que ocurre?”

“Los agente están buscando a un fugitivo, dicen que lo han visto por aquí y quieren saber si hemos notado algo raro últimamente.”

“¿Es suyo ese niño?”

“Si claro, es mi hijo.” Con un gesto inconsciente, Dean apretó el cuerpecito de Alex contra él y el niño hizo lo propio como si supiera que esa gente no era de fiar. “¿Por qué lo pregunta?”

“No, solo por curiosidad. Se parece mucho a usted.” Dijo el agente sonriendo, en un gesto totalmente falso, que no pasó desapercibido para Dean. “Nos vamos, si necesitamos algo más volveremos y si ven algo extraño, no duden en informarnos.”

Los dos agente se marcharon, pero uno regresó, era algo mayor que Dean y le sonrió al niño con una carantoña, pero Alex se retiró de él sollozando. “Les dejo mi tarjeta y tengan cuidado, esta zona está alejada de cualquier parte y podría venir alguien a hacerles daño, sobretodo teniendo un niño pequeño.”

Se marchó justo cuando Dean iba a preguntarle que significaba eso, aquello había parecido más una amenaza que cualquier otra cosa; pero ya no estaba, se había subido al coche con su compañero y se habían marchado, dejándoles allí, con el presentimiento de que los verían volver otra vez y con la terrible sensación de que aquello tenía que ver con Alex.

“Otra vez el FBI.” Dijo Bobby.

“Si, pero no está semana. Dean le dio un beso en la mejilla a Alex y lo miró sonriente. “¿Sabes lo que va a pasar dentro de una semana?” El niño negó con la cabeza, igual de sonriente que su padre. “Es Navidad.”

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Jared estaba en la cama, llevaba todo el día ahí metido, sin poder moverse y lo odiaba, pero Jensen y el resto de sus amigos se habían puesto de acuerdo para no dejarlo solo en ningún momento y evitar así que hiciera esfuerzos innecesarios. Primero Jensen, se había quedado con él, en la cama, hasta que se había tenido que ir a trabajar; luego Sarah, aunque pasaba gran parte del tiempo con los niños, pasaba por el dormitorio cada diez minutos para preguntarle si necesitaba algo y de paso para asegurarse que seguía en la cama y finalmente Misha y Matt, que había pasado, por casualidad para hacerle una visita. Jared estaba convencido de que Jensen les había llamado.

Ya que estaban allí, aprovecharon para contarle como iban los preparativos de la boda. Los dos habían llegado al acuerdo de que querían algo pequeño e íntimo, tan solo para la familia y amigos más cercanos a ellos.

“Será algo nuevo para mi.” Dijo Misha. “Nunca he estado en una boda.”

“No es posible, con todos años que llevas entre los humanos no es posible que nunca hayas estado en una boda.” Dijo Jared, que al menos estaba entretenido con aquello.

“Te sorprendería todo lo que Misha no ha hecho con todos los años que lleva entre nosotros.” Matt se sentó sobre las piernas del ángel y le dio un beso en los labios. “Al menos yo estoy intentando ponerlo al día.”

“Vale, vale, creo que ya me he hecho una idea.” Dijo Jared refunfuñando. Miró a su alrededor, como si pudiera encontrar una forma de escapar de allí.

“Jay, ¿Puedo preguntarte una cosa?” El castaño se volvió hacia el ángel. Le encantaba comprobar siempre que a Misha le era imposible mentir con la mirada. “¿Cómo es la vida de casado?”

“Jensen y yo no estamos casados.”

“Vamos Jay, Jensen y tu sois el matrimonio perfecto. Tenéis la vida perfecta, dos niños, el trabajo que queréis. Tal vez no haya papeles que lo digan por escrito pero vosotros dos estáis casados desde que os conocisteis.”

Jared nunca se había parado a pensar en ello. Bien era cierto, que se había fijado en Jensen desde el primer momento en que había visto a ese muchacho de ojos verdes, tímido, silencioso y que miraba el guión por arriba y por abajo. Entonces había llamado su atención y sí, le había gustado al primer vistazo como no le había pasado con ninguna otra persona en su vida. estaba seguro que a Jensen le había pasado lo mismo, aunque le costara reconocerlo. Tal vez Matt tenía razón y de alguna forma, estaban unidos desde aquellas primeras miradas.

“Es… diferente. En nuestro caso, tenemos días malos en los que discutimos como todo el mundo, ninguna pareja es perfecta, pero siempre lo arreglamos. Los días buenos son increíbles porque conozco a Jensen menor de lo que me conozco a mi mismo, se cuando está feliz, cuando está triste y sólo quiere que esté ahí con él, cuando necesita un rato para si mismo. Supongo que si te compenetras con esa persona, todo es perfecto. Y en nuestro caso además, están los niños. Nunca me imaginé teniendo hijos, al menos no tan pronto y desde luego no así, pero ahora
que ha ocurrido, son lo mejor que me ha pasado nunca.”

Matt y Misha lo escucharon en silencio. Llevaban poco tiempo saliendo juntos y desde luego no era la relación típica de una pareja de hombres. Matt era un muchacho que quería disfrutar del momento y de repente se había enamorado como nunca. Hasta conocer a Misha, Matt siempre había dicho que quería ser libre para estar con todo el que quisiera, ahora decía que quería pasar el resto de su vida con ese ángel inexperto. Misha era un recién llegado al mundo de los humanos, lo había visto todo desde fuera y ahora había caído en medio de una vorágine de sensaciones, sentimientos y pensamientos que apenas podía controlar. Tan solo había una cosa que tenía realmente clara. Matt era su ancla en aquel mundo extraño y siempre cambiante.

Un rato más tarde, Matt y Misha se marcharon. Por fin lo dejaban solo, pensó Jared al escuchar el silencio en el dormitorio. Pero aquella paz no duró mucho porque un par de pasitos se acercaron desde la puerta y pronto vio dos cabecitas asomarse desde el borde de la cama.

“Eh, chicos. ¿Qué pasa?”

“Papi, ¿juegas con nosotos?” Dijo Alex estirando su manita todo lo que pudo para alcanzar la de su padre.

“Eh… el médico me ha dicho que tengo que estar en la cama.”

“Po’ fa, papi.” Contestó Jack con sus mejores de ojillos de cachorrillo abandonado. “Juega….”

Desde hacía año y medio, Jared había descubierto una cosa, desde el mismo momento en que habían nacido sus hijos, era incapaz de negarles nada a esas caritas. “Bueno, pero solo un rato, que papá tiene que descansar.”

Un rato se convirtió en las tres horas que Jensen tardó en regresar y significó levantarse de la cama, bajar las escaleras y acabar tirado por el suelo con los dos niños pateándole con dos cachorros de león a su madre y los Sadie y Harley correteando alrededor.

Al llegar a casa, Jensen se quedó petrificado. Ni siquiera tuvo fuerzas para protestar ante semejante escena. Todavía tuvieron que pasar un par de minutos par que Jared se diera cuenta, después de que los niños se levantara de encima de su cuerpo, que su compañero estaba ahí de pie, mirándole, con los ojos muy abiertos.

“¡Jen! Ya estás aquí.”

“Si ya estoy aquí y tu también estás aquí, en lugar de estar en la cama. ¿Cómo es eso?”

“Bueno…” Mientras se incorporaba, Jared se pasó la mano por el pelo, intentando buscar una excusa que no quedara demasiado mal y sobretodo excesivamente irresponsable. “Los niños estaban aburridos.”

“Los niños, claro.”

“Si, llevaban toda la tarde solos, Sarah los levantó de la siesta y se fue a hacer la compra. Los pobres estaban muy aburridos.”

En ocasiones, Jensen no era hombre de muchas palabras y menos cuando se enfadaba de verdad, le gustaba más asesinar a la gente con la mirada y cuando se trataba de Jared, hacerle sentir fatal con un solo gesto. Se dio la vuelta, no iba discutir, si Jared prefería ser un completo irresponsable y no le importaba jugar con su salud, no iba a ser él quien se interpusiera con sus protestas.

“Jen, espera.” Como no podía ser de otra manera, Jared iba a ir tras él, aunque le costara levantarse porque le doliera la espalda. “¡Jen!”

Ante el gemido de Jared, Jensen se dio la vuelta; su compañero seguía en el suelo y con las manos sobre su pierna derecha.

“Jared, ¿va todo bien?” Jensen se arrodilló frente a su novio y le acarició la mejilla para llamar su atención. El castaño negó con la cabeza sin dejar de mirar y frotar su pierna. “Jay, cariño ¿Qué es lo que ocurre?” Se agachó un poco más para encontrar los ojos de Jared y que lo mirara; estaban llenos de lágrimas y todo Jared estaba completamente pálido. “Jared, dime lo que pasa, que me estás asustado.”

“No puedo mover la pierna, no puedo sentirla.”

“¿Qué?”

“Que no está ahí, la veo, pero no está ahí. Joder Jensen, creo que he forzado mucho la espalda y ahora… y si no vuelvo a moverla, Jensen, ¿Qué vamos a hacer?”

Jensen cogió el rostro de su novio entre las dos manos y le besó los labios, más por propia desesperación y no saber que hacer; pero sobretodo, para intentar calmar a Jared, pasara lo que pasara, los nervios no serían nada buenos.

“Vale… intenta tranquilizarte ¿de acuerdo? Voy a llamar a tu hermano y seguro que nos dice que no es nada.”

“¿Qué n es nada? Jensen, no puedo mover la pierna, ni siquiera puedo sentirla. ¿Cómo me dices que esto no es nada.” Estaba muy nervioso y no era el único. Jensen se lo quedó mirando, no había absolutamente nada que pudiera decirle para hacerle sentir bien, eso lo sabía y eso precisamente era lo que más daño le hacía al rubio. “Tengo mucho miedo Jensen.”

“Lo se, yo también, pero algo me dice que ya hemos pasado por mucho últimamente y que podemos con todo.”

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Jeff llegó en quince minutos. Como había podido y procurando no hacer más daño
a su novio, Jensen llevó a Jared al sofá y dejó a los niños jugando en su habitación, no quería que vieran a sus padres pasándolo mal. Jeff le hizo unas cuantas pruebas a su hermano en silencio, en la espalda, en la pierna, con los otros dos muchachos expectantes. Jensen se había sentado junto a Jared, lo más pegado a él que pudo, cogió su mano y la apretó, su novio parecía encerrado en sus pensamientos y quería demostrarle que estaba allí con él.

“Bueno, podía haber sido peor.” Dijo por fin Jeff.

“¿Y eso que quiere decir?” Preguntó Jensen ligeramente alterado.

Miró un momento a Jared y se preguntó si estaba si quiera escuchando o se había quedado en su paranoia personal, sobre si volvería a caminar y su vida había terminado. Le dio un beso en la mejilla para llamar su atención y rozó su piel con la nariz como si fuera uno de los perros de Jared.

“¿Has hecho algo fuera de lo normal hoy, es decir cualquier cosa que signifique salir levantarte de la cama?” La mirada de Jensen sobre su novio lo dijo todo.
“He estado jugando con los niños.” Dijo por fin el castaño.

“Jay…”

“Lo se, lo se, no debería haberlo hecho, pero han venido a buscarme, querían jugar y con el estrés de empezar a rodar esta semana, apenas he tenido tiempo de estar con ellos en varios días. Los echaba de menos.”

Jeff y Jensen guardaron silencio un momento. Jensen se acurrucó contra el pecho de su novio y esperó a que Jeff siguiera hablando.

“Ha sido un buen susto y un buen aviso para que tranquilices durante un par de días Jay.” Le dijo su hermano. “Pero nada que no se pueda solucionar en poco rato en cuanto dejes atrás los nervios”

“¿Y como podemos curarlo? ¿Le vas a recetar pastillas o algún otro tratamiento?” Volvió a preguntar Jensen.

Jeff sonrió. “Algo mucho más sencillo. Todo lo que tienes que hacer, hermanito, es descansar y dejar que te cuide la gente que te quiere. Es cierto que has forzado mucho a la máquina, pero de la misma forma, en cuanto descanses y te tomes las cosas con calma hasta que la espalda esté bien, tu pierna volverá a estar bien.”

Jensen le dio un nuevo beso en la mejilla a Jared. “Bueno, supongo que eso puedo hacerlo, siempre y cuando me prometas que no voy a encontrar esta semana tirado en el suelo, convertido en el objeto de juego de nuestros hijos.”

Jared, todavía pálido y tembloroso, rodeó el cuerpo de Jensen y lo atrajo todavía más hacia él. “No quiero volver a pasar por algo así.” Enterró el rostro en el cuello de su novio y suspiró con fuerza. “Siento haberte asustado tanto Jen, no volverá a pasar te lo prometo.”

Tiela - February 8, 2012 09:16 PM (GMT)
Bueno por lo menos ahora sabemos que Sam no tiene nada grave y con un poco de descanso se recuperara.
Lo mas preocupante es lo del FBI. ¿Cual es su intencion al ir a casa de los chicos y hacer esas advertencias? <_<
Asi que llega la navidad para ellos, que emocion para el pequeño Winchester! :lol:

Y que cabeza dura es Jared, le dijeron reposo y el sale a jugar con los niños, asi que espero que escuche los consejos de su hermano para que se recupere o a Jen le da un ataque! :P

Espero el proximo capi! :hug:

merike - February 8, 2012 10:01 PM (GMT)
:) :) :) :)

Que amor son todos!!!!!!!!!!!

Y que miedo me esta dando :( :( :(

FBI??? Que quieren???

Y Jared no sientendo la pierna??? Menudo susto.

QUIERO MAS!!!!!!!!!!!! CONTI!!!!!!!!!!!!!!!!!!

:silba:

carlobel - February 8, 2012 11:15 PM (GMT)
joe que estrés de capitulo!!! :(

primero la conmoción de Sam, ke bueno gracias a Dios no ha sido nada. Luego que el FBI les espera en casa y encima tiene algo que ver con Alex ... :cry:

y ya luego el pobre Jared, que por querer jugar con sus hijos, se ha dado un susto de muerte al no sentir la pierna. Al menos algo positivo es que se ha asustado y creo que no se levantará de la cama en un tiempo :P

menos mal, que al menos tenemos algo bueno, y es la boda entre Misha y Matt, :wub: que ganas tengo de verlos casados ;)

Winchester_Jackson_Petrelli - February 16, 2012 09:50 AM (GMT)
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Sin darse cuenta las navidades se les habían echado encima. Dean no recordaba un año en que hubiera estado más emocionado por aquellas fechas desde que su hermano había dejado d ser un niño. Pero ahora volvía a ser como entonces, un niño lleno de ilusión en la casa esperando que Santa apareciera con su saco lleno de regalos. Solo que ahora él no era el hermano mayor que tenía que esconder los errores de su padre, porque ahora el padre era él y Sam y había un abuelo en la familia, tal vez no de sangre, pero un abuelo a fin al cabo dispuesto a hacer feliz a su nieto.

Habían tenido que hacer una lista con todo lo que tenían que comprar en esa semana y aunque no se quitaban de la cabeza saber que un agente del FBI iba tras ellos y su hijo, por unos días, tenían la oportunidad de ser completamente felices, como una familia normal y corriente, celebrando la navidad.

“Ya he comprado los adornos y Sam traerá el árbol. Mañana compraremos la comida para el día de Navidad y esta tarde me gustaría ir a mirar los regalos para Alex.” Bobby miró al joven cazador con una sonrisa en el rostro, en completo silencio, Dean jamás lo había visto tan feliz… en realidad hacía mucho que no lo recordaba simplemente feliz. “¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?”

“No me había dado cuenta lo mucho que te pareces a tu padre.”

“¿Por qué lo dices? Papá nunca nos preparó una navidad.”

Bobby suspiró. “Eso es lo que tu te crees. Tu padre… John no era un hombre normal, eso lo sabemos todos. No era el padre ideal, está claro, pero teniendo en cuenta la vida que teníais no podríais haber encontrado uno mejor.”

Jensen sabía que aunque creía conocer muy a su padre, nadie lo había conocido mejor que Bobby, después de todo, Dean no había sido más que un niño y un adolescente, su padre no se comportaba con él, totalmente como si fuera un adulto, una parte de él, muy pequeña seguramente, lo sabía, lo veía como un niño, su niño.

“Cuando se acercaba a la navidad, John intentaba daros mejor.”

“Es una pena que siempre le fallaran los planes.” Dijo Dean suspirando y sentándose en el sofá. “Mira, Bobby, quiero a mi padre, adoraba a ese hombre, pero cuando se trataba de comportarse como un padre y querer a sus hijos, darles las mejores navidades posibles y estar con ellos en los cumpleaños, John Winchester tenía la tremenda habilidad de fallar estrepitosamente. Por eso precisamente, ahora no quiero cometer los mismos fallos que él, no quiero que mi hijo mire atrás y se lamente por todo lo que no hice por él, por todo lo que no le di. Alex se merece lo mejor, lo que papá nos dio a nosotros cuando tuvo la ocasión y ahora mismo, eso se llama, tener la mejor navidad posible. Así que, lo siento, pero desde luego en eso, no me parezco mucho a papá.”

Bobby no dijo más, tal vez no era el momento de mostrarle a Dean la parte de su padre que no conocían, la parte de John, que era capaz de pensar en robar por conseguir unos buenos regalos de navidad y que terminaba escuchando la conciencia sensata de Bobby que le decía que no hiciera; la que estaba dispuesto a dejar una cacería y hacer la vista gorda ante unas pocas víctimas más de la criatura de turno, con tal de estar con sus hijos el día de navidad y una vez más, escuchar a Bobby diciéndole que no podía dejar morir a los inocentes.

Tal vez lo hizo por miedo propio a lo que sintieran los chicos si les contaba la verdad, por propio egoísmo de no perderlos, de pensar que no podría hacer nada ya para cambiar los fallos de John durante tantos años, porque no quería que lo miraran como si les hubiera estado engañando todo ese tiempo. Pero al final Bobby no dijo nada y dejó las cosas como estaban.

“Bueno, me tengo que ir a comprar un par de cosas, dile a Sam que volveré en una hora.”

Cuando el muchacho dejó la casa, Bobby subió al piso de arriba y siguió las voces que llegaban desde el cuarto de Sam y Dean.

El castaño estaba en la cama, por orden expresa del médico, que le había obligado a hacer reposo por la conmoción durante al menos dos días. Dean también le había obligado, con la condición de permitir que Alex se quedara con él y jugaran, pero solo si no salían del perímetro de la cama, bajo amenaza de una semana sin sexo, si incumplían las normas.

Allí los encontró Bobby, Sam recostado en la cama, con la espalda apoyada en la pared y Alex pegadito a él, los dos bajo las mantas de la cama, leyendo un cuento o más bien Sam leyendo un cuento y Alex atento a los dibujos de las páginas y las voces que ponía su padre, una diferente para cada personaje.

“Y entones, el príncipe corrió por el bosque a lomos de su enorme caballo blanco para salvar a la princesa. “Socorro, socorro.” Gritaba la princesa desde la torre más alta del castillo, esperando que un apuesto guerrero la salvara de las garras de la bruja. “No temáis princesa que ningún castillo, ni ninguna bruja podrán hacerle frente al acero candente de mi espada.”

Alex exclamó nervioso con un gritito al ver que su padre pasaba de página y ante él aparecía un enorme castillo de seis torres y banderas al viento. En lo alto de la torre más alta, se veía la figura de la princesa presa de la bruja y a los pies del castillo aparecía la figura del caballo blanco y sobre él un jinete que blandía una espada.

El niño abrió más los ojos, mirándolo todo, como si estuviera creando una fotografía mental de la escena y luego miró a su padre esperando que continuara. Sam había cerrado un momento los ojos, aunque no quisiera expresarlo lo cierto era que el dolor de cabeza que le había dejado el ataque del wendigo, era realmente horrible.

“¿Papí? El niño tocó la mano de su padre, porque no llegaba a no llegaba a su rostro.

Sam sonrió pesadamente, respiró profundamente para alejar el malestar general y siguió leyendo. Bobby los miró desde la puerta, ninguno de los dos se percató de su presencia, cuando estaban juntos padre e hijo y cuando estaban con Dean también a su alrededor, lo demás dejaba de importar.

Diez minutos más tarde, Sam estaba para el arrastre, agotado mental y físicamente, pero el niño quería más aventuras.

“Bueno, Alex. ¿Qué tal si dejamos que papá duerma la siesta?” El niño miró a Bobby que acababa de entrar en la habitación y luego a su padre.

“Quero domir con él.”

“Papá necesita estar tranquilo.” Dijo Bobby acercándose un poco más a la cama, dispuesto a coger al niño y llevar al niño a su habitación.

“Po fa…” Era un gran problema que Alex hubiera aprendido tan bien el truco de su
padre y cuando quería algo, no tenía más que poner sus mejores ojos de cachorrillo abandonado y ya nadie podía decirle que no, ni siquiera Sam, por muy mal que se encontrara.

“Bueno, no pasa nada, claro que puedes dormir conmigo, además, nos vamos a portar bien, ¿Verdad que si peque?”

El niño sonrió satisfechos y ya tenía ganado a su padre, lo demás era fácil y ni siquiera Bobby podía hacer nada por evitarlo.

“Bueno, tu ganas, pero luego serás tu el que hable con Dean, no le va a hacer ninguna gracia esto.”

Sam lo sabía, hasta contaba con ello. Dean era tan protector con él, siempre lo había sido en realidad y no es que se quejara por ello, si no todo lo contrario, Dean estaba ahí siempre que necesitaba algo, cuando se había daño, cuando le atacaba una criatura o simplemente cuando buscaba el cariño de la persona amada. Ahora estaba seguro que Dean se enfadaría cuando lo viera durmiendo con Alex a su lado, pero ya tendría tiempo de quitarle el mal humor como él sabía.

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“¿Estás seguro de volver mañana al trabajo?” Preguntó Jensen sentándose en la cama mientras se ponía los mocasines.

“Jen, llevo tres días sin hacer nada, la espalda ya no me duele y mi hermano dijo que si me tomaba las cosas con calma podía volver a la vida normal.”
J
ensen dejó lo que estaba haciendo y se volvió hacia su novio. Lo mira los ojos un momento y se dejó llevar por aquel extraño color en las pupilas que nunca había llegado a descifrar. Era el lugar donde más tranquilo se sentía siempre, lejos de los nervios de tener dos niños pequeños en casa, lejos de la locura del día a día en el trabajo, lejos de pensar siempre que Dean y Sam podían estar en problemas. Cuando miraba a Jared, todo eso desaparecía por completo y solo estaban ellos, dos personas que se amaban, que habían nacido para estar siempre juntos.

“¿Qué es lo que te preocupa Jen?” Jared se incorporó y rodeó el cuerpo de su amante apretando la espalda de Jensen contra su pecho. Le dio un beso en el cuello y frotó su vientre tranquilamente, como tantas veces había hecho cuando su compañero había tenido a los gemelos dentro de él. “Estoy bien, fue un accidente y estoy seguro que ahora la seguridad en plató se ha multiplicado por cien.”

Jensen se mordió el labio y las alarmas se encendieron dentro de Jared, porque conocía ese gesto perfectamente, gesto que solo hacía cuando algo realmente grave pasaba por su cabeza.

“No te había dicho nada hasta ahora para no asustarte ni preocuparte, pero no fue un accidente.” Jared no dijo nada le dejó seguir hablando. Jensen se estremeció al pensar en los sucedido. “Cuando estabas en el suelo y te estaban atendiendo los médicos del equipo fui a ver lo que había pasado con a cuerda y los técnicos me dijeron que había sido saboteada.”

“¿Cómo? ¿Alguien manipuló la cuerda para que yo tuviera esa caída?”

Jensen asintió, agarró con fuerza los brazos de Jared, como si temiera perder su contacto en cualquier momento. El castaño notó el temblor en el cuerpo de su compañero y también lo apretó con fuerza, para luego darle unos cuantos besos más e intentar calmarlo.

“¿Tienes alguna idea de quien pudo ser? ¿El equipo te ha dicho algo?”

“Eso es lo malo, que nadie sabe nada y nadie sospecha de nadie y yo…” Jensen respiró con fuerza para evitarse a si mismo empezar a llorar. Se había prometido no asustar ni alterar a Jared y a la primera de cambio lo estaba estropeando. “No puedo quitarme de la cabeza que te vi ahí tirado y creí que…” Cerró los ojos como si así fuera a conseguir que las pesadillas se fueran como si nada.

“Shhh, tranquilo; mírame estoy bien. Jen, mírame por favor.”

Jensen abrió los ojos mientras Jared le obligaba a darse la vuelta y mirarle a los ojos. Recorrió su cuerpo con la mirada, como si quisiera comprobar que estaba todo bien, en su sitio. Pasó sus manos por el pecho de su compañero, por sus brazos y poco a poco comenzó a excitarse al notar la piel de Jared bajo las yemas de sus dedos. Siguió moviéndose tranquilamente, recorriendo cada centímetro de la piel de Jared, hasta que cambió sus dedos por los labios, besando la boca de Jared, su cuello, su pecho. Estaba tan excitado, pero al mismo tiempo estaba muerto de miedo, la sola idea de perderlo, le hacía sentirse perdido. Se recostó junto al cuerpo de su novio y apoyó la cabeza sobre su pecho para poder escuchar su corazón latiendo bajo la piel. De alguna forma necesitaba estar seguro que Jared estaba vivo.

La mano de Jared bajó por el pecho de Jensen, hasta su entrepierna y Jensen gimió mientras se mordía el labio para no hacer ruido. Tenía que volver a besarle, lo necesitaba, se abalanzó sobre sus labios, asegurándose que no lastimaba a su novio.

“Papi, papi.”

Jensen apoyó la frente sobre el pecho de Jared, suspiró y se echó a reír. Seguramente como los niños eran muy pequeños hasta hacía poco, no se habían dado cuenta que su vida había cambiado por completo en muy poco tiempo.
“Papi.” Jensen y Jared se sentaron en la cama, el momento íntimo acababa de terminar. “Hay un señor en la puerta, está hablando con Sarah.”

“¿Un señor?” Jensen se puso en pie y Alex le cogió de la mano y comenzó a tirar de él para que le siguiera escaleras abajo. “Vale, vale… no corras enana que vamos a llegar de todas formas.”

Al llegar a la puerta, Jensen cogió en brazos a Alex y se encaminó hacia Sarah.
“¿Con que tu eres la nueva incorporación a la serie?”

“Si eso parece.” Dijo Michael justo cuando llegó Jensen. “Espero que no me maten pronto, me gustaría estar por aquí un tiempo.” Sarah se echó a reír.

“Michael, que sorpresa, ¿Qué te trae por aquí?” Dijo Jensen

“No se, pasaba por aquí y como solo te conozco a ti en la serie y bueno… la verdad es que me siento un poco solo aquí en Vancouver. Pensaba que podíamos,” Michael sacó de detrás de la espalda un estuche de seis botellas de cerveza. “Quiero conocer a Jared, llevarme bien con él y…”

“Vale, vale, pasa, ya me ha quedado claro que eres como un perrillo abandonado en la carretera.” Dijo Jensen riéndose. “Mira Alex, este señor es Michael y es el nuevo compañero de papá.”

“¿Sales en la tele como papá?”

Michael acarició la nariz de la niña. “Si, igual que tus papás.”

“Guay.”

“Voy a buscar a Jared, todavía está en la cama, el médico le ha dicho que descanse hasta mañana. Toma quédate un momento con Alex.”

“¿Yo? No se nada de niños.”

“Lo harás bien, además, estaré contigo y Jack también.” Dijo la chica tomando a la niña de brazos de Jensen.

“Espera, ¿Jared está descansando? No le molestes, es mejor que reposa lo más posible para estar como nuevo para empezar a rodar mañana, ¿no?”

“Si bueno, supongo que tienes razón, subiré y le diré que estamos aquí abajo.”
“Claro, te espero.”

Sarah cogió a los dos niños en brazos y los llevó a la cocina. “Es la hora de la merienda.” Dijo la chica, pero Michael estaba más ocupado mirando a Jensen mientras subía las escaleras hacia el dormitorio. No quería estar con Jared, no quería que el castaño estuviera con Jensen y con él. tenía tantas ganas de pasar un rato con Jensen, después de todo el tiempo que hacía que no lo veía, necesitaba estar con él a solas, solamente junto a Jensen.

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Sam despertó con el sonido de los villancicos y el olor a comida recién hecha, algo muy poco habitual en aquella. Sin embargo lo que realmente le despertó, tanto a él como a Dean, que dormía a su lado, fue la llegada de Alex a la cama, que empezó a patearlos, nervioso, riendo y diciendo una y otra vez.

“Santa, Santa… Santa ha venido.”

Los dos cazadores abrieron los ojos y se incorporaron. Bobby estaba en la puerta, mirándolos, también sonriente, con una sonrisa radiante que ninguno de los creía haber visto jamás en el rostro de su amigo. Y Alex, como si de un cachorro se tratara, se movía de un lado para otro. Se lanzó a los brazos de sus padres y les llenó de besos a los dos, a los que ellos contestaron besando su cabecita y haciéndole cosquillas.

“Vamos, papi… papi, Santa ha venido.”

El niño bajó de la cama o más bien se tiró de ella y corrió a los brazos de Bobby para que lo bajara al piso inferior, sin parar de repetir que quería abrir los regalos que le habían dejado Santa Claus.

“Id bajando vosotros, estaremos allí en un momento.” Dijo Sam viendo como Bobby desaparecía con su hijo. “Así que le has traído la Navidad a Alex.” Se volvió hacia Dean.

“No solo la he traído para Alex. Yo no se tu pero no recuerdo haber tenido muchas navidades tradicionales en esta familia.”

“Cuando hablas de tradicional…”

“Ven y te lo mostraré.” Le interrumpió Dean dándole un beso cariñoso y cálido en los labios.

Se levantaron y Dean fue tirando de la mano de su hermano hasta el piso de abajo. Sam se quedó petrificado ante lo que vio. Un enorme abeto ocupaba una de las esquinas de la habitación. estaba perfectamente decorado, con luces de todos los colores y un ángel en lo más alto que misteriosamente se parecía a…

“¿Has puesto a Cass en el árbol?”

“Supongo que lo hecho de menos y…” Casi habían pasado dos años desde que vieran por última vez a su amigo. Habían tratado de llamarle de todas las formas posibles, pero Castiel no había aparecido.

“Estará bien, ya lo verás.” Sam besó la mejilla de Dean y apoyó la cabeza sobre su hombro. “Dios mío, Dean, has montado todo esto tu solo.”

“Bobby me ha ayudado mucho, sobretodo en la parte de la comida. Pero los regalos son cosa mía, espero que te guste el tuyo.”

“¿Me has comprando un regalo? Dean… yo…” Sam bajó la mirada, se sentía tan avergonzado. “Yo no tengo nada para ti.” Dijo con un hilo de voz.

“Eso no es cierto. Estás aquí conmigo y te aseguro que teniendo en cuenta la clase de vida que tenemos, eso ya es un milagro y todo un regalo para mi. Tengo a mi familia, te tengo a ti a Alex a Bobby. Te aseguro que no hay mucho más que pudiera querer para ser feliz.”

Sam se acercó a su oído y le susurró, mientras rodeaba su cintura y lo atraía. “Esta noche te daré el mejor regalo posible, uno que no vas a olvidar en mucho tiempo y tu perfecto y follable culo tampoco.”

Dean tuvo que contenerse para no empalmarse allí mismo, pero lo consiguió; cuando Alex salió de la cocina con sus orejas de reno iluminadas y su bastón de caramelo en la mano, lo demás dejó de tener importancia.

“Feliz Navidad chicos.” Dijo Bobby saliendo detrás del niño. “Es bueno poder decir eso de vez en cuando. Vamos la comida está lista.”

“¿Los regalos?” Alex miró a su alrededor, sus padres le habían contado como funcionaba eso de la Navidad y él se había emocionado con la idea de tener regalos, pero ahora no veía ninguno. Miró a sus padres, con esa mirada inquisidora que tan bien había aprendido de Dean.

Su padre se arrodilló y lo llamó para que se acercara, juntos se dieron la vuelta y le señaló al árbol de navidad. “¿Ves esa caja roja y grande?” Alex asintió. “Esa es tuya y la de al lado y la bolsa de encima.”

Al niño se le iluminaron los ojos y salió corriendo hacia el árbol. Sam se agachó junto a Dean y le rodeó con una mano, al mirarlo se dio cuenta que tenía los ojos brillantes por las lágrimas que se estaba aguantando.

“Eres el mejor padre y el mejor novio, por no hablar del mejor hermano.”

Sam acarició su mejilla con una mano, mientras los dos veían a su hijo reír con el enorme muñeco de la nueva película de Disney, Dean adoraba a ese camaleón. Una lágrima cayó por le mejilla de Dean, que por un momento enterró el rostro en el hombro de su hermano.

“Eh, Dean. ¿Qué ocurre?”

“Nunca me he sentido tan feliz, pero se que esto no durará mucho. Esta felicidad…”
“Vamos a disfrutar del día de hoy, es el día de sonreír y ser feliz y ver a nuestro hijo feliz porque está descubriendo la Navidad. Creo que ya lo estamos haciendo un poco mejor que papá.”

“No…” Dean se volvió hacia Bobby. “Papá hizo todo lo que pudo y nos ayudó a llegar hasta aquí, hasta en el nacimiento de Alex. Creo que papá estaría muy orgulloso de nosotros y sin él no estaríamos aquí.”

“Bueno, bueno, ya vale de sentimentalismos que la comida se enfría y no he estado cocinando toda la mañana para nada.” Dijo Bobby mientras cogía a Alex en brazos, que ya no pensaba separarse de sus nuevos juguetes en todo el día y lo llevó hasta la cocina.

Dean y Sam lo siguieron. Mirándose, sonriendo y dejando que por una vez el día fuera perfecto.

merike - February 16, 2012 02:18 PM (GMT)
QUE BONITO!!!!!!!!!!!

:wub: :wub: :wub:

Son un amor. Me encanta como han celebrado la navidad.

Y de los jotas que decir, que se podia haber aguantado un poco la niña hombre que les ha cortado en lo mejor. :)

Eso si no me gusta Michael, me da a mi que no trae nada bueno.

MAS!!!!!!!!!!!!!!!!!

CONTI!!!!!!!!!!!! (que ademas has vuelto a los jueves de actualización y ayer me quede esperandote :( )
CONTI!!!!!!!!!!!!!
CONTI!!!!!!!!!!!!
:enf:

Tiela - February 17, 2012 12:31 AM (GMT)
Ohh! Que lindo! Dean ha preparado una hermosa navidad para Sam y su niño, claro con la ayuda de Bobby! :ojitos: Me encanta esa imagen familiar. Lo unico que empaña es el sentimiento de Dean de que "esa felicidad no puede durar demasiado" como es tradicion para ellos! :ojitos:

Y los Js! aunque Jared ya se recupero, creo que ahora van a comenzar los problemas para ellos! Asi que ese Michael anda tras Jen, eso lo dejaste claro, pero tambien esta claro que Jen es de Jay asi que veremos que pasa con ese entromentido! :think:

Sigue que me encanta! :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - February 24, 2012 11:44 AM (GMT)
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CAPITULO 06

17 MESES ANTES

Desde que se dieron cuenta y se convencieron de que eran gays, tanto Jensen como Jared, llegaron a la conclusión de que nunca serían padres, al menos no deforma natural. Por eso, cuando nacieron Alexis y Jack, su idea del mundo perfecto se dio la vuelta por completo. Donde meses antes el ideal de un fin de semana perfecto era hacer alguna espadita fuera de la ciudad, ahora se trataba de pasar horas observando a sus pequeños dormir o los acunaban tranquilamente sentados en el sofá, mirándose sonrientes.

“Es increíble.” Dijo Jensen en voz muy baja para evitar despertar a ninguno de los bebés.

“¿A que te refieres?”

“A que tenemos dos hijos, unos bebés increíbles. Somos padre Jay.”

“Estoy muy orgulloso de ti.” Jensen lo miró ruborizado y sonrió mientras mantenía el ritmo constante arrullando a Alexis en sus brazos. “Lo digo en serio, los llevaste durante casi nueve meses dentro de ti, los protegiste de ángeles y demonios y míranos ahora, parecemos dos padres modelos.”

“Lo que somos. Dos padres estupendos, con un buen trabajo que nos apasiona y dispuesto a dar todo el amor del mundo a estos dos pequeños. El embarazo no fue nada, un poco molesto si, no lo voy a negar, pero nada como cuando me rompí el brazo hace unos años. La verdad es que estos pequeños han sido lo mejor que me ha pasado nunca.”

Alexis bostezó en sus brazos y abrió los ojitos como si lo reconociera, Jensen así lo deseaba, que ya viera a su padre y poder transmitirle todo el amor que tenía por ella y por su hermano. Pero ya tendría tiempo de hacerlo cuando fuera un poco más o simplemente cuando ella lo viera por si misma.

Jack empezó a llorar en medio del silencio de la tarde. La cara de Jared, al notar el pañal mojado sobre su mano, indicó que era el momento de ponerle limpio. “Esto es lo que menos me gusta de tener bebés.”

Alex también empezó a llorar y Jensen miró a su novio sonriente. “Gemelos hasta para la hora de cambiarles los pañales.”

El cuarto de los niños, lo habían decorado personalmente ellos. Durante una semana estuvieron discutiendo sobre lo que poner en las paredes, Jared quería poner perros de colores, decía que así los niños se acostumbrarían mejor a sus perros, mientras que Jensen se decantaba más por gatos, aunque nunca había tenido ninguno, decía que le gustaba su independencia. Al final fueron mezclando los dibujos de perros y gatos por las cuatro paredes. En el mismo cuarto colocaron las cunas de los pequeños y sus respectivos cambiadores. Lo que pertenecía a Alex, no era de color rosa como sus madres habían deseado, sino que optaron por un bonito color vainilla, mientras que las lo que pertenecía a Jack, era de color púrpura, ambos adoraban esa película.

Además habían colocado móviles sobre las cunas, ambos con motivos de soles, lunas y estrellas, fue en lo único que todo el mundo estuvo de acuerdo, porque en lo que refería a los peluches, los abuelos quisieron regalarles ya desde recién nacidos montones de peluches, seguramente porque igual que ellos, se habían hecho a la idea de no tener nietos por parte de ninguno de los dos. Al final los fueron amontonando en la habitación, aunque Alex decidió que el pequeño triceratops verde que le regalo Mack, era su favorito y no era capaz de dormir sin él, mientras que Jack se decantó desde el primer momento por un pequeño muñeco de peluche de R2D2.

“¿Crees que tendrá algo que ver con lo que quieran ser de mayores?” Preguntó Jensen al dejar a los niños en sus cunas.

“Una hija paleontóloga y un hijo astronauta.” Jared asintió pensativo. “No suena nada bien, pero no creo que nos lo pongan tan fácil. Seguramente uno de los dos querrá ser actor como nosotros y tendremos que evitar que los cazatalentos se aprovechen y… bueno lo mismo que nuestros padres tuvieron que luchar para que nadie nos jugara una mala pasada cuando éramos unos críos y el otro pues no se, tal vez quiera ser deportista o algo así.”

Mientras le escuchaba, Jensen se había quedado embobado mirando a los dos pequeños, cada uno en su cuna, medio dormidos ya, acurrucados con sus peluches favoritos acarició a los dos niños con una mano y los observó acurrucarse contra él, buscando el calor del cariño conocido. Jared lo abrazó por detrás y apretó su cuepro contra el de su compañero. Le besó la mejilla y esperó a que se diera la vuelta para besarle en los labios.

“Por el momento lo estábamos haciendo bastante bien de todas formas.” Dijo por fin el castaño.

“Bueno, mi madre ya me ha dicho que está sorprendida de que no le llame todos los días pidiéndole socorro, ni cuando tuvimos que poner los primeros pañales o preparar el primer biberón.”

“Aunque nos costó.” Dijo Jared sonriente. “Te recuerdo que no fue una experiencia agradable ver como se te caía su primer pañal manchado al suelo y limpiarte las manos porque te daba mucho asco.”

“Vale, vale, lo he pillado. Pero lo hicimos solos y ya ves, un mes, dos bebés y ninguna madre apalancada en casa, creyendo que somos unos padres horribles.”

“Sabes una cosa Jen. Por mucho que lo piense no me imagino siendo padre con nadie más que tu a mi lado.”

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Alex jugaba sentada sobre las piernas de Jensen con sus piezas de construcción que durante esos días, había robado a su hermano. Al mirar a la niña, se dio cuenta que definitivamente, las cosas habían cambiado mucho en poco más de un año. Acarició la mejilla de su hija y la niña lo miró sonriente.

“Los niños son increíbles.” Dijo Michael tras beber un trago de cerveza.

“Lo se, jamás hubiera esperado tener esta vida ni en mis mejores fantasías.” Alex le enseñó una pieza de color azul a Jensen y este la cogió de sus manitas.

“¿Cómo los conseguisteis?”

Jensen levantó la vista rápidamente al escuchar aquello, Jared y él habían pensado muchas veces en aquella pregunta. Si alguien quería saber aquello, tenían que dar una buena excusa para no hablar sobre el embarazo, el parto, los ángeles, todo en aquella situación era imposible de contar. Lo malo es que nunca habían conseguido llegar a una buena historia.

“Fue un proceso largo.” Dijo Jared saliendo de la cocina con un platito de plástico en la mano lleno de papilla y Jack en la otra, chupando tranquilamente la cuchara manchada de papilla de frutas. “Tuvimos que pasar muchos meses esperando noticias. Casi pensábamos que no nos los darían.”

Jared se sentó en el sofá, acomodó a Jack en sus piernas dejó el pequeño plato sobre la mesa y el niño se estiró todo lo que pudo para coger su merienda. Jensen se lo quedó mirando, siempre había sabido que Jared era un magnífico actor, ahora descubría que era el mejor actor del mundo.

“Ya sabes, dos hombres, pareja en abierto, actores que casi no pasan tiempo en casa, había muchas cosas en nuestra contra.”

“Pero lo conseguisteis.” Jared asintió mientras comenzó a darle la merienda a su hijo. El pequeño trató de coger la cuchara, haciendo reír a su padres y contagiando a su hermana, Alex comenzó a protestar porque también quería su merienda. “Realmente os envidió chicos.” Añadió Michael, mientras Jensen se encaminaba a la cocina, dejando a la pequeña en brazos del actor.

Era la cuarta vez en el último mes que Michael pasaba la tarde en cada de los chicos. Era nuevo en la ciudad y apenas conocía a nadie, así que Jensen y Jared lo acogieron como habían hecho con otros amigos. Además su compañero se había convertido en un buen compañero de juegos de sus hijos. Había aprendido muy pronto a entenderlos, a pasárselo bien con los pequeños y ellos no se quejaban.
“¿Has pensado en tener hijos?” Le preguntó Jared.

“Si, muchas veces, pero todavía no he encontrado a la persona adecuada… bueno más bien esa persona todavía no se ha dado cuenta que estoy aquí, esperándole.” Sonrió con tristeza el actor.

“Bueno, ya verás como te hace caso, eres un tío estupendo, cualquier persona estaría encantada de corresponderte. ¿Quién es? ¿Le conocemos?”

Michael guardó silencio un momento. “Si, le conoces, pero preferiría no hablar sobre esa persona todavía, aún tengo esperanzas de que se de cuenta que estoy aquí. Cuando eso pase, serás el primero en enterarte.”

Jensen salió de la cocina en ese momento con otro plato en la mano y Alex se dio cuenta, se puso nerviosa en seguida e intentó zafarse de los brazos de de Michael. Jensen volvió a sentarse en el sofá y tomó a la niña.

“Tranquila, peque, vamos a merendar enseguida.”

“Siiiii.” Dijo la niña sonriente, sin dejar de mirar el plato.

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17 MESES ANTES

“A ver, no te pongas nervioso, por muy grande que seas, jamás harías daño a nuestro hijo, por mucho que digas que tienes manazas." Dean había escuchado aquello tantas veces que en un solo mes, conocía todas las excusas de su hermano para no coger a su hijo, por miedo, que decía no tener a lastimarlo. "Vamos, te he enseñado muchas veces a cambiar pañales."

"No es tan sencillo Dean."

El mayor se echó a reír, mientras daba pequeños golpecitos a su hijo en la espalda, al niño le hacía sentirse seguro notar el contacto con alguno de sus padres, sobretodo de Dean que era el que más lo abrazaba.

"Claro que lo es, papá me enseñó hacerlo cuando cumplí los cinco años."

"¿Me cambiaste los pañales?" Sam no se podía creer que aún hubiera cosas que desconocía de su propio pasado y de lo mucho que su hermano se había preocupado en cuidarle cuando era un bebé.

"Por supuesto, Sammy. me convertí en un experto cambiando pañales y tu también lo vas a ser en cuanto le pierdas el miedo a coger a nuestro pequeño en brazos."

Dean se acercó a Sam y cono movimientos muy lentos y precavidos, como si llevara una bomba de relojería en las manos, las acercó a su hermano y antes d que Sam pudiera protestar, le puso a Alex en los brazos.

Sam estaba tenso, creía que podía caérsele de los brazos, que podía apretarlo demasiado o que el niño podía echarse a llorar y no saber lo que necesitaba. pero aún así lo sostuvo entre sus brazos y acarició su cabecita llena de cabellos oscuros.

"¿Crees que podrías cambiarle el pañal ahora?" Dijo Dean tras dejar que su hermano se hiciera a la idea de la nueva situación durante un momento.

Sam tan sólo asintió y se acercó al cambiador que habían colocado unos pocos días antes en la nueva habitación del pequeño. De repente, todo pareció mucho más fácil y sin necesidad de hacerle ninguna pregunta a Dean sobre lo que hacer, consiguió cambiarle el pañal a su hijo a la primera.

“Tengo que salir a comprar un par de paquetes de pañales. ¿Puedes quedarte un rato solo con Alex o crees que te lo comerás de un bocado?”

“Ja, ja, muy gracioso. Anda vete, estaremos bien.” Sam cogió al bebé en brazos y se acercó a Dean para darle un beso en los labios.

Dean regresó una hora más tarde, Bobby estaba de caza, quería investigar un poco antes de informarles a ellos; la casa estaba en silencio y teniendo en cuenta que Sam estaba en casa, no era normal. Dejó las bolsas en la cocina, además de los pañales, había comprado algo especial de cena para celebrar el gran paso de Sam. Todo seguía estando en silencio. Subió las escaleras sin hacer ruido y con el arma a punto por si tenía que usarla. Llegó al dormitorio, lo primero era encontrar a Sam y a su hijo; al llegar a la puerta, esta se encontraba abierta y había una figura enorme tumbado en la cama, era Sam, sonrió al verlo dormido, se acercó lentamente para no despertarlo y entonces vio otro pequeño bultito a su lado, recogido por uno de los enormes brazos de su hermano. Alex dormía hecho una bolita pegado a su padre. Cogió el cuerpecito del niño con mucho cuidado para no despertarlo.

“Eh, ¿Cuánto hace que has llegado?”

Sam lo estaba mirando.

“Hace un momento.”

“Supongo que me he quedado dormido.”

“No lo jures.” Dijo Dean sonriente, mientras dejaba al bebé en la cuna. Luego se sentó en la cama, pero Sam lo sujetó de la cintura, tiró de él y le hizo tumbarse en la cama. Se recostó sobre él y se apoderó de sus labios.

“¿Cuánto hace que no follamos?”

“Mmm, creo que desde que nació Alex.”

“Pues eso vamos a tener que solucionarlo ahora mismo.”

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Bobby llamó a la puerta del dormitorio y Sam se despertó. Dean todavía dormía entre sus brazos y antes de contestar a su amigo, sonrió. Jamás se cansaba de ver aquello, se acercó a su hermano y le dio un beso en la mejilla. Dean se removió en la cama y se dio la vuelta, abrió los ojos y sonrió. Le encantaba despertarse con esa visión de Sam.

“Buenos días.” Dijo en voz baja.

“Buenos días. Bobby está llamando.” Contestó Sam tras darle otro beso.

“Vamos, chicos dejad de meteros mano o lo que sea que estéis haciendo, esto es importante.” Dijo Bobby desde el otro lado de la puerta. Los dos se miraron y se echaron a reír.

No tardaron más de cinco minutos en salir. Bobby los miró con mala cara, una cosa era saber lo que hacían en el dormitorio y haberlos escuchado, sin querer, en más de una ocasión y otra muy distinta imaginarlo desde el otro de la puerta.

“¿Qué ocurre?”

“¿Alex está bien?” Preguntó Dean, algo preocupado.

“Vuestro hijo sigue durmiendo, en eso no se parece a ninguno de vosotros dos. Se trata de una visita que acaba de llamar a la puerta.” Bobby dejó pasar unos segundos para que los chicos estuvieran bien despiertos. “¿Recordáis al agente del FBI que nos hice la visita hace un mes?” Los dos asintieron. “Está aquí.”

“¿Qué coño quiere ahora?” Preguntó Dean una vez más.

“No lo se, dice que tiene que hablar con vosotros dos, que es importante.”

Dean y Sam bajaron las escaleras rápidamente, el federal estaba en la puerta, pero antes pidieron a Bobby que se quedara con Alex, si ocurría algo, tenái que sacarlo de allí y llevarlo a un lugar seguro. Cuando el federal los vio aparecer dejó el cuaderno en el que parecía estar haciendo anotaciones y los miró.

“¿Qué hace aquí otra vez?”

“Supongo que ya sabéis que quiero hablar con vosotros.”

Dean un paso adelante y se puso tenso. “¿Sobre que?”

“Primero tengo que deciros que os he mentido.” No fue una buena forma de comenzar aquella conversación, sobretodo cuando se trataba de Dean, aunque Sam le detuvo, sujetándolo del brazo. “No soy agente del FBI, aunque ellos creen que si. Solo me estoy haciendo pasar por uno para sacar información.” Los dos hermanos se mantuvieron en silencio, ocupando toda la puerta, ese hombre, quienquiera que fuera no iba a a acercarse a su hijo, a menos que llegaran a saber de quien se trataba. “Soy un brujo y se que hay otros brujos dentro del FBI que os están investigando.”

“¿Cómo has dicho? ¿Qué eres que?” Dean no soportaba a los brujos, ya había tenido bastantes malas experiencias con ellos, como para ahora tener uno cerca de su pequeño. “Espero que tengas una buena razón para decirme eso y no salir corriendo de aquí. Porque por experiencia se, que debo acabar con todo brujo que vea.”

“Lo cierto, es que la tengo precisamente por eso estoy aquí. Esos otros brujos, conocen el singular origen de vuestro pequeño, muchos seres especiales como yo lo hemos notado al pasar cerca de él; pero a diferencia de mi, ellos solo quieren el poder que lo trajo a este mundo.”

“¿De que coño estás hablando?” Preguntó Dean, mucho más tenso y bastante más cabreado esta vez.

“Vuestro hijo vino al mundo gracias al poder de un ángel. ¿No es cierto? Y ese poder es muy fuerte en él, tanto que brujos de muy lejos han venido a por él, a por Alexander Winchester.”

merike - February 24, 2012 07:02 PM (GMT)
:huh: :huh: :huh: :huh:

Estaba pensando yo, hoy capi tranquilo para ver como les va la vida a todos e ir avanzando en la historia.

Y de repente lo terminas con los dos toca pelotes metidos a dar por culo.

El Michael actor, que me huelo que quiere llevarse a Jensen.

y el Michael brujo, que me huelo que quiere al peque.

Y ahora estos dos que van ha hacer???

Miedo me das.

QUIERO MAS!!!!!!!!!!!!

p.d.: ya me tenias despistada con no actualizar ni miercoles ni jueves y te iba a poner falta. : )

Tiela - February 26, 2012 03:35 AM (GMT)
Me encantaron los momentos exclusivamente familiares :luv:
Pero veo que no vas a dejar a los chicos tan tranquilos! :shifty: Michael (por supuesto pensando en Jen) diciendo en la propia cara de Jared que

QUOTE
“Si, le conoces, pero preferiría no hablar sobre esa persona todavía, aún tengo esperanzas de que se de cuenta que estoy aquí. Cuando eso pase, serás el primero en enterarte.”


Sera desvergonzado ese Michael. <_<

Y ese brujo que se quiere llevar al pequeño Alex! :ojitos:

Espero la conti asi que no tardes! :holas:

Winchester_Jackson_Petrelli - March 2, 2012 11:57 AM (GMT)
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CAPITULO 07

“Todavía no os lo habíamos dicho nada para que la reacción de los personajes fuera completamente natural.” Jensen y Jared, de vuelta en el rodaje escucharon con atención las palabras de Sera, preguntándose mutuamente con la mirada, de que estaba hablando. “El personaje de Michael no es un agente del FBI, esa es solo su fachada, en realidad se trata de un poderoso brujo que quiere hacerse con Alex, porque sabe que tiene, digamos, cierto poder de Castiel dentro de él.”

“¿Cómo has dicho? ¿No crees que es un poco duro hacernos pasar… a los hermanos me refiero, por algo así, después de l temporada tan dura que tuvieron el año pasado?”

Sera sonrió y miró a Jensen con curiosidad. “Parece que lo dijeras como si te afectara directamente.”

“Claro que me afecta, Dean y yo somos la misma persona, después de tanto tiempo, sería muy insensible por mi parte no sentirme atado a Dean y saber cuales son sus emociones en todo momento.”

El silencio se adueñó del set, todo el mundo pasó su mirada de Sera a Jensen. Tan sólo Jared que sabía pefectamente porque decía Jensen esas cosas, se atrevió a decir algo. “Sera, lo que Jensen y yo mismo intentamos decir, es que si pones a los hermanos bajo tanta presión, al final puedes terminar rompiéndolos. ¿Cómo crees que reaccionarán, si pones a su hijo en peligro?”

“Precisamente. Por eso sabemos que va a ser una temporada estupenda. Hasta ahora todo el mundo conocía la dinámica entre los hermanos, como se protegían el uno al otro, como eran capaces de dar la vida por el otro. ¿pero que serán capaces de hacer su es su pequeño el que está en peligro? ¿Qué haría Dean si tuviera que elegir entre proteger a su hijo a Sam? Hasta la temporada anterior, siempre era Dean, protegiendo a Sam, Dean, dando su vida por Sam. Pero vamos a derle una vuelta más al tema. Porque ahora, ya no es solo cosa de cuidar a su hermano; ahora hay una pequeña vida con ellos, mucho más importante que ellos dos. ¿Qué es más importante para Dean, la vida de Sam o la de Alex, llegado el momento?”

Las miradas de Jensen y Jared se cruzaron; los dos sabían perfectamente lo que tenían que hacer si querían avisar a Dean y Sam de lo que se les venía encima, siempre y cuando Castiel todavía tuviera algún poder para poder hacer algo así.

Rodaron las escenas correspondientes sal primer capítulo, que no habían podido terminar por culpa de accidente de Jared y entre ensayos y escenas, el día terminó. Jensen y Jared se marcharon pronto con la excusa de que querían marchare a casa para estar con los niños, pero en cuanto estuvieron dentro del coche, Jensen llamó a Misha y les pidió tanto a él, como a Matt que sabía de que iba el tema, que se reunieran con ellos en casa.

“Tenemos que hablar con ellos.”

“Me gustaría ayudaros, de verdad que si, pero ahora que no tengo mis alas, tampoco dispongo de mis poderes para cruzar entre realidades, una cosa va unida a la otra.”

“Misha, por favor. Ya se que has hecho mucho por nosotros.” Jared acarició la mejilla de Jack, que jugaba con uno de sus peluches entre las piernas de su padre. “Y no deberíamos pedirte nada más, pero se trata de Dean y Sam, son tus amigos. ¿Es que no quieres ayudarles después de lo que te hemos contado?”

“Por supuesto que quiero ayudarles y si supiera como, lo haría sin dudar. Pero ahora mismo, todo esto es nuevo para mi. Soy un humano completamente inútil y por mucho que desee cruzar al otro lado. Ni siquiera se nada de lo que tengo que hacer para mi propia boda.”

Jensen sonrió, jamás había escuchado a su amigo tan agobiado, ni cuando habían tenido que enfrentarse a demonios y ángeles de todo tipo. Su propia boda estaba acabando con él. dejó a Alex en el suelo para que siguiera pintando el regalo que le quería hacer a Sarah por ser tan buena niñera y se acercó a sus amigos.

“Muy bien, vamos a hacer las cosas por partes. Creo que de los que estamos aquí, ninguno tiene una gran experiencia sobre bodas.” Los otros negaron con la cabeza. “Así que, creo que sería una buena contratar una empresa que se encargue de todo y vosotros tan solo tengáis que elegir, el color de las flores, los trajes y el catering.”

“No me parece mala idea.” Matt rodeó la cintura de su novio con una mano y lo atrajo hacia él. Con lo que le había costado encontrar a alguien así, no lo iba a dejar marchar con tanta facilidad, por unos simples nervios prenupciales. “Dejaremos que unos expertos nos preparen la boda perfecta, además los dos estamos de acuerdo en que sea algo sencillo.”

“Ya me es bastante difícil comportarme cien por cien como un humano, como para encima estar en una gran fiesta, llena de personas, la mitad de las cuales no conoceré.”

“¿Y que hay de tu familia?” Le preguntó Matt, en todo aquel tiempo, no había caído en ese pequeño problema.

“Sebastian dijo que se ocupará de eso, aunque no le haga gracia que me empareje con un humano por el resto de mi vida como otro humano. Aunque claro no es mucho tiempo a su modo de ver. Cien años para un ángel es un suspiro.”

“Le vamos a demostrar que podemos ser muy felices, hasta podemos ponerle celoso.” Matt se apoderó de los labios de Misha; cuando dijo días atrás que iban a recuperar todo el tiempo perdido del ángel, desde luego no lo decía en broma.

“Bueno, bueno, que hay niños delante.” Jensen volvió a coger a Alex en brazos, llegaba el momento de hablar de lo que más le preocupaba en ese momento y por algún motivo que no lograba comprender, quería tener a su hija cerca y segura entre sus brazos.

“Misha, necesito saberlo. ¿Existe alguna forma de cruzar al otro lado sin la ayuda de un ángel?”

“No que yo conozca.”

“Entonces… ¿No podemos hacer nada? ¿Tenemos que seguir rodando y ver lo que les ocurre, lo que pasa con Alex como si nada? ¿Y si ese maldito brujo se lleva al niño? Lo siento Misha, pero…” Jensen bajó la mirada a su pequeña hijita y ella hizo lo propio, le miró y le sonrió ampliamente. Su padre le contestó con un beso en la cabeza. “No puedo aceptarlo, siento que ese niño ese otro Alex, es también parte de mi y no voy a dejar que le pase nada si puedo evitarlo.”

Jensen dejó a la niña en brazos de Jared y se fue a la cocina. Necesitaba estar un rato solo y pensar. Después de todo lo que había ocurrido, de haber compartido su realidad con Dean, haber visto a Sam… era real; lo sabía mejor que nadie, lo había visto en sus visiones y ahora le pedían que no hiciera nada.

“No es justo.”

“Nop, no lo es.”

Sobresaltado por la voz, se dio la vuelta y se encontró con un viejo conocido.
“¿Richard?”

“Richard, Gabriel, que más da. He oído que necesitáis ayuda para hacer un pequeño viaje.”

“¿Sabes como llegar al otro lado?”

“Claro que si.” Asintió el ángel. “Pero de cualquiera de las maneras necesitareis un ángel y no se puede hacer hasta la próxima luna llena.” Richard abrió la nevera y como si tal cosas cogió una cerveza. “Esta es una de las cosas buenas que me gustan de los humanos, cerveza fresca.” Jensen carraspeó. “Ah si, cruzar al otro lado. Como he dicho lo podéis hacer sin un ángel, ese soy yo y nunca fuera de luna llena, que será dentro de semana y media. Así que hasta entonces no hay de que preocuparse.”

“¿Estás diciendo que nos vas a ayudar? Creía que no te gustaba meterte en medio de estas cosas.”

“Y no me gusta, pero Misha es ahora vulnerable y estoy seguro que por vosotros sería capaz de hacer una locura. Así que antes de que mi padre lo mate por imprudente, seré yo mismo el que rompa un par de reglas, algo sin importancia, tal vez un poco el espacio-tiempo; para eso soy el hermano mayor.”

Jensen no supo que decir, se apoyó en la encimera y trató de recapacitar. Ahora resultaba que el mismísimo arcángel Gabriel les iba ayudar por salvar a su hermano pequeño. Se parecía eso tanto a los Winchester, que le hizo sonreír, pero no dijo nada al respecto, no quería enfadar al ángel que podía salvar la vida de su otro yo, de Sam y de su pequeño.

“De todas formas, te daré algo que os dará cierta ventaja sobre ese brujo.” Jensen se puso tenso cuando el ángel se acercó a él. Sabía muy bien, gracias a la serie de lo que Gabriel era capaz por conseguir sus planes y aunque Richard había sido siempre un buen amigo, ahora que sabía que era un ángel, no estaba seguro de nada. “No me mires así, solo quiero darte la oportunidad de avisar a tu otro yo, a Dean.”

“¿De que estás hablando?”

Antes de decir nada, el ángel se acercó a él y puso su mano sobre la frente del actor. Durante un segundo, la realidad dejó de existir, sin saber como era posible, Jensen vio en su cabeza los dos mundos, las dos realidades al mismo tiempo, escuchó voces de los dos lados, vio gente, vio a Sam, a Dean y a Alex, en menos de dos segundos lo vio todo. Un momento, un dolo horrible y penetrante taladró su cabeza, le hizo caer de rodillas y aunque no quería hacerlo, gritar.

Jared escuchó el lastimero quejido desde el salón, Misha y Matt acababan de marcharse y él estaba jugando con los niños, cada uno dibujando sus manos sobre un papel. Al oírlo trató de guardar la calma, para que los pequeños no se asustaran.

“Quedaos aquí un momento ¿vale?”

Los niños asintieron y al hacerlo vio en los dos un brillo en los ojos, un gesto tan característico de Jensen, cuando se preocupaba por él, que le hizo sonreír. Se levantó todo lo tranquilo que pudo y caminó hasta la cocina, una vez en la puerta, respiró hondo y abrió la puerta y aguanto un gritó angustioso al encontrar a Jensen en el suelo, inconsciente. Cerró la puerta tras él, se arrodilló junto a Jensen y lo cogió entre sus brazos. Un pequeño hilillo de sangre, manaba de la nariz de su novio.

“¿Jen?” el rubio no respondió. “Jen, vamos por favor, cariño, dime algo. Jen, ¡Jen!”

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Matt y Misha llegaron a la casa del joven actor y se dejaron caer en el sofá. Obviamente ahora que Misha había roto falso matrimonio que nunca había existido, ya no tenía donde vivir y Matt le había abierto las puertas de su casa.

“Si nos vamos a casar en un par de meses, que más da si vivimos ya juntos.” Le dijo al ángel a pesar de saber que su novio era un ser muy conservador. “No voy a violarte si es lo que te preocupa; aunque bueno… creo que el sexo ya no es un problema para nosotros. ¿No?” Misha sonrió aquel día como no lo había hecho nunca y tardó menos de dos segundos en aceptar la invitación de su joven novio.

Misha había estado callado todo el camino hasta casa, mirando por la ventanilla de un coche que por supuesto no sabía conducir. Al llegar a casa y acomodarse en el sofá, Matt rodeó su cuello con los dos brazos y colocó las piernas sobre las rodillas de su novio.

“¿Estás pensando en Sam y Dean, verdad?” Todavía le costaba hacerse un poco a la idea de que aquellos dos personajes de la serie, fueran reales, pero se estaba acostumbrándose.

“Tenemos que hacer algo… tengo que hacer algo. Se que tiene que haber alguna forma de ir al otro lado, aún habiendo perdido mis alas, pero no se cual es.”

“Tranquilo, ya verás como al final te viene.” Le do un besó en la mejilla y uno más en los labios, lento y tranquilo al principio, pero más apasionado y desesperado en pocos segundos. Se sentó sobre sus piernas, tomó el rostro del ángel entre las dos manos y bajó su boca por su cuello. “Tal vez relajarte un poco te ayude.”

“Mmm.” Suspiró Misha, mientras rodeaba el cuerpo con las dos manos y se aferraba a él con fuerza.

De repente, el sonido del timbre, dio por terminado su momento íntimo. Matt apoyó la frente sobre la de Misha y gruñó, mientras se veía obligado a separarse del cuerpo que tanto amaba y deseaba tocar.

Al abrir la puerta se quedó paralizado. “Matt, hijo, ¿Se puede saber porque nos presentas a tu novio a través de la televisión?”

“¿Papá?” Dijo Matt mientras su padre y su madre entraban en la casa.

“Mira que te hemos dicho muchas veces que nos parece genial que tengas novio y que lo digas públicamente.” Dijo su madre, dejando el bolso sobre una silla y dirigiéndose al sofá. “Sobretodo si son tan guapos como este.”

Tanto su padre como su padre se sentaron junto a Misha, flanqueándolo, cada uno a un lado, mirándole, esperando que el ángel dijera algo. Matt le miró y le hizo un gesto con la cabeza de no saber que hacer.

“Soy Misha Collins, el prometido de su hijo.” Y por fin lo había dicho, justo lo que Matt más en secreto había mantenido porque conocía a sus padres y sabía lo que harían en el mismo momento en el que descubrieran que su hijo se iba a casar.

“¿Prometido? Ay, y nos lo dices así sin más.” La señora Cohen se puso en pie y sacó el teléfono de su bolso. “¿Y para cuando es el gran momento?”

“Mamá, eh…”

“Matt cariño, se trata de tu boda, de tu única boda espero, aunque viendo los tiempos que corren. Así que vamos, dime para cuando es el gran día y cuanto tiempo tenemos para prepararlo.”

Matt y Misha se miraron, el ángel no comprendía nada de lo que estaba pasando, de repente había conocido a sus suegros y de repente les estaban organizando la boda.

“Dos meses.” Dijo Matt en un suspiro.

“¿Dos meses?” Bueno pues entonces tenemos mucho que hacer, en muy poco tiempo.” Sin dejar que Matt dijera esta boca es mía y sin pararse a pensar que todavía no conocía al futuro marido de su hijo, la señora Cohen entró en la cocina con el móvil en la mano y su marido fue tras ella.

“Creo que no te lo había comentado todavía.” Matt se sentó en el sofá, ahora que sus padres habían desaparecido un momento. “Mis padres, tienen una empresa, de organización de bodas.”

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Dean y Sam por fin se habían ido a dormir, entre dar de cenar a Alex, meterlo en la cama, contarle un cuento, interpretado, por supuesto, nada de solo leerlo y hablar sobre lo que aquel brujo les había contado, con Bobby, se les había hecho muy tarde y los dos habían caído rendidos en la cama. Como siempre, Sam rodeó el cuerpo de su hermano con brazos y piernas y durante el resto de la noche, no le iba a permitir hacer ningún movimiento, ni siquiera darse la vuelta.

Toda la casa estaba en silencio, tranquila y como si ellos fueran una familia completamente normal. Pero no lo eran, ni cuando estaban de cacería, ni cuando creían estar en la seguridad de su cama.

Tenían todas las posibles entradas, protegidas contra demonios y espíritus, pero no podían protegerlas contra la entrada de brujos, al fin y al cabo, eran humanos que habían desarrollado ciertos poderes sobrenaturales. Por eso cuando el brujo abrió la puerta y entró en la casa, no tuvo ningún problema para hacerlo.

Miró a su alrededor, no quería llevarse ninguna sorpresa, conocía a los cazadores, conocía su habilidad para poner trampas. Pero allí no había ninguna. Caminó libremente por los cuartos y llegó hasta la habitación del niño.

Lo sintió entonces, había un encantamiento allí, uno realmente bueno, para que nadie además de los cazadores pudieran entrar. Habría sido tan fácil. Pero siempre tenía un plan B, para ocasiones como estas. Se encaminó hacia el dormitorio de los dos cazadores, ninguno de los dos se había dado cuenta de su presencia. Caminó hasta la cama, la rodeó, Dean, Sam… Sam, Dean. Quería al mayor, adoraba a ese cazador, lo deseaba como nunca había deseado otra cosa en toda su larga existencia y era capaz de hacer cualquier cosa para lograrlo.

Se puso junto a Sam, era fácil y tardarían en descubrirlo. Colocó su mano sobre el pecho desnudo del cazador y se concentró. Todo acabaría pronto y él conseguiría lo que tanto deseaba.

Alex despertó cuando el brujo pasó por la puerta de su habitación, pero al mirar desde su cuna, no había nada nadie. Se quedó sentando, mirando a su alrededor, había algo raro, lo sabía, pero pequeño no sabía lo que era. Algo se movió en un lado del cuarto, miró y sólo vio un espejo, el que le había regalado el tío Balthazar al nacer. Pero entonces se dio cuenta, había algo más allí, una niña lo miraba sentada en el suelo y le sonreía. La vio poner las manitas sobre el cristal. Le devolvió la sonrisa y se habría acercado, pero los barrotes de su cuna no se lo permitieron.

Un hombre cogió a la niña. “Alex, cariño es hora de ir a la cama.” El niño se fijo en el cabello castaño y largo y los ojos azules y penetrantes del hombre.

“Mira tío Ch’is.” Dijo la pequeña señalando al espejo.

Un momento más tarde ya no había nada más que el reflejo del propio Alex, mirándole desde el espejo. Le gustaba ese sueño, se lo contaría al día siguiente a sus padres y les hablaría sobre la niña que había conocido. Pero estaba muerto de sueño. Se tumbó otra vez y en pocos segundos que se quedó dormido.

merike - March 2, 2012 08:33 PM (GMT)
:o :o :o :o

Vaya lio se nos viene encimaaaaaaaaaaaaaaaa

Vaya estres.

Los wichis con un brujo al lado sin saberlo.

Los jotas que no saben como avisarles.

Ainsssssssssssssssssss

QUIERO MAS
MUCHO MAS
MAS Y MAS
CONTIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

:burla: :burla: :burla:

Tiela - March 2, 2012 11:57 PM (GMT)
Pobres los Js tan preocupados por Sam y Dean, pero que fue lo que vio Jensen! Espero que Gabriel de verdad les ayude! :o

Y el brujo? Asi que quiere a Dean? Que le hizo a Sam? Bueno... nada bueno debe ser. Que miedo! :ojitos:

Y Alex viendo la otra realidad en el espejo, eso fue obra del brujo? o solo fue él mismo?

Conti que esta muy bueno! :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - March 7, 2012 11:32 AM (GMT)
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CAPITULO 08

“Jeff ¿Qué es lo que le pasa a Jensen?” Dijo Jared sin dejar de moverse atacado de los nervios por la habitación.

“Ya que no quieres ir al hospital, lo que puedo decirte es que ha sufrido una subida de tensión muy fuerte y repentina. Nada que se vaya a curar por si sola con unas cuantas horas de descanso.”

“¿Tienes alguna de que es lo que ha podido pasar?”

Jeff sonrió y suspiró. “En situaciones normales, diría que Jensen está agotado o que le preocupa algo. Pero teniendo en cuenta lo que os pasado en los últimos años, la verdad es que no puedo estar seguro de nada. creo que lo mejor será que hables con él y le preguntes directamente.”

Jeff se despidió de su hermano dándole un abrazó y pidiéndole que le llamara si algo más ocurría. Le ofreció quedarse mientras Jensen despertaba, pero igual que el médico había pensado, Jared estaba seguro que el estado de Jensen tenía algo más que ver con algo sobrenatural o tal vez del otro lado que con alguna dolencia. Por eso prefería estar a solas con su novio cuando hablara con él y le preguntara.

Pasaron otras dos horas antes de que Jensen empezara removerse en la cama y abriera finalmente los ojos. Jared se sentó en la cama, esperando que su pareja volviera completamente en si. Tomó su mano y la acarició lentamente para tranquilizarlo y simplemente, esperó.

Al despertar, Jensen notó el terrible dolor de cabeza que parecía a punto de hacerle reventar. Se quedó mirando al techo un momento, intentando recordar que era lo que había ocurrido y como había llegado a la cama, pero todo lo que tenía que ver con lo que había sucedido después de hablar con Matt y Misha, era un completo agujero negro en su cabeza. Se volvió y observó por fin a Jared, sonrió y aunque su novio hizo lo mismo, notó la enorme preocupación en su gesto.

“¿Va todo bien?”

“Eso mismo debería preguntarte yo a ti. ¿Qué es lo que te ha ocurrido en la cocina?” Jensen lo miró sin tener la más remota idea sobre lo que estaba hablando. “¿Recuerdas haber entrado en la cocina después de hablar con Matt y Misha?” Jensen asintió afirmantivamente. “No se lo que ha pasado ahí dentro, pero diría casi con total seguridad que fue algo referente a algún ángel, pero cuando te encontré, estabas inconsciente en el suelo y te salía sangre de la nariz, por no hablar de que te escuché gritar antes de entrar. ¿Recuerdas algo de eso?”

“Recuerdo… no estoy seguro si lo he soñado, pero recuerdo haber visto a Richard.”

“¿Te refieres a Gabriel?”

“Si, creo que estaba en nuestra cocina.”

Jared se puso tenso, si el ángel le había hecho algo a su novio lo pagaría caro, por muchos superpoderes que tuviera. Pero lo primero era asegurarse que Jensen estaba realmente bien y a salvo.

“También recuerdo que algo les sucedía a Dean y Sam, algo que vi, en mi cabeza creo.” Jared apretó con fuerza la mano de su novio, lo vio cerrar los ojos, para pensar, esperaba y no porque aquello le estuviera costando un terrible esfuerzo, tanto físico como mental. “Me dio algo, creo, algo que… no se lo que fue, pero me hizo daño. Supongo que eso es lo que me dejó KO.”

“¿Richard te hizo daño?” Parecía sorprendente escuchar eso cuando el ángel había sido una gran ayuda para ellos cuando Jensen esperaba a los gemelos. ¿Qué había podido cambiar para que Gabriel se volviera contra ellos ahora?

“No, no se lo que pasó, pero algo me dice que Gabriel no quería hacerle daño, no era su intención lastimarme, pero no tampoco creo que supiera que eso que me dio me fuera a hacer tanto daño de esa forma.”

Jensen se incorporó lo suficiente para quedar sentado en la cama, con la espalda apoyada contra la pared. Suspiró y cerró los ojos otra vez. Jared se tumbó en la cama y apoyó la cabeza en su vientre, como tantas veces había hecho cuando estaba en estado de los gemelos. Desde que toda aquella locura había empezado casi dos años antes, Jared no había más darle vueltas a la cabeza sobre lo que podría significar perder a Jensen a manos de un ángel o un demonio.

No estaba seguro sobre si podría soportar perderlo de cualquier manera, pero a manos de una criatura fuera del entendimiento humano, más allá de su realidad, por culpa de una guerra en la que ni siquiera habían querido entrar; era más de lo que estaba dispuesto a asimilar.

“Estoy bien, de verdad.” Jared no se movió al escuchar las palabras de su novio, ni cuando Jensen acarició su cabello, como si de un niño pequeño se tratara. “Jay, mírame por favor, levantaba la cabeza y mírame a los ojos.”

Jared se movió lentamente, hasta que sus ojos se encontraron con los de su compañero. Jensen le acarició la mejilla mientras le sonreía. Se acercó a él y deposito un pequeño beso en sus labios, como si temiera hacerle daño si profundizaba más en la caricia.

“¿Recuerdas lo que viste sobre Sam y Dean?”

Jensen asintió.

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“¿Sam todavía no se ha levantado?” Preguntó Bobby, mientras preparaba el desayuno de todos, asomando la cabeza por la puerta de la cocina.

“Estaba dormido cuando me he levantado y parecía bastante agotado, no he querido molestarle. Ni siquiera se ha enterado del ruido de la ducha. No se, tal vez pasó una mala noche.” Dean dio gracias a que Bobby estuviera en otra habitación y no le pudiera ver la cara, para darse cuenta que ni él mismo se creía ni una sola palabra.

Cuando se despertó aquella mañana, Sam seguía durmiendo, eso era cierto, pero en lugar de hacerlo como siempre, enroscado en su cuerpo, tanto con los brazos como las piernas, estaba hecho un ovillo con su propio cuerpo. Se acercó a él, le besó el cuello y la espalda, pero aún así Sam no se canteó, más que para pedirle que le dejara solo, que estaba cansado ¡Y Sam nunca estaba cansado como para no tener sexo con él!

Lo dejó estar, si eso era lo que quería e igualmente desnudo se fue a duchar, se volvió al llegar a la puerta y Sam ni se había molestado en levantar la vista para mirarle. Al salir de la ducha, envuelto en una toalla, pero con cientos de gotitas de agua deslizándose por su cuerpo, volvió a la cama y se sentó junto a su hermano.
“Sammy ¿Qué te pasa esta mañana? Parece que te hayas quedado completamente sin fuerzas.”

“No lo se, supongo que estoy cansado, no he dormido mucho estos días, imagino que el cansancio se me ha acumulado.” Abrió ligeramente los ojos y al levantar la cabeza, Dean se percató de la línea oscura que se dibujaba bajo sus ojos.

“Eh, eso no estaba allí anoche.”

“¿De que estás hablando?”

“De las ojeras.” Dean recorrió la zona de debajo de los ojos de su hermano con las yemas de los dedos y se acercó para darle un beso. “¿Qué te pasa, mi amor?”

“Dean, estoy cansado.” Sollozó Sam, haciéndose un ovillo más pequeño todavía si eso era posible. “¿Te duermo si duermo un poco más? Solo un par de horas más, ya verás como luego estoy como nuevo.”

Al pasar aquellas dos horas, Dean subía otra vez al dormitorio, aunque sabía perfectamente lo que iba a encontrarse. Sam seguía en la cama, durmiendo, tapado con la manta hasta arriba y aún así completamente frío. Suspiró al notar la mano de Dean sobre su frente y abrió de nuevo los ojos.

“Con que ibas a estar como nuevo ¿eh?” Le apartó unos mechones de la cara y se lo quedó mirando, todo lo sonriente que pudo. “¿Qué tal si me dices ya lo que te ocurre?”

Sam se apoyó en sus brazos e hizo un terrible esfuerzo por incorpoarse. Notó que los brazos le temblaban y el estómago le estaba matando por los calambres. Se dejó caer de nuevo sobre la cama.

“No lo se.” Sollozó de nuevo el menor de los hermanos.

“¿Quieres que llame a un médico, tal vez sea algún virus o algo sin importancia?”

“No, nada de médicos.” Protestó Jared, agarrando a su hermano de la mano con fuerza, pero no tanta como le hubiera gustado para sonar contundente.

“¿Podrías por una vez no sonar como un Winchester? Ya se que no te gustan los médicos ni los hospitales, ya se que no tenemos un buen historial con ellos, pero creo que ahora estás enfermo y te convendría dejar que te examinara un médico.”
“Solo estoy cansado, eso es todo.”

Dean se quedó ahí, mirándole con firmeza, seguro de que no le estaba diciendo la verdad y que se encontraba mucho peor de lo que le estaba diciendo, pero su hermano tenía otra característica muy concreta de los Winchester, era testarudo y cabezota como el que más y por no preocupar a Dean, dejaría que el dolor le comiera por dentro.

“Una semana, te doy una semana para ponerte bien y demostrarme que tienes razón, que no se trata más que de cansancio. Si dentro de siete días no veo mejoría o antes de eso noto que te pones peor, iremos al hospital.”

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“Muy bien, cortamos, ha quedado genial.” Dijo el director del capítulo, un recién llegado a la serie, en esa temporada.

Jensen se levantó de la cama y se fue casi corriendo hasta el tráiler. Jared también se levantó de la cama y se puso una camisa encima, Sam dormía ahora tan solo con un pantalón y no quería coger un resfriado cuando saliera del set.

Abrió la puerta del tráiler justo detrás de Jensen y lo vio encaramado al fregadero, respirando rápido, casi como si estuviera hiperventilando. Se acercó a él, el rubio ni le escuchó llegar, tan solo se sobresaltó al notar las manos de Jared tomándole por la cintura y sus labios besándole el cuello.

“Me preguntaste que es lo que vi en esa visión.” Sollozó Jensen, casi sin poder respirar por los nervios. “Pues acabamos de rodarlo. Sam está mal, no consigo recordar porque, pero se que hay un gran mal cerca de ellos, algo quiere…” Entonces todo cobró sentido en su mente, como si de una película que estuviera viendo a cámara rápida. Agarró a Jared de los brazos y lo miró con los ojos abiertos de par en par. “Ya me acuerdo. Es Michael, quiero decir el brujo. Le ha echado una maldición o un conjuro a Sam, no se lo que es, pero quiere deshacerse de él para quedarse con Dean y el niño. El niño… Alex, Alex es importante para él, dice que… dios no lo se, está todo tan confuso en mi mente, veo imágenes de Alex, del brujo lastimando a Sam y...”

Sam cayó al suelo de rodillas, estaba solo en casa, pero su vientre dolía demasiado para llegar al teléfono. Sentía que su cuerpo ardía, su garganta irritada como no lo había estado nunca, parecía que iba a expulsar fuego. Cayó rendido al suelo, no podía respirar, no podía siquiera gritar y todo el mundo estaba fuera.
Pensó en Dean, en lo que haría cuando lo encontrara muerto en el suelo. Le había dicho tantas veces que no podía vivir sin él, que le aterraba la sensación de que eso era verdad, que Dean no sería capaz de salir adelante sin él.

Pero también estaba Alex, Dean haría todo lo necesario para que su hijo saliera adelante y creciera fuerte y feliz, como su padre, de alguna forma, había hecho con ellos, a su manera.

“¡Papi!” Aún tendido en el suelo y bloqueado por el dolor, Sam escuchó la llamada aterrorizada de su hijo llamándole.”¡Papi, ayúdame!”

Intentó levantarse, pero no le fue posible y cayó de nuevo al suelo de golpe, haciendo que el dolor en el vientre fuera todavía más intenso. Escuchó pasos acercándose y entonces lo vio, reconoció aquella figura y también la pequeña forma de su hijo en los brazos de aquel hombre.

“¿Creías que podrías vencerme cazador?” Dijo el brujo con una horrible sonrisa dibujada en sus labios. “Lo siento, pero soy mucho más viejo que tu, me conozco todos los trucos de cazador.” Acarició el cabello del niño y Alex intentó removerse y soltarse, pero el hombre le sujetaba demasiado fuerte.

“Deja a mi hijo.”

“Es una orden o una súplica.”

Sam clavó los ojos en aquel hombre, pero sabía que no tenía muchas opciones.
“Deja a mi hijo, por favor.”

“Ah ,respuesta incorrecta. Ahora se que estás desesperado y derrotado. Para mi es algo perfecto, dejo que mueras y mientras me llevo a tu hijo, Dean vuelve y cuando nos encontremos, vuestro hijo, misteriosamente, estará encantado conmigo y yo me quedaré con tu familia.”

“No por favor, deja a Alex.

“Adios Sam.”

La mente de Jensen salió despedida de esa visión y le hizo tambalearse. Afortunadamente, Jared estaba con él y lo sostuvo. Se pasó una mano por la nariz, allí estaba otra vez el pequeño hilo de sangre. Levantó la mirada y se encontró con los ojos aterrorizados de su novio que le miraba inquisitivamente.

“Tenemos que hacer algo. Ese… lo que sea, va a matar a Sam y se llevará a Alex.”

Intentó separarse de Jared, pero su novio lo agarró con fuerza, tiró de él y lo abrazó. “Jen, ¿te das cuenta lo que acaba de pasar? Creía que… has pasado en trance más de diez minutos, estabas sangrando y… Creo que va siendo hora de hablar con Gabriel.”

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Después de buscar a la niña por toda la casa Sarah dio con ella sentada frente al espejo de su habitación. “Hola, me llamo Alex ¿y tu? ¿Por qué no me dices nada? ¿Quién eres?”

“¿Alex que haces aquí tu sola? Tu hermano te está buscando para jugar.”

La niña se dio la vuelta, como si le fuera a decir algo a su niñera, pero su expresión cambió rápiadmente, miró de nuevo al espejo, sonrió y le dijo adiós al niño que la miraba en silencio, temeroso de la niña que intentaba hacerle hablar; como si la estuviera investigando.

Sin embargo Sarah no podía ver más que el reflejo de la niña. La cogió en brazos, mientras la niña seguía mirando sonriente a ese extraño chico tan callado. Siguió diciéndole a dios con la manita mientras su niñera la llevaba con su hermano.
“Adios.” Le dijo al salir de la habitación.

Alex Winchester vio desaparecer a la niña y la mujer por la puerta que había al fondo de aquella habitación más allá de su espejo. Algo le decía que eso no estaba bien, que no era posible que viviera una niña en su espejo. Sus padres le habían enseñado que había más cosas además de las que todo el mundo veía, cosas buenas y cosas malas. De las malas tenía que alejarse y de las buenas, era mejor no fiarse al principio.

Eso había hecho con esa niña, parecía buena, simpática y quería hablar con ella, pero no lo hizo, como sus padres le habían dicho, debía tener cuidado con las cosas que no comprendía, pero si volvía a verla, sería educado y le saludaría.

merike - March 7, 2012 08:04 PM (GMT)
:o :o :o :o

Ahora Jensen tiene visiones de Sam y Dean?????

:o :o :o :o

Y Sam esta enfermo???

Quieren matarlo ***para variar jejejej***

Que ganas de leer como continua.

Y que pasa con el espejo.

Que de preguntassssssss quiero las respuestassssssssssss

: )

CONTI, CONTI, CONTI, CONTI.

merrick_ds - March 7, 2012 08:30 PM (GMT)
Hola aqui poniendome al día con los fics que he estado muy desconectada de ellos :llorar: Me he terminado los capis que llevas y :o :o esta super interesante no sabia que esperar de la segunda parte porque la primera me encanto de principio a fin y mira lo que me encuentro :vueltasss:

Jensen con visiones de Sam y Dean, pobrecillo sufriendo con ellos todo lo que les pasa y sin saber como ayudarles :o

Sam enfermo o hechizado por ese brujo que se quiere quedar con Dean y con su hijo que resulta le interesa a todos los brujos :vueltasss:

Los pequeños Alex se ven a traves de un espejo :huh:

Cas sin poder ayuda ahora que no tiene poderes al menos aqui tenemos a Gabriel de repuesto :silba: :P

Y el Mchael este del lado de los j's que anda tras Jensen y ni se corta para darle sus buenas indirectas a Jared lo que quiere decir que algo intentara :angry:

Oh pero ahora que lo pienso el accidente de Jared sera que siempre no fue accidente y´Michael tuvo que ver algo :think: :ph43r:

Bueno que sepas me esta gustando muchisimo y me tienes intrigadisima Lo siento por no haberte comentado nada de nada antes pero intentare ponerme al dia :uf:

Cuidate y nos vemos en tu siguiente actu :hug: :hug:

Tiela - March 8, 2012 09:09 PM (GMT)
Asi que ese era el plan del brujo enfermar a Sam hasta matarlo :cry: Y Dean le da una semana para que se recupere? Pero que esta pensando... que haga algo ahora, si no se queda sin Sammy en un par de dias :ojitos: Espero que lo que recordó Jensen sirva de algo para ponerlos en aviso.

Y los "Alex" pueden conectarse por el espejo! :o Que saldrá de eso? :think:

Espero la conti, como siempre! :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - March 14, 2012 06:34 PM (GMT)
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CAPITULO 09

“Bueno, pues a simple vista no veo nada fuera de lo normal.” Dijo el médico guardando todo en su maletín.

Dean lo observaba, parecía un de los médicos de la vieja escuela, su maletín negro y diversos y extraños artilugios dentro; una gabardina negra que llegaba por debajo de las rodillas y unas prominentes ojeras que ocupaban casi la mitad de su rostro. No había ninguna expresión de su rostro, excepto media sonrisa que desde luego no le daba buena espina a Dean y una prominente cojera en su pierna derecha, posiblemente de algún disparo o alguna antigua cacería. Parecía directamente de una novela muy negra de Poe.

“¿Cómo que no ve nada fuera de lo normal?” Dean, se volvió hacia su hermano que ahora jugaba con Alex. “Sam lleva agotado toda la semana y lo peor de todo es que no me quiere decir como se encuentra de verdad. Se empeña en decir que está bien; pero se que no es verdad, no lo está.”

“Tal vez si lo este y simplemente te estás preocupando mucho por él.” Le dijo el médico, mientras seguía recogiendo sus cosas. “Tu hermano es un hombre adulto y sabe cuidar de si mismo.”

Dean lo dudaba, siempre lo había hecho, porque desde que Sam había nacido sabía que su hermanito era su mayor y única responsabilidad. Cuidar de él, alejarlo de todo lo malo y procurarle la vida que él nunca había podido tener. Lo demás no importaba; pero nadie lo comprendía así.

No contestó y dejó que el médico se marchara. Lo acompañó hasta la puerta y volvió al dormitorio, donde Sam y Alex estaban jugando con uno de los libros de cuentos del niño. Los miró desde la puerta; tal vez en cierto modo el médico tuviera razón y Sam le diría realmente cuando se encontraba realmente mal. Le daría tiempo y lo vigilaría, pero no iba a permitir que le pasara nada realmente malo.

“Tengo que ir a comprar, estamos casi sin comida y Bobby no volverá de la cacería hasta dentro de dos días.” Le dijo a Sam. “No tardaré mucho, ¿te puedes quedar con Alex mientras tanto?”

Sam levantó la vista desde la cama y le sonrió. “Es mi hijo, se como cuidar de él.”

“Lo digo por ti, por como te… Es igual, tienes razón. Estaré de vuelta en seguida.”

“Estoy bien, ni siquiera habría hecho falta que llamaras al médico porque ya lo has oído, no tengo nada, sólo estoy un poco más cansado de lo normal.” Sam alargó el brazo para atraer la atención de su hermano y que se acercara. En cuanto lo tuvo cerca se incorporó para darle un beso en los labios, del que Alex no perdió ni un detalle, conteto, pro ver a sus papas felices. “No sabes lo mucho que me gusta que cuides de mi, pero creo que a veces tengo que recordarte que ya no soy un niño y si me pasara algo, ¿no crees que tel o diría?”

“Es lo mismo que ha dicho el médico.” Suspiró Dean, pensando que tal vez y solo tal vez, se estaba empezando a volver un tanto paranoico con su hermano.

Pero no lo podía remediar, no solo porque se tratara de Sam y llevara toda la vida cuidando de él, sin porque sabía que algo no estaba bien con su hermano, no sabía lo que era, pero su instinto se lo decía algo no estaba bien.

“Vuelvo en media hora.”

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Dean regreso en veinte minutos, jamás creía que podía ir tan rápido desde el desguace hasta la tienda y volver. Pero no se había ido tranquilo, así que tampoco regresaba tranquilo. Al volver, dejó las cosas sobre la mesa de la cocina y fue directamente al dormitorio. Subió las escaleras lentamente, intentando escuchar la voz de su Sam dentro, debería estar jugando con Alex, pero no escuchó nada. al llegar al pasillo, encontró a su hijo sentado en el suelo, con sus figuritas de animales, hablando con ellas.

“Eh, cariño. ¿Qué haces aquí? ¿Y papá?”

“En el baño, de’cansando.”

“¿Descansando? ¿Y cuanto rato lleva allí?”

El niño se encogió de hombros. Dean sonrió, su hijo no sabía de tiempo. Cogió al pequeño en brazos, le dio un beso en la mejilla para tranquilizarlo y sobretodo para tranquilizarse a si mismo y se dirigió al dormitorio. Dejó al niño sobre la cama al ver que Sam no estaba.

“No te muevas de aquí. Ahora mismo vuelvo. ¿Vale?”

Alex asintió con una enorme sonrisa en los labios y volvió a jugar con sus muñecos. Dean miró un momento más a su hijo, pensando en lo que podía haber pasado mientras el niño el niño había estado solo, las escaleras estaban tan cerca… podía haberse caído, podía haberse hecho daño, porque estaba solo. Quería matar a su hermano por dejar al niño todo ese rato; sólo por darse una ducha.

“Mira que tienes momentos a lo largo del día para darte una ducha y tienes que hacerlo cuando te dejo solo con Alex.” Dean abrió la puerta mientras hablaba, intentando parecer tranquilo, aunque deseaba pegarle una paliza a su hermano por preocuparle tanto. “Mira Sam, tu dirás lo que quieras, pero te pasa algo, no es normal que dejes a Alex…”

No pudo seguir hablando; al encontrase a Sam sentado en el suelo, desnudo, todo el cuerpo mojado y la cabeza apoyada sobre la barbilla, casi le sacó el corazón de su sitio. parecía inconsciente, tal vez lo estaba y Dean no sabía cuanto rato llevaba así.

“Sam.” Intentó no gritar, no quería asustar a su hijo. Se arrodilló frente a su hermano y le levantó el rostro, mientras con la otra mano le tocó el brazo. “Vamos Sammy dime algo. Dios, mío estas congelado. ¿Qué te ha pasado? Dime algo por favor, cariño, dime que estás bien, que te has dormido, yo que se, pero dime algo.”

Mantuvo el rostro de su hermano entre sus manos y le besó los labios, esperando alguna respuesta. Estaba a punto de llamar a una ambulancia o en su defecto a desesperarse, cuando Sam gimió.

“¿Sammy?”

“No me pudo mover.” Sollozó el castaño.

“¿Cómo que no te puedes mover? Vale, estás helado y tienes el cuerpo agarrotado, lo entiendo pero vas a tener que hacer un esfuerzo para…”

“No, Dean, no puedo mover las piernas. He salido de la ducha y de repente, estaba mareado.” Continuó sollozando Sam. “Intenté llegar a la cama, pero no pude, me caí al suelo y entonces no… Alex vino, quería ayudarme. Tenías que haberlo visto, intentando tirar de mi con sus bracitos, sin comprender lo que me pasaba… No quise asustarle así que le dije que estaba cansado y que siguiera jugando… pero no… no…”

“Eh, eh, Sammy, tranquilo.”

Dean lo abrazó al ver que su hermano comenzaba a temblar, su cuerpo se volvía incontrolable, al igual que las lágrimas que caían por sus mejillas. Sam enterró el rostro contra la pecho de su hermano, humedeciendo su camisa con el cabello mojado.

“Voy a llamar a Bobby para que venga y cuide de Alex, luego cogeré al peque y lo llevaré a la cuna para que… duerma la siesta.”

Sam se echó a reír entre lágrimas. “Dean son las doce de la mañana.”

“Pues entonces lo dejaré jugando. Le gusta mucho estar en ese maldito espejo que le regalo Balthasar, seguro que saber cómo entretenerse y cuando estemos solos, vuelvo a por ti. Pero tendrás que echarme una mano para llegar a la cama con tu tamaño, pequeño Big Foot no podría cargar contigo yo solo.

De nuevo consiguió arrancarle una sonrisa entre las lágrimas. Secó las quedaban todavía en su rostro y cubrió el cuerpo de su hermano con una toalla, le frotó la espalda para ayudarle a entrar en calor y le dio un beso en los labios para tranquilizarlo y sobretodo para intentar por todos los medios que Sam no notara que él mismo estaba muerto de miedo. Revolvió su cabello con la toalla para secárselo y le dio un beso más. Estaba tan nervioso que no sabía lo que hacía y tampoco sabía exactamente lo que hacer.

“¿Puedes quedarte solo unos minutos?”

“No voy a ir a ninguna parte Dean.”

“Lo siento, no quería…” Definitivamente estaba los nervios y no sabía lo que decía.

Sin embargo, Sam tiró de é y se apoderó de sus labios entre lágrimas, necesitaba sentirse protegido entre los brazos de Dean, no necesitaba que le dijera que todo saldría bien ni nada parecido, tan solo quería sentirle cerca, saber que estaba allí, para cuidarle. Los dos estaban muertos de miedo y ninguno sabía lo que ocurría.
Dean apoyó la frente sobre la de su hermano. “Yo tampoco voy a ir a ninguna parte Sammy. “Estaré aquí en menos de cinco minutos.”

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“¡Gabriel, maldito seas! ¿Dónde estás?” Gritó Jared en medio del tráiler y justo cuando estaba a punto de hacerlo de nuevo, el ángel apareció delante de él.

“¿A que viene tanta prisa?”

“¿Qué coño le has hecho a Jensen?” Jared dio un paso adelante, colocándose entre sus novio y el ángel al ver que Gabriel quería acercarse. “¿Qué demonios es eso de las visiones?”

“Vamos, chico duro, no te pongas chulito conmigo, que fue tu novio el que quiso ayudar a vuestros yos cazadores. Me pidió cruzar al otro lado y yo le dije que no era posible, al menos no físicamente claro, pero que si lo deseaba podía darle digamos… una antena, una tele para verlos y si os digo la verdad, esos dos chicos son de lo más entretenidos.”

Si Gabriel fuera humano, empezaría a temer la expresión de Jared, una de muy pocos amigos ahora, porque cuando se refería a Jensen, al padre de sus hijos y al hombre de su vida, nadie le ponía una mano encima y Salía con vida después de eso.

“Pero no le hablaste de los efectos secundarios.”

“Jay…” Le llamó Jensen un poco más recuperado ahora.

“No, no le dije nada.”

“¿Por qué? ¿Por qué no le avisaste de que su cuerpo no estaba preparado para esas visiones, igual que no lo estaba el de Sam?”

“Porque yo no quería saberlo.” Jared se dio la vuelta al escuchar a Jensen de nuevo. “Jay, entiéndelo, Dean y Sam son otra versión de nosotros mismos y su pequeño, Alex, es nuestra Alex y no puedo quedarme de brazos cruzados mientras les ocurre algo.”

Lo había sentado en la cama tras la última visión, se arrodilló frente a él y le acarició la mejilla. “Dicho así te pareces mucho a Dean, siempre preocupado por los demás antes que por él mismo. Pero sabes una cosa, yo también me parezco en eso a Sam, me preocupas tu, tu y mi familia ¿Y sabes qué? No tienes un aspecto horrible ahora mismo Jen.” El castaño tuvo que hacer un terrible esfuerzo para no dejarse llevar por el miedo que sentía en ese momento. “Y las chicas de maquillaje nos van a matar por las ojeras que tienes pero…”

“¿Vas a ayudarme a comprender con las visiones? Por favor Jay, estoy seguro que podemos hacer algo, que podemos ayudar a Sam y Dean de alguna forma.”

Jared suspiró resignado y apoyó la frente sobre la de su novio, le miró a los ojos, teniéndolo tan cerca los ojos verdes de Jensen era todo lo que podía ver y tampoco necesitaba nada más para decidir que hacer.

“Claro que te voy a ayudar. ¿Qué te crees que te voy a dejar con esto solo después de todo lo que hemos pasado con tu embarazo? Esto parece pan comido.”

No lo creía, ninguno de los creía que aquello fuera a ser fácil, pero Jensen no iba a cambiar de parecer, estaba decidido a ayudar a Dean y Sam, aunque tuviera que poner en peligro su propia salud. No era el mejor plan para Jared, pero si el único que cabía en la cabeza de Jensen.

Volvió a suspirar, le dio un beso a Jensen y se sentó a su lado, rodeando su cuerpo con un brazo y atrayéndolo hacia él.

“Muy bien, Gabo, ¿Qué hacemos con las visiones para que no terminen matando a mi novio?”

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Jared tuvo que quedarse a repetir un par de escenas aquella tarde. No le hacía ninguna gracia dejar a Jensen solo después de lo que les había dicho Gabriel sobre las visiones.

“Debes aprender a controlarlas. Digamso que las visiones son la abertura de un canal directamente con tu mente y claro está, tu cerebro no está preparado para algo así y trata de echarlo fuera. Eso es lo que causa el dolor y la sangre. Cuando consigas que tu mente esté tranquila mientras tengas una visión, conseguirás evitar las desagradables hemorragias.”

“¿Y hasta entonces?” Preguntó Jared.

“Su cuerpo intentará expulsar las visiones cada vez con mayor virulencia.”

“Ah… y eso nos lo ibas a decir…”

Ahora tenía que dejarlo solo de vuelta a casa y no le hacía ninguna gracia a Jared. Sin embargo, tampoco podía decir en el set que tenía que irse con Jensen para ayudarle a superar una de sus visiones sobre Dean y Sam. Así que no le quedó más remedio que despedirse de Jensen tras recordarle unas veinticinco veces que si pasaba algo no dudara en llamarle al móvil. “Saldré Corriendo para casa si ocurre cualquier cosa.”

Sin embargo, como si de un ángel se tratara, Michael que también se marchaba en ese momento se ofreció voluntario para acompañarle a casa. “Si te encuentras mal, yo voy en la misma dirección que tu y me puedo quedar con los críos hasta que llegue Jared.”

Ninguno de los dos tuvo nada que objetar a eso y Jared se sintió más tranquilo cuando los vio marchar juntos. Jensen se mantuvo en silencio todo el viaje en coche, estaba preocupado, no tanto por su propia salud sino por no haber tenido ninguna visión en las últimas horas. Al llegar a casa, Michael se ofreció a ayudarle a bajar del coche, pero Jensen insistió en que se encontraba bien, al menso para llegar andando hasta el sofá.

Al entrar en casa dos pequeñas criaturas salieron corriendo de la cocina y se lanzaron a las piernas de su padre, seguidas de cerca por Sarah. “¡Papi!” gritaron los dos y a punto estuvieron de tirarlo al suelo al enredarse entre sus piernas.

“Eh, chicos, tranquilos. Parece que no hayais visto en una semana entera.”

“¿Juegas con nosot’os?” Preguntó Alex tirando de su camisa para que se arrodillara y así poder darle el beso de bienvenida de todos los días, Jack se abrazó al cuello d esu padre y también le dio un beso.

“Eh… en un momento cariño. Papá necesita descansar un poco y enseguida estoy con vosotros.”

“Estamos jugando a cocinar con Sarah. ¿Juegas tu tamb’en papi?”

“¿A cocinar? ¡Claro!”

“Vamos chicos, dejad que papá se cambie de ropa y en seguida viene con nosotros.”

Sarah le sonrió al conseguir quitarle de encima a los dos pequeños y Jensen aprovechó para subir al dormitorio. Michael le siguió, en lugar de quedarse esperándole en el salón, parecái que se había convertido en su sombra.

“No se lo que te habrá dicho Jared, pero estoy bien. Puedo estar cinco minutos a solas.”

“Ya, bueno, ya me ha contado Jared lo de los mareos y no quiero llevarme una sorpresa desagradable por si te pasa algo.”

Deseaba tanto estar cerca de Jensen, que usaría cualquier excusa para ir con él al dormitorio, verle cambiarse de ropa y tal vez, quien sabía… tal vez conseguía una oportunidad de acercarse a él.

Jensen cogió un vaquero viejo y una camiseta rota, estaba seguro que se iba a poner perdido cocinando con los niños. Se quito la ropa, se puso el pantalón y antes de poder coger la camiseta, comenzó a sentir un fuerte zumbido en los oídos. Aquello era nuevo, ninguna de las visiones había comenzado así. Los colores de la habitación se volvieron más brillantes de lo normal y tuvo que cerrar los ojos para que no le hicieran daño.

“Ahg.”

Michael esperaba fuera de la habitaicón, pero al oírlo protestar, entró sin preguntar.

“Jen, ¿estás bien?”

“No… no lo se… me duele la cabeza y…

“No puedo moverme Dean, las piernas no me responden.”

“Bueno tranquilo, solo ha pasado un día, tal vez sea cosa del estrés o… El médico ha dicho que deberíamos ir al hospital, para estar totalmente seguros que no tienes nada. Tal vez él no lo haya encontrado porque no tiene los aparatos necesarios.” Dean se sentó en la cama junto a su hermano y le quitó las gotas de sudor con un pañuelo.

“No, si vamos al hospital…”

“¿Qué? Lo peor que te pueden decir es que estás enfermo, pero al menos nos darán una solución. Yo no se tu, pero no creo que no poder andar en todo un día, porque no eres capaz de mover las piernas sea algo normal.”

“Dean tengo miedo. Temo que esto sea algo más que algo físico, algo que los médicos no puedan solucionar.”

Dean abrazó a Sam y acarició su espalda en círculos, aunque no lo dijera en voz alta estaba mucho más asustado que su hermano, porque estaba completamente seguro que aquello no era algo físico, ni mucho menos. Estaba casi convencido que había algún tipo de magia por medio y sabía que para revertir el conjuro, o lo que fuera, necesitaban conocerlo perfectamente.”

Bobby entró en dormitorio y esperó a que los hermanos se separaran. “Ha vuelto el agente de FBI.”

“Empieza a cansarse verle continuamente por aquí, sobretodo sabiendo que es brujo y que…”Dean se volvió hacia Sam, su hermano había dejado caer su cabeza sobre su hombro y había cerrado los ojos, se preguntó si se había quedado dormido, mientras acariciaba su espalda. No se movía, respiraba tranquilamente. Acarició su mejilla y su cabello y le dio un beso en la cabeza, pero Sam no respondió. Estaba agotado, llevaba todo el día pasándolo fatal, seguramente se había quedado traspuesto. “No se Bobby, empiezo a pensar que ese maldito brujo que tanto dice querer ayudarnos es el responsable de todo.”

Jensen cayó al suelo, incluso pese a que Michael trató de sujetarlo, se vino abajo. Le dolía tanto la cabeza que creía que iba estallarle. Algo más estaba mal en aquella situación, le abrasaba el ojo derecho y cuando intentó abrirlo, no pudo hacerlo, le dolía como si alguien tratara de arrancárselo, pero además… una boca presionaba la suya, alguien le estaba besando y estaba seguro que no era Jared, porque su novio nunca era tan rudo. Intentó separarse, presionando con los brazos, pero la otra persona… el hombre no iba dejarle marchar tan fácilmente.

Trató de abrir una vez más los ojos, pero le dolían y escocían demasiado para hacerlo. Quería protestar, pedir que aquella tortura terminara, pero estaba demasiado cansado para hacerlo. Respiró con fuerza, mientras una lengua extraña penetró en su boca y con un último esfuerzo, consiguió apartarse de aquel hombre. Cayó al suelo y entreabrió el ojo izquierdo. Allí estaba Michael, respirando agitádamente.

“¡Jensen!” Miró a la puerta y vio que alguien estaba allí, alguien que se acercaba a él. Cuando lo tuvo al lado, vislumbró que se trataba de Misha. “¡Jen, tu ojo! ¡Estás sangrando!”

No escuchó nada más antes de desmayarse y caer al suelo.

Tiela - March 14, 2012 10:44 PM (GMT)
Que es lo que tiene Sam y por que que ese medico le dijo que no tenia nada? Si es que era un medico! <_< Pobrecito Alex todo lo que afecte a sus papis lo afecta a el aunque no se entera de nada y sigue jugando con sus muñequitos, pero fue muy tierno al intentar ayudar a su papa! :ojitos:

Y Jensen complicado con las visiones, Gabriel quiere ayudar o empeorar las cosas! :o No se lo que le paso al final a Jensen fue Michael quien se aprovecho de la ocasion y lo besó o fue producto de la vision! De todas maneras es peligroso que ese tipo ande rondando!

Espero el siguiente capi! :hug:

merrick_ds - March 15, 2012 12:28 AM (GMT)
:o :o Sammy está muy muy debil y ese medico diciendo que no tiene nada :angry: que susto como lo ha encontrado Dean espero logre convencerlo de llevarlo al hospital a ver si ahi encuentran algo y el odioso del FBI que sigue rondándoles :enf:

Y Jensen con las secuelas de las visiones :thud: que desespero con lo de sus ojos creo que Gabriel debio explicarles un poquitito mas que le pasaria :nono: Eso si que se cree el dichoso Michael que ya me esta colmando la paciencia pegado como lapa a Jensen y ademas se aprovecha cuando Jen se esta casi muriendo del dolor pero donde tiene la cabeza :angry: :angry:

Menos mal que llegó Misha aunque sin sus poderes de angeles no puede resolver las cosas al menos estara con Jen y podra avisarle a alguien :vueltasss:

Gracias por el capi ya quiero saber que va a pasar asi que por aqui me quedo esperando la conti cuidate :hug: :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - March 23, 2012 04:49 PM (GMT)
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CAPITULO 10

Sam seguía durmiendo todavía cuando Dean entró en el dormitorio con Alex en los brazos. “Papá está descansando, pero seguro que le hace ilusión verte cuando despierte.” Dijo Dean aguantando como pudo todas las emociones que corrían por su interior durante las últimas horas.

Dejó al niño en la cama y lo observó gatear hasta el pecho de su padre donde apoyó la cabecita, acurrucándose entre los brazos de Sam. Se mordió el labio para no dejarse llevar y empezar a llorar, porque se sentía totalmente impotente; casi un día entero y Sam seguía sin poder caminar, era como si alguien hubiera apagado el interruptor de sus piernas. Pero Dean sabía que lo peor todavía estaba por venir, porque su todo su cuerpo se estaba apagando rápidamente.

Se habían enfrentado juntos a todo, incluso al Apocalipsis y habían luchado contra Michael y Lucifer, pero ahora, por más que pensaba en ello, Dean no encontraba la forma de ayudar a su hermano y sobretodo de evitar que el mayor de sus miedos se cumpliera. No encontraba la forma de no verlo morir.

Alex acarició con su manita la mejilla de su padre y Dean tuvo que darse la vuelta para no romper a llorar. ¿Quién podía ser tan cruel como para arrebatarle su padre a un niño tan pequeño?

Al girarse, se encontró con Bobby, parado en la puerta, mirando la escena igual de abatido que él, sin saber que decir, por primera vez desde que lo conocían, no había buenos consejos, ni reprimendas, simplemente se quedó allí guardando silencio, aguantando mucho mejor de lo que lo estaba haciendo Dean, al que ya le temblaban las manos y tenía los ojos vidriosos por culpa de las lágrimas.”

“¿Quieres que…”

“No, me quedo, se trata de Sam y pase lo que pase quiero estar a su lado, tengo que estar a su lado.”

“Todavía podemos encontrar la forma de curarle.” Dijo su amigo con una mano sobre su hombro.

“He buscado por todos los libros Bobby y nada, nada se parece a esto, nada es tan rápido y no hay nada que podamos hacer para evitarlo.”

“Eh, Dean, ¿te vas a rendir tan fácilmente? Creía que los Winchester no tirabais la toalla nunca nunca.” Dijo su amigo, observando de reojo a Alex, quedarse traspuesto junto a su padre.

“No me estoy rindiendo, tan solo veo que mi hermano se muere, que no puede caminar, no puede levantarse de esa cama porque algo o alguien le ha hecho algo malo y no soy capaz de averiguarlo antes de perderle. No se trata de rendirme, se trata de que tengo un hijo que está a punto de perder a su padre y que posiblemente el día de mañana me culpe a mi por lo que va a pasar.”

“Dean…”

El cazador se dio la vuelta al escuchar la voz de su hermano, corrió hasta su lado y cogió a Alex en brazos, para poder sentarse lo más cerca posible de Sam. Cogió sus manos con una de las suyas y las besó.

“Hola, por fin te has despertado. Llevas durmiendo casi un día entero.”

No parecía el mismo, apenas había vida en sus ojos y su sonrisa, aquella que tanto adoraba Dean no estaba allí; delante de él tan solo había un recuerdo lejano del o que dos días antes era su hermano, nada que se pareciera al Sam que él conocía y amaba.

Se acercó y le dio un beso en los labios, estaban fríos, casi inertes y pálidos. Los rozó con un dedo y sonrió al ver una pequeña sonrisa en ellos. Sam levantó la mano y acarició la cabecita del pequeño Alex que se echó a reír con dulzura. Los hermanos se miraron, no había mucho que decir que no supieran los dos ya y poco que pudieran decir delante del niño sin asustarlo.

“Creo que es la hora de la merienda.” Dijo Bobby acercándose a la cama y tomando a Alex en sus brazos. Los muchachos necesitaban un tiempo para ellos solos. Todos sabían que tal y como estaban las cosas a Sam podía no quedarle mucho tiempo.

Se quedaron los dos en silencio, mirándose; Dean mantuvo las manos de su hermano entre las suyas, haciendo círculos con el pulgar en el dorso de la mano de Sam. Había tanto que Dean deseaba decirle a su hermano, pero tan solo consiguió pronunciar dos palabras.

“Lo siento.”

“¿Por qué?” La voz de Sam sonó apagada y sin vida. “No has sido tu el que me ha hecho esto.”

“Pero soy el que no le ha encontrado solución. El que no puede hacer que te pongas bien . El que tiene que quedarse aquí y verte…” Las manos de Dean comenzaron a temblar mientras sujetaban las de su hermano. “no puedo hacerlo Sam. No puedo quedarme sentado mientras tu te apagas tan rápido. No puedo perderte, ya sabes que no puedo vivir sin ti.”

“Dean…”

Sam intentó incorporarse, pero el cuerpo le pesaba mucho. Lo que había comenzado con un problema de no poder mover las piernas, se había convertido en estar casi paralizado por completo, respirar con dificultad y sentir como su propio cuerpo se iba apagando rápidamente y sin poder hacer nada por evitarlo.

Lo peor de todo era ver a Dean, ahí todo el tiempo, sentado junto a su lado cuando no estaba buscando la forma de hacerle sanar y cuando no había forma de dar con la solución, tan solo se quedaba ahí durante horas, sin dormir. Eso ya se notaba en las bolsas bajo los ojos y en la comida que le había llevado Bobby y que se había quedado sin tocar que había sobre la mesilla

“¿Cuánto hace que no descansas?” Preguntó Sam acariciando el brazo de su hermano.

“Descansaré cuando esté seguro que estás bien o que por lo menso te vas a poner bien.” Dean se acercó hasta los labios de su hermano y dejó un tierno beso sobre ellos, temiendo hacerle daño si profundizaba más. “Te quiero tanto Sammy, no te vayas de mi lado por favor.”

“Mira que podéis llegar a poneros moñas y eso que dicen que los cazadores sois tipos duros, debe ser que la paternidad ¿o era maternidad? Hace que se os ablande el humor.”

Dean se dio la vuelta en un giro extremadamente rápido y lanzó contra la pared al recién llegado. No le importaba quien fuera, ángel o demonio daba lo mismo. Estaba interrumpiendo el que podía ser uno de sus últimos momentos con Sam. Apretó el cuello del otro hombre con su brazo derecho y lo miró a los ojos por fin.
“¿Baltashar?”

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Jared acudió a la llamada de Misha lo más rápido que pudo, aunque no podía dejar tirada la escena que estaban rodando. Histérico, cogió el coche, ni siquiera se molestó en esperar la llegada de Cliff y salió disparado hacia casa. Aparcó de mala manera, poco le importaba si la grúa se le llevaba el coche, Jensen era mucho más importante.

Nada más entrar en casa, se encontró a Matt y a Misha, juntos sentados los dos en un sillón, Matt sobre las piernas de su prometido, hablando en voz baja. Jeff salía en ese momento de la cocina con una compresa mojada en las manos y Sarah bajaba las escaleras con Alex y Jack en los brazos. Jensen estaba en el sofá, recostado de espaldas a él.

Todos, incluidos los niños, se lo quedaron mirando, como si esperaban su reacción. Jared no dijo nada y fue directamente al sofá, esperó a que su hermano, que estaba colocando la compresa sobre la frente de Jensen, se levantara y le dejara sitio.

Misha apenas le había dicho nada al llamarle, tan solo que Jensen había tenido una nueva visión, un nuevo ataque y que se había desmayado, tan solo le había dicho que acudiera lo más pronto posible a casa.

Ver a Jeff allí no le dio buena espina, eso solo podía significar que Jensen necesitaba un médico y no habían podido llevarle al hospital, porque se trataba de algo fuera de lo normal. Poco a poco los nervios se habían ido apoderando de él y ahora estaba a punto de darle un ataque.

Se sentó en el sofá y contuvo la respiración al ver el ojo derecho de Jensen cubierto por un parche.

“Jen, cariño.” Al no obtener respuesta, acarició la mejilla de su novio y esperó.

“Está algo atontado por los calmantes que le he dado. Estaba muy nervioso al despertar y el ojo le dolía mucho.” Jared se volvió para escuchar la explicación de su hermano antes de preguntar que era lo que había ocurrido. “Misha me llamó contándome lo que le había pasado, más o menos me ha puesto al día con las visiones, aunque no puedo dar una explicación a sus hemorragias y mucho menos a porque esta ha sido más fuerte que otras anteriores.”

“Dios mío, Jen, ¿por qué sigues empeñado en hacerte tanto daño cuando no podemos hacer nada por ellos desde aquí?” Rozó con sus labios los de su novio y acarició sus manos entre las suyas.

“No entiendo porque no me preguntasteis sobre las visiones.” Jared se volvió hacia Misha. “Puede que me hayan cortado las alas, pero sigo siendo un ángel y conozco todos los trucos y las puertas que otros ángeles pueden abrir para comunicar realidades.”

“Misha, lo siento, pero el padre de mis hijos está aquí tumbado, ha sufrido una hemorragia en un ojo y no se como ayudarle. Podrías ser un poco más conciso y decirme de que estás hablando.”

El ángel suspiró y sin que dijera nada Matt se apartó para permitir que se levantara. “No os mentí cuando os dije que no sabía como abrir una puerta a la otra realidad. Con mis poderes podría hacerlo igual que otro ángel puede hacerlo. Pero en el caso de Gabriel y contando con que no puede o no debe llevaros allí, os abrió una ventana a través de la mente de Jensen, pero no os hablo de los riesgos ni de cómo usar esa ventana.”

Jared agitó la cabeza, era demasiada información junta al mismo tiempo, cuando su única preocupación en ese momento era la salud de Jensen.

“¿Se pondrá bien? Está tan pálido…” Acarició su mejilla y lo notó removerse. “Está despertando.”

“Si, tranquilo.” Dijo su hermano. “Se recuperará, necesita llevar un par de días el parche y descansar para evitar más nervios.”

“Jay, ¿Qué haces tan pronto en casa?”

“¿Tu que crees?” Jared sonrió intentando parecer tranquilo. “¿Recuerdas que te dije que nada más de sustos? Misha me ha llamado diciéndome lo que había pasado.”

“No ha sido para tanto, supongo que me ha reventado alguna pequeña vena en el ojo y es más aparatoso de lo que parece.” Si al menos no sonara tan agotado y dolorido. “No deberías haber venido.”

“Tonterías, cuando te ocurre algo, tengo que estar aquí contigo. Además, si te vieras ahora… vaya no ha sido la mejor elección de palabras.” Rozó ligeramente el ojo herido de su novio y le besó en los labios. “Lo que quería decir es que ahora mismo pareces un cachorrillo apaleado y que no te atreves a decirme que lo estás pasando mal y que quieres que te de el abrazo de oso más grande del mundo.”

Jared se dio cuenta que Jensen empezaba a llorar por el ojo descubierto y se incorporaba para enterrarse entre sus brazos, dejando que la compresa de su frente cayera por el sofá.

“Oh, cariño. ¿Ves porque tenía que estar aquí?”

“Dios, Jay tengo tanto miedo. No puedo controlar esto que me está pasando y temo que la siguiente visión sea mucho peor y me haga más daño o los niños lo vean.” Notó el fuerte abrazó de Jared presionando contra su cuerpo, besando su cuello lentamente, Jared sabía que eso siempre le hacía sentir mejor.

“Papi.”

“Lo siento mucho chicos, pero los niños estaban preocupados por su padre y quieren animarle para que no esté triste y han venido ayudar.” Dijo Sarah dejando a los dos pequeños en el sofá entre sus padres.

“Pa’a ti, papi, pa’a que no estes tiste.”

Alex puso delante de su padre su muñeco de peluche favorito el que Jensen y Jared usaban para conseguir que se durmiera cuando había estado enferma. Jensen lo cogió sollozando, pero intentando no llorar delante de sus hijos.

“Gracias mi vida.”

“Yo tamben.” Jack levantó las manitas con un bote en ellas.

Jared y Jensen miraron a Sarah que se reía por lo bajo. “Es su jarabe para la tripa, ya sabéis, el que le dais para “que no esté triste”.”

“Oh, claro.” Jared cogió el bote y lo apartó del alcance del niño, para evitar un desgraciado accidente. Le acarició la cabecita y comenzó a hacerle cosquillas. “No tenéis que estar preocupados por papá.” Dijo Jared mientras el niño se reía trataba escapar de sus cosquillas. “Ahora está malito, pero se pondrá bien en seguida.”

Alex, buscó refugió entre las piernas de Jensen donde se acomodó para darle un abrazo y frotarle la tripa. Jensen se sentía tan inocente entre los bracitos de su niña.

“Chicos, deberíamos hablar.” Dijo Misha con la misma delicadeza a la que estaban acostumbrados. “Sobre los sueños, las visiones.”

“Si, tiene razón.” Asintió Jared, cogiendo a Jack en brazos y le entregó el peluche de su hermana. “Vamos chicos,” le dio el muñeco al niño y le acarició la nariz. “Que tal si esta noche descargamos una peli y la vemos los cuatro juntos.”

Tanto Jack como Alex, que seguía recostada sobre su padre, rieron felices al escuchar aquello. Sarah volvió a coger a los niños, con la promesa de darles su merienda favorita. Los adultos esperaron a que los niños estuvieran en la cocina y Jared se volvió hacia Misha, sentándose junto a Jensen que rápidamente se recostó sobre él y agradeció su abrazo cariñoso.

“¿Cómo podemos controlar las visiones?” Jared sintió que su novio se estremecía entre sus brazos al pensar en las visiones y lo que producían en su cuerpo. “Eh, tranquilo, mi vida. Voy a cuidar de ti, ¿recuerdas?”

“No es fácil, al menos no al principio.” Dijo Misha por fin. “Pero tu presencia junto a él, será de gran ayuda.”

“¿Cómo? ¿Qué puedo hacer yo?” Jared acarició el costado de Jensen y le dio beso en la frente.”

“Tu eres su ancla con nuestra realidad, mientras estés con él, mientras te sienta a su lado el sufrimiento por las visiones será mucho más suave de lo que ha sido hasta ahora o tal vez no exista.”

“Siempre y cuando estemos juntos.” El ángel asintió. “¿Y qué hacemos con las visiones? ¿De qué nos sirve ver lo que está ocurriendo en el otro lado si no podemos luchar contra ellas?” preguntó Jared, apretando un poco más el cuerpo de Jensen un poco más contra él.

“Quiero ayudarles, pero a veces desearía no verlas.” Jared le besó de nuevo el cuello a Jensen para tranquilizarlo.

“Es posible que puedas acceder al otro lado.” Misha se sentó en la mesa de café y Jensen se puso tenso. “No digo que puedas viajar al otro lado, no funciona así, pero si que puedes comunicarte con tu otro yo a través de las visiones.”

“¿Quieres decir que con la visiones podría hablar con Dean y contarle lo que veo para que ayude a Sam? ¿Podría hablarle sobre el brujo y sobre el beso?”

“¿Beso? ¿Qué beso?” Dijo Jared quedándose alerta como un sabueso. “¿Qué me he perdido?”

“Cuando tuve la última visión, sentí o vi… no lo se, no estoy seguro… pero creo que el brujo va a besar a Dean o tal vez lo haya hecho ya.”

“¿Besarle?” Dijo Jared sonriendo, pero todos los presentes se mantuvieron serios. “¿Alguien te ha besado?”

“No… bueno no lo se, no consigo porque todo está hecho un verdadero lío en mi cabeza… el brujo, que se parece a Michael…”

“¿Michael te besó?”

“No… bueno no lo se, lo digo en serio, no se lo que pasó.” Jensen cerró los ojos, le dolía la cabeza después de todo lo que había ocurrido en un solo día y aunque no quería decirlo estaba demasiado sobrecogido ahora que las visiones le había herido. “Jay… ¿Qué tal si dejamos esto para más tarde?”

“¿Estás cansado?” Jensen asintió. “Muy bien, les hemos prometido a los niños ver una película y creo que no son los únicos que están algo asustados por lo que ha pasado hoy. Creo que las visiones podrán esperar unas horas.”

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“¿Qué estás haciendo aquí Balthasar?” Preguntó Dean colocándose entre la cama de su hermano y el ángel.

“Ayudaros supongo.” Dean no dijo nada, nunca había estado seguro de las intenciones del ángel. “Un pajarito me ha dicho que tu hermano no está muy bien.”
El cazador le fulminó con la mirada. “¿Sam se está muriendo verdad?”

“Espero que estés aquí para salvarle y no para reírte de nosotros.”

Sin decir nada Balthasar rodeó la cama, bajo la atenta mirada de Dean, que había cogido a Alex y lo abrazaba con seguridad, si pensaba hacer alguna cosa, si tenía algún truco pendiente para ellos, le mataría allí mismo, con sus propias manos antes de que pusiera una mano encima de su hermano.

Pero el ángel no intentó nada, tan solo colocó una mano sobre la frente de Sam y cerró los ojos, concentrándose. Dean esperó, impaciente, hasta que Balthasar volvió a abrir los ojos.

“Es el trabajo de un brujo, uno no muy bueno por cierto, pero supongo que estabas demasiado preocupado por la salud de tu hermano como para pensar en quien le había hecho esto.” Dean le fulminó con la mirada por segunda vez. “No es mi culpa que te obceques en las cosas cuando se trata de tu familia.”

“¿Puedes ayudarle o no?”

“Claro que puedo, tan solo es un brujo, ni siquiera es un ser celestial. Dame un minuto.”

Pese a las ganas que tenía de sacarlo de la casa dándole una patada en el cuelo, Dean consiguió mantenerse tranquilo y esperar. Una luz procedente de la mano del ángel iluminó a Sam, que se había vuelto a quedar dormido justo antes de la llegada de Balthasar. Toda la habitación se iluminó y Dean quedó cegado un momento.

“Dean…” la voz de Sam hizo que caminara a tientas hasta la cama y notó como su hermano le apretaba la mano.

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Jensen y Jared cogieron cada uno a uno de sus hijos en cuanto terminó “Enredados” y los niños se quedaron dormidos, sentados sobre sus padres. Los dos actores los miraron un momento y sonrieron. Pese a todo lo había ocurrido aquel día, los niños se lo habían pasado bien viendo la película, se habían reído y habían disfrutado.

“Siguen siendo completamente inocentes. ¿Crees que lo serán durante mucho más tiempo?”

“Claro que si Jen, para eso estamos aquí, para cuidarles y protegerlos de todo lo que sea malo para ellos.” Jared besó la frente de su compañero y le acarició la mejilla bajo el ojo herido. “Además, ya has oído a Misha, podemos hacer que las visiones mitiguen el dolor que te provocan y encima podrás avisar a Dean.”

Alex dormía con la cabeza apoyada sobre el hombro de Jared y la acunó mientras hablaba para evitar molestarla, Jack se había quedado dormido sentado en las piernas de Jensen y este tuvo que tener mucho cuidado para cogerlo en brazos y que su hijo no se despertara.

“El beso fue tan real, lo sentí sobre mis propios labios. ¿Crees que Michael sería capaz de algo así? Se fue antes de que yo despertara, no pude preguntarle que fue lo que pasó. ¿Crees que fue capaz?”

“¿De besarte? Bueno, muy ciego sería cualquiera para verte y no querer besarte, pero no se, no conozco a Michael, no he trabajado con él; tu si. ¿Tienes alguna duda sobre si sería capaz o no?”

Jensen negó con la cabeza. “¿La verdad? No lo se, hace mucho que dejamos de vernos y encima le veo como el brujo que está atacando a los Winchester, supongo que estoy confundiendo las cosas.”

“Hablando de besos.” Jared se acercó y depositó un beso que poco a poco fue haciendo más intenso sobre los labios de Jensen, abriéndose paso en su boca para penetrar en ella y no se detuvo hasta que lo escuchó suspirar. “¿Fue ese beso más real que este?”

“No.” Jensen sonrió.

“¿Cuál de los dos besos prefieres?”

“¿Todavía lo tienes que preguntar?”

“La cosa es que no podemos estar seguro sobre si Michael te besó. Si lo hizo, seré yo mismo el que lo eche de la serie, si no lo hizo entonces controlando las visiones, el brujo dejará de ser un problema.” Miró a los dos niños. “Pero estoy pensado que Alex y Jack se merecen un premio por haber sido tan valientes hoy y cuidar de ti.”
La sonrisa de Jensen se amplió. “¿En que estás pensando?”

“En que Alex se ha quedado prendada de Rapunzel; podríamos comprarle una muñeca, he visto unas que son preciosas y seguro que le encantará y creo que Jack quiere un camaleón, así que antes de acabar comprándole un bicho que se alimente de moscas podríamos comprarle un peluche de… ¿Cómo se llamaba el camaleón?”

“Pascal.” Ahora fue Jensen el que le besó.

“Qué listo es mi pirata, tal vez podría comprarte a ti un loro que aprenda a decir “Jay te quiero”.”

“¡Eh!” Jensen le dio un golpecito en el hombro.

Jared se echó a reír. “Solo lo decía por el parche.”

“Anda vamos a meter a los chicos a la cama y dormir nosotros también, no se tu pero estoy agotado y necesito descansar ya que mañana quieres ir al centro comercial para malcriar a tus hijos.”

Jared lo vio marcharse hacia las escaleras con Jack en los brazos. Sabía que Jensen tenía miedo, que estaba aterrado por las visiones, pero también sabía que nunca se lo diría, para no asustarlo a él también. Sin embargo, estaba decidido, iba a cuidar de él, de su familia y desde luego iba a vigilar muy de cerca a Weatherly, si se atrevía a sobrepasarse un pelo con Jensen o hacía alguna insinuación de que pretendía hacerle algo más atrevido que una broma de colega… prefería no preguntarse todavía lo que sería capaz de hacer con alguien que se sobrepasara con su amante o que dañara a su familia.

merike - March 23, 2012 05:27 PM (GMT)

:yuju: :yuju: :yuju: :yuju:

Por fin estoy aqui pa comentar como dios manda!!!!!!!!!!!!

Y dos capis pa comentar que tengo. Por que aunque lei el anterior no pude comentar. Sorry. :( Ponme falta.

Ahora capi anterior

wowwwwwwwwwwwwwww Sam no puede andar!!!!!!!!!!!!!

Y Jensen sufre las visiones en carne propia wowwwwwwwwwwwwwwwwww

Aqui inserta el conti que te habria puesto :)

Capi actual:

Balthasar dice que va a ayudar??? Eso espero. Si lo hace me caera bien sino.
:enf: :enf:

Que para hacer daño ya tenemos a muchos malos.

Y Jensen sangrando por un ojoooooooooo ainsssssss pobrecito :llorar: :llorar:

Lo único bueno el enfermero que se ha echado la verdad.

PUTO MICHAEL QUE YA SABIA YO QUE LA IBA A LIAR al rubio nadie lo tocaaaaaaaaaaaaa solo JAREDDDDDDDDDDDDD queda claro???

Bueno ahora sip. :)

CONTIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
CONTIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII
CONTIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII

:parte: :parte:

Tiela - March 25, 2012 02:53 AM (GMT)
El principio del capitulo me dejo... :( pense que era un sueño o una vision de Jensen y que Sam no habia llegado al punto de estar por morir! :ojitos: Y Balthazar espero que haya hecho las cosas bien y ayude a los hermanos. Ya quiero saber lo que hizo!

Y por su parte Jared se ha enterado del "beso" o por lo menos que Jensen sintio como beso, y ha sacado las garras. Muy bien hecho! :lol:

QUOTE
La cosa es que no podemos estar seguro sobre si Michael te besó. Si lo hizo, seré yo mismo el que lo eche de la serie...
:shifty:

Y me gusta lo posesivo que se puso Jared con Jen y su familia!

QUOTE
si se atrevía a sobrepasarse un pelo con Jensen o hacía alguna insinuación de que pretendía hacerle algo más atrevido que una broma de colega… prefería no preguntarse todavía lo que sería capaz de hacer con alguien que se sobrepasara con su amante o que dañara a su familia.


Conti que quiero saber si Jared se deshace de Michael y si Sam se recupera! :hug:

Winchester_Jackson_Petrelli - March 30, 2012 04:14 PM (GMT)
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CAPITULO 11

Pese a que habían pasado casi tres días, Dean no se apartaba de la cama de su hermano. De alguna forma, todavía estaba convenido que algo horrible ocurriría, que Sam volvería a recaer, a empeorar y que la mejoría de esos últimos días, no había sido más que una falsa ilusión creada por Balthazar. Había dejado a Bobby para que cuidara de Alex, porque no quería que su hijo le viera triste o preocupado y aunque el pequeño pasaba gran parte del día con ellos en el dormitorio, llegaba un momento en que Dean necesitaba estar a solas con Sam, para hablar con él y asegurarse que realmente estuviera todo bien.

“Dean, te lo repito por centésima vez. Estoy bien, no me voy a morir y si me das un poco de tiempo volveré a caminar.” Le dijo Sam tomando el rostro de su hermano entre las dos manos para que lo mirara a los ojos.

“¿Por qué Balthazar no pudo reparar también tus piernas? Es un maldito ángel, se supone que es mucho más poderoso que un simple brujo.”

Sam sonrió al ver el puchero en el rostro de Dean, Parecía casi haberse convertido en un niño otra vez. Aprovechó para incorporarse y darle un beso.

“Todo va a salir bien, porque lo peor ya ha pasado. Mírame, hace tres días lo dos creíamos que iba a morirme por culpa de un hechizo y ahora estoy, casi, completamente bien. ¿De verdad te vas a poner tiquismiquis porque no pueda caminar?”

Dean deseaba gritarle, decirle que no era justo, que no era correcto que les ocurrieran siempre las cosas malas ellos. Justo cuando empezaban a ser felices, cuando tenían una familia, un bebé maravilloso, entones perdía la movilidad de las piernas y aunque no fuera algo que les destrozara relamente la vida, Dean estaba seguro que se merecían mucho más de lo que la vida les daba de verdad.

Sin embargo se mantuvo en silencio, mirando a Sam, observando su amplia y perfecta sonrisa, que tanto había echado de menos mientras había estado enfermo. Acarició su mejilla y se acercó para ser él esta vez quien le diera un beso. Se quedó ahí un momento, saboreando sus labios, disfrutando del pequeño mordisco que le dio Sam, tirando de su labio inferior hasta hacerle gemir.

“No es justo Sammy. nada de esto es justo.”

“No, tienes razón, no es justo, pero teniendo en cuenta la suerte que tiene normalmente nuestra familia, no nos podemos quejar.”

“Jay…” Dean sonrió entristecido, no podía comprender como su hermano siempre mantenía el buen humor, incluso con todo lo que había pasado. “¿Y que vamos a hacer ahora?” preguntó con un intenso suspiro.

“Supongo que habrá que ir al hospital y que…”

“¿Qué vas a decirles? Perdone pero que creo que se me han paralizado las piernas. Sammy, estas cosas no pasan porque si, no podemos ir al hospital como si nada y que te den unos cuantos medicamentos.”

“No, pero tal vez me puedan dar algún tratamiento y al fina pueda volver a caminar.”

Cuando Jared se quiso dar cuenta al tomar las manos de su hermano entre las suyas, Dean estaba temblando y se agarraba con fuerza a la cama. No le hacía falta preguntar mucho para saber que era lo que le ocurría.

Dean era un experto en esconder sentimientos, pero siempre llegaba un momento en que ya no podía soportarlo más y se veía obligado a explotar por algún lado. Sam lo miró a los ojos de nuevo y se dio cuenta que estaba llegando a ese punto.
“¿Tienes miedo de que me tengan que operar verdad?”

Dean negó con la cabeza, manteniendo el silencio. Miró por la ventana, todo parecía tan tranquilo ahí fuera. Más allá de las paredes de la casa, nadie sabía que estaba a punto de derrumbarse y después de muchos días de espera y angustia. Todavía no le habiá dicho a Sam lo mal que lo había pasado cuando estaba convencido de que iba a morir, las horas sin dormir, las pesadillas cuando conseguía conciliar el sueño; las conversaciones con Bobby sobre lo que pasaría si al final su hermano moría.

Habían sido tantas cosas, pero había logrado esconderlas dentro, como tantos otros sentimientos, junto al miedo que haía tenido durante años a que le ocurriera algo al pequeño Sammy, el temor a que papá no regresara de una cacería y ahora el presentimiento de que tarde o temprano, el FBI o un brujo o cualquier demonio, trataría de arrebatarles a su hijo.

Todo eso se almacenaba en su interior, bajo capas y capas de sarcasmo, buen humor y sonrisas.

Sin embargo, había llegado a punto con todo lo ocurrido a Sam, que sentía que el volcán que dormía en su interior estaba a punto de saltar por los aires y no podría hacer nada para evitarlo.

“Dean, mírame por favor.” Escuchó decir a Sam, pero estaba haciendo un esfuerzo tan grande para no dejar escapar todo lo que guardaba, que no era capaz de reaccionar. “Dean.” Sam le acarició la mejilla y tiró de él para que se recostara en la cama junto a él y que apoyara la cabeza sobre su pecho. “Dean me estás asustando. Dime por favor que es lo que te ocurre y deja que te ayude.”
“No puedo.”

“Claro que puedes decírmelo.”

“NO, no puedo con todo esto. Pesa demasiado y si ahora tengo que imaginar que te operan y que… ¿Qué pasa si algo sale mal? Controlamos las cacerías, sabemos como enfrentarnos a un vampiro o un demonio. ¿Pero que pasa si un médico me dice que tu operación ha ido mal y que…? Dios, Sam, odio los hospitales ya lo sabes, pueden pasar tantas cosas y no puedo controlar ninguna.”

“Dean…” Dijo Sam con voz tranquilizadora, mientras masajeaba la espalda de su hermano con las yemas de los dedos. “Te prometo que todo va a salir bien, ya lo verás. Tu has dicho que no tenemos suerte y que no es justo lo que nos pasa. Pero míranos, comparado con papá, estamos juntos, nos queremos, tenemos una casa, mientras Bobby no se canse de nosotros claro y tenemos Alex. De acuerdo no puedo andar y eso horrible, pero las cosas podrían habernos salido mucho peor.”

“¿Cómo puedes estar tan seguro?”

“Porque se que tanto tu como yo, haríamos cualquier cosa para que Alex sea feliz y si para eso yo tengo que ponerme en pie después de operarme o tienes que subir a un avión y dar la vuelta al mundo, lo haremos por él.”

Un carraspeo en la puerta, terminó con su conversación, Dean se puso en pie, había tomado la costumbre durante los últimos días, ponerse delante de Sam para protegerlo de cualquier peligro.

“¿Tu? ¿Qué haces aquí?” Dijo el cazador al ver aparecer al brujo. “Lo siento, no estoy pasando por los mejores momentos. ¿Has averiguado algo de tus amigos los brujos? ¿O me vienes a decir que el FBI nos está investigando?”

“Nada de eso. El brujo se acercó a ellos y miró a Sam antes de volver a fijarse en Dean. “Lo cierto es que vengo a deciros que me he enterado de lo que ha pasado, de lo que ese otro brujo os ha hecho y tal vez, si me dais un poco de tiempo podría ayudar a Sam a volver a caminar.”

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Los consejos de Misha para controlar las visiones estaban resultando realmente
efectivos, ya habían conseguido pasar casi una semana sin llevarse más sustos. Los rodajes siempre resultaban duros al comienzo de la temporada, pero lo eran todavía más con dos gemelos de poco más de año y medio en casa y con la cabeza llena de visiones de otra realidad que hacían todo lo posible por ocultar al resto del equipo porque no habría forma de explicarles lo que estaba ocurriendo.

Por lo menos, Jensen y Jared pasaban la mayor parte del tiempo juntos, rodando escenas juntos, así cuando Jensen sentía que estaba a punto de tener una nueva visión, le hacía un gesto a Jared con la mano, totalmente imperceptible para todos los demás y con alguna excusa de que no habián dormido bien o simplemente que querían llamar a casa para ver como estaban los niños, se retiraban a su tráiler y seguían las indicaciones de Misha.

Eso mismo hicieron ese día. Jensen empezó a sentirse mal y a marearse, hasta Jared se dio cuenta. Tranquilamente y respaldado por su capacidad para robar el espacio personal de la gente, Jared lo abrazó y lo fue apartando lentamente del resto del equipo.

Una vez en el tráiler, Jensen se acomodó sobre el pecho de Jared, rodeado por sus brazos. “Recuerda, no te opongas la visión, deja que fluya y siente que pasa a través de los dos.”

“Cuando hablas así te pareces al señor Miyagui.”

“Vamos Jensen.” Dijo Jared entre risas. Le besó la cabeza a su novio, feliz de que por lo menos estuvieran pasando por aquello juntos, igual que el embarazo y los primeros meses de vida de los niños. “Recuerda que debes tomarte esto con mucha seriedad, se trata de evitar que vuelvas a tener una hemorragia y te desmayes.”

Jensen suspiró y cerró los ojos. Desde que Misha le había dicho como sobrellevar las visiones de la mejor forma posible hasta que Richard volviera a aparecer en su vida y le quitara aquello que empezaba a parecerse a una maldición, Jensen se sentía mucho más tranquilo y relajado cuando tenía que ver algo del otro lado. Ahora era algo muy parecido a soñar, gracias a que tenía a Jared con él.

“Ese maldito brujo está con ellos.” Incluso ahora había tomado la costumbre de ir contando lo que veía cuando estaba con Jared para no perder ni un detalle de lo que les ocurría a los WInhester. “Es raro ver a Michael y saber que es malo, que les ha hecho daño y que ellos no lo saben. Ojala supiera yo lo que quiere.” Sonrió y exhaló con fuerza. “Quiere convencerles de que es bueno, que quiere ayudarles. Dios, casi le escuchó pensar… daría cualquier cosa por conseguir arrebatarles a Alex, está convencido que al haber nacido gracias a los poderes de un ángel, el niño tiene algo especial.” Se estremeció al ver como ese hombre miraba a Dean, como el deseo se apoderaba de sus ojos y apenas podía disimularlo delante de los hermanos.”

Como siempre le ocurría, Jensen despertó de golpe, pero Jared le sostuvo y lo apretó contra él, besándole la cabeza, como siempre hacía para tranquilizarlo, igual que a los niños. Jensen quedó un momento ahí, respirando con dificultad, volviendo poco a poco la realidad.

“Bueno, definitivamente los trucos de Misha funcionan.” Dijo cuando se sintió mejor. “Nada de hemorragias y sigo consciente.”

“¿Quieres hablar de lo que has visto?” Preguntó Jared mientras se tumbaba junto a Jensen en la cama, pese a haber suavizado las visiones. El rubio negó con la cabeza y se acurrucó en la cama, la visiones, por mucho que físicamente no le hicieran daño, le dejaban completamente exhausto. “No pasa nada ya hablaremos de eso luego. Ahora ya sabes lo que dijo Misha, necesitas descansar.”

“Dame media hora y estaré bien.”

“Que sea una hora para estar seguros.” Jared le dio un beso y frotó su espalda antes de cubrirlo con una manta, aunque no quería dejarlo solo, no cuando parecía tan débil allí tumbado. “¿Estás bien de verdad?”

“Siii tranquilo. Vamos vete, hay mucho que rodar y si perdemos más tiempo al final la gente nos va a preguntar.”

Jared pasó el resto del día rodando, la escena al final se alargó más de lo debido y al final Jensen no pudo rodar su parte. Su novio le dijo que se fuera a casa, que necesitaba descansar después de un día demasiado largo e intenso. El rubio no puso ninguna pega, todavía estaba agotado por la visión y aceptó que Cliff lo llevara a casa.

Los niños lo esperaban recién levantados de la siesta y con todas las ganas del mundo de jugar con su padre. estuvo pintando con ellos, era lo más tranquilo que podía hacer y luego les dejó con sus nuevos muñecos de Rapunzel y Pascal, entretenidos en el salón. Se fue a la cocina, necesitaba algo para recuperar fuerzas. Se decidió por una de las bebidas energéticas de Jared, no el hacían demasiada gracia pero le mantendrían despierto hasta la noche para poder estar con sus hijos hasta que se fueran a dormir y con su novio y contarle lo que había visto.

Se dio la vuelta, pero antes de que pudiera reaccionar una mano se posó sobre su frente. Vio la figura de Sebastian delante de él. intentó retirarse, pero las piernas no le respondieron.

“He oído que quieres perder de vista las visiones que te dejó mi hermano. Me parece bien, la verdad es que son una tortura para un ser humano.”

“¿Qué…”

Por más que lo intentó, Jensen no consiguió decir nada racional, todo su cuerpo se había paralizado, estaba seguro que era cosa del maldito ángel. ¿Por qué siempre tenía que terminar siendo el juguete de los ángeles? No era Dean, no tenía nada que ver con ángeles o demonios o brujos.

“Pero… antes de eso, te dejaré un regalo, tal vez la forma de salvar a tu novio. Digamos que Jared/Sam me caen bien y te aseguro que negaré decir esto, pero es cierto, los dos me caéis bien y quier evitar que ese tío os mate.”

“¿Qué… tío…?”

“Eso da igual ahora. La visión que te voy a poner en tu mente será la última, no habrá más. Es algo que ocurrirá dentro de no mucho tiempo, no se cuando pero pronto. Si haces las cosas bien tan vez puedas salvarlo.”

Jensen sintió que las piernas empezaban a fallarle, aquello dolía demasiado, ni siquiera sabía que era lo que sentía exactamente, pero era horrible, le estaba destrozando la cabeza, tenía ganas de vomitar y estaba seguro que estaba a punto de caer al suelo. De repente, Sebastian apartó la mano de su cabeza y todo a su alrededor comenzó a dar vueltas. Se tambaleó, pero consiguió mantenerse en pie.

“Por cierto, ¿Estás buscando una puerta?”

Atontado como si tuviera a la orquesta sinfónica de Viena entera en su cabeza, consiguió afirmar. “Quiero… llegar al otro… lado.” Si no se sentaba pronto estaba a punto de vomitar.

“¿Sabías que los espejos eran considerados puertas a otros mundos en la antigüedad?”

“¿Qué…”

Sebastian despareció delante de sus ojos. Estaba mareado, pero no podía quitarse del a cabeza la visión del espejo que los chicos tenían en su habitación. SI lo pensaba bien no tenía muy claro como había llegado a ellos, si había sido un regalo o si había etado allí sempre.

Salió de la cocina, Alex y Jack lo miraron dese la mesa de café. Se estaba tambaleándose lo sabía y estaba a punto de tener la visión. No tenía tiempo de llamar a Jared y algo le decía que esa visión iba a ser una de las peores. Llegó a las escaleras, si con un poco de suerte, conseguía llegar al dormitorio y llamar a Jared. sabía que era una tarea imposible, lo notaba en su cuerpo, pero al menos no le veían los niños desmayarse. Sin embargo escuchó sus pasitos, acercándose a él. “No por favor.” Dijo para si mismo.

“¿Papi?” Alex le cogió del pantalón y tiró de él. Se dio la vuelta, a pesar de su corta edad, la niña lo miraba realmente preocupada. Tras ella, Jack con su peluche de Pascal abrazado y ojitos muy abiertos se acercó.

“Tranquilos, chicos, papi está bien.” No se lo creía ni él y casi pudo asegurar que los niños tampoco se lo creían. Se quedaron donde estaban, mirándole. “Voy un momento a mi dormitorio ahora mismo vuelvo.”

Acarició las mejillas de los niños y se dio la vuelta lentamente. Comenzó subir de nuevo las escaleras, tropezó y tuvo que agarrarse a la barandilla para evitar caer al suelo, sin embargo al intentar volver a ponerse volvió a tropezar y cayó de rodillas. Levantó la vista y se dio cuenta que las escaleras empezaban a desaparecer y se convertían en una carretera.

“No, ahora no, por favor.” Cayó de bruces sobre el siguiente escalón y se esforzó por llegar arriba, pero no pudo hacerlo, los músculos se agarrotaron y le hicieron caer. “Alex… Jack…”

Todo se volvió negro, mientras la imagen de la nueva visión se apoderaba de él.
“¿Papi?” Los dos pequeños subieron los escalones a duras penas y llegaron hasta el rostro de su padre, que yacía en el suelo. Lo tocaron con sus manitas y trataron de llamar su atención, mientras las lágrimas comenzaban a deslizarse por sus mejillas. “¿Papi?”

Pero no sirvió de nada. Se quedaron ahí sentados, acurrucados el uno junto al otro, llorando desconsolados

carlobel - March 30, 2012 09:51 PM (GMT)
joder que mierda de visiones, el pobre luego lo pasa muy mal, y encima ahora se ha caído x las escaleras y los nenes le han visto :(

al menos se han quedado a su lado para que no esté solo

espero que Jared no tarde mucho :(

merrick_ds - March 31, 2012 12:30 AM (GMT)
:o Las visiones son demasiado pesadas para Jen y ahora que estaba solo le toco una muy fuerte, pobres sus peques les asusto muchísimo ver a su papi así :ojitos:

La buena noticia es que Sebastián le ha dado un par de pistas para saber que pasara con los Winchester que en serio odio a ese brujo, al menos en la dimensión de los j's el tal Michael se ha mantenido alejado <_< pero con los hermanos ahora pretende ayudar :nono: mas bien empeorar a Sam

Espero que llegue pronto Jared a casa :vueltasss:

Gracias por el capi y me quedo por aquí esperando la conti :hug: :hug:

Tiela - March 31, 2012 02:57 AM (GMT)
Que es lo que quiere lograr Sebastian! <_< Dice que le va a quitar las visiones pero le deja de regalo una “bien grande” y para peor el solo con los niños. Por que siempre le pasa esto cuando esta solo?! :llorar:

Y los Winchis con el brujo en casa! :enf: esto no puede estar peor! :o

Quiero la conti! :ojitos:

Winchester_Jackson_Petrelli - April 4, 2012 02:18 PM (GMT)
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CAPITULO 12

El día había sido largo, pero Jared había conseguido escaparse pronto y pudo volver a casa con su familia. Apenas había estado unas horas fuera y ya echaba de menos a los niños y a Jensen. Llegó a casa ilusionado, con ganas de jugar con los chicos y tumbarse en el sofá con Jensen toda la noche a ver la tele o simplemente sentarse en el jardín juntos, sin hacer nada. nada más abrir la puerta, dos pequeños bultitos corrieron hasta él y se enroscaron en sus piernas.

“¡Papi! ¡Papi!” Gritó Alex, tirando del pantalón de su para llamar su atención.

Jared se agachó y abrazó a los niños, no sabía porque estaban tan nerviosos, porque tenían las mejillas sonrosadas de haber estado llorando, ni porque temblaban entre sus brazos. Pero los agarró con fuerza, mientras les susurraba.

“Vamos, chicos, todo está bien, ¿Qué es lo que ocurre?”

“Papi.”

“Si, Alex, estoy aquí.”

“No, papi Jensen.” Dijo Jack escabulléndose de sus brazos y tirando de su mano para que fuera con él.

Jared no comprendía que era lo que estaba ocurriendo, pero siguió a los dos niños hasta que lo vio. Vio a Jensen tendido en las escaleras, bocabajo, pálido, todo su cuerpo temblando. Se separó de los niños, con cuidado de no tirarlos al suelo y no hacerles daño y corrió hasta Jensen. le dio la vuelta y lo sostuvo entre sus brazos.

“Jen, vamos. Jen, ¿puedes oírme?” Sin embargo su compañero no hizo nada. “Dios mío, ¿qué te ha pasado?” Respiró hondo un momento, haciendo todo lo posible para tranquilizarse y pensar con lógica.

Cogió el teléfono móvil y pidió una ambulancia, mientras acunaba el cuerpo de su novio entre sus brazos. Los niños se acercaron, tan silenciosos como habían estado todo el rato antes, hasta la llegada de Jared. se sentaron en los escalones, con los ojos clavados en sus padres, sin preguntar, sin decir absolutamente nada, los dos cogidos de la mano y haciendo terrible esfuerzo por no echarse a llorar.

“Eh… chicos, tranquilos, todo va a salir bien. Papá esta casando, eso es todo, pero cuanto lleguen los médicos, se pondrá bien.”

Ojalá se creyera él mismo esas palabras. Pero no era sencillo conseguirlo cuando Jensen permanecía ahí entre sus brazos, tan pálido que parecía casi un cadáver; su respiración era tan superficial y al busarlo, apenas pudo notar el latido de su corazón.

“Vamos, Jen, tienes que aguantar y esto te ha pasado por las malditas visiones, Gabriel y yo vamos a tener una larga conversación.”

Jared apenas fue consciente de la llegada de los equipos de emergencia. Tenía tantas cosas en la cabeza, preocuparse por Jensen, al que no quería soltar. “Por favor señor, tiene que dejarnos hacer nuestro trabajo.” Escuchó decir al paramédico, que le estaba poniendo una vía en el brazo a Jensen y una mascarilla en la boca. Luego estaban los niños, desde luego no iba a dejarlos solos. Los cogió a los en brazos y se subió a un taxi para que le llevara al hospital. También tenía que hacer algunas llamadas, a Misha, para que le explicara que narices le había pasado a Jensen, a Chris y Steve que iban a acudir a casa ese mismo día para cenar, a la gente del equipo para que contaran con ellos al menos en un par de días a… no podía seguir así, había demasiadas cosas en las que pensar y a él solo le importaban dos, el miedo de sus ojos, ahora que los veía llorar y asegurarse que Jensen estuviera bien. Lo demás podía esperar.

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No sabía quien había llamado, pero una hora después de haber tenido que quedarse en la sala de espera, con Alex y Jack sentados, cada uno en una de sus piernas, Misha, Chris y Steve aparecieron allí. No los vio en un primer momento, la lista de cosas para hacer, que tenía en la cabeza le estaba absorbiendo y no fue hasta que sus amigos se sentaron junto a él y Chris y Steve cogieron a los niños, que se dio cuenta que no estaba solo.

“¿Cómo está?”

Jared negó con la cabeza, por no saber que contestar. Miró por un momento a los niños, pero tan solo tenían año y medio, por mucho que dijera no iban a saber de que estaban hablando los mayores.

“Llevan una hora con él, desde que llegamos. Creo que no tienen ni idea que es lo que le ocurre y me da miedo pensar que ha sido por las visiones. No debería haberle dejado ir solo a casa. Seguramente tuvo una visión y yo estaba para ayudarle a canalizarla y…”

“Eh, no te sientas culpable.” Le dijo Misha poniendo una mano sobre su rodilla. “Si, es cierto que las visiones son muy fuertes para la mente de un ser humano y lo dejan hecho papilla, pero no es posible que le provoquen algo como lo que esto.”

Jared observó sorprendido, que Misha cada vez parecía un ser humano normal y corriente y menos un ángel, sin duda se estaba acostumbrando bien a su vida y Matt le estaba ayudando mucho. Ya no sonaba como un ángel y empezaba a usar expresiones más comunes. Si alguien lo conocía, ahora, seguramente jamás pensaría que estaba hablando con un ángel. Además su mirada ya no era tan distante como tiempo atrás, Jared se dio cuenta que estaba realmente preocupado por su amigo, que le preocupaba el estado de Jensen y no saber que se lo había causado

“¿Entonces?” Preguntó Jared, buscando alguna respuesta, la que fuera.

“Lo único que se me ocurre es que si ha sido una visión, fuera algo realmente fuerte, algo que su cerebro no fuera capaz de procesar.”

“¿Algo así como un cortocircuitó?” Preguntó Chris, mientras observaba a Alex jugar con su teléfono móvil. Al menos así la niña no estaba prestando atención a su conversación. Jack pro su parte, se había acurrucado en los brazos de Steve y se había quedado dormido.

“Si, podría decirse que si. Pero tendremos que esperar a hablar con él para saber lo que ha pasado.” Contestó Misha y tras él se hizo el silencio.

Las esperas siempre son largas, pero cuando se trata de la vida de la vida de tu novio, del que el último recuerdo que tienes es haberle visto tirado en las escaleras de casa medio muerto, la cosa se pone mucho peor todavía. Jared se puso a dar vueltas por la sala como un felino enjaulado cuando los médicos no aparecieron veinte minutos más tarde. Alex y Jack se habían quedado dormidos con sus tíos; así era como llamaban a Chris y Steve y los adultos no habían dicho nada en un buen rato.

Por dos veces habían aparecido médicos en la sala, pero siempre era para hablar con otras personas que también tenían seres queridos en el hospital y las dos veces, Jared había estado tentado de coger a los médicos por el cuello de la bata y rogarles que le dijeran como se encontraba Jensen.

Pero no lo hizo y simplemente, sacando fuerzas de donde no las tenía, esperó. Por fin, media hora más, apareció un médico y preguntó por los familiares de Jensen Ackles. De una zancada se colocó frente a él. Se trataba de un hombre que debía rondar los sesenta años, destacaban sus ojos verdes en su tez oscura y estaba realmente tranquilo y Jared se preguntó si eso era algo bueno o simplemente que el médico estaba acostumbrado a todo.

“¿Cómo está doctor?” Dijo Jared sin más rodeos porque ya no podía aguantar más por los nervios.

“Bueno, si le soy sincero es uno de los casos más raros que he tenido en toda mi vida.” Le dijo el médico, con una voz tranquilizadora. “Tiene muchos de los síntomas de otras cosas, pero nada que se parezca a una sola afección.”

“¿Y eso significa que…” Jared hizo un esfuerzo para mantenerse lo más tranquilo posible hasta saber lo que le ocurría a Jensen. lo único que deseaba era verlo y estar a su lado.

“Eso significa que por el momento vamos a tratarlo de los síntomas visibles. Le hemos hecho unas cuantas pruebas para descargar posibles enfermedades o cualquier tipo de afección. Por el momento no hemos encontrado nada, lo cual ya es una buena señal, sin embargo nos preocupan los síntomas que si hemos visto; presión arterial demasiado alta, está deshidratado, a unos níveles realmente peligrosos, por eso le hemos puesto una vía con suero para reponer los líquidos que ha perdido. Además todavía no hemos conseguido que recupere la conciencia completamente. Por el momento aunque ya ha abierto los ojos y hemos conseguido respuestas, no hace más que repetir que necesita llegar hasta el espejo. ¿Le dice eso algo, señor Padalecki?”

“¿Espejo? No… no, para nada. ¿Puedo verle ya?”

“Si, por supuesto. Pero tendrá que ser una visita corta, Jensen debe descansar.”
“Claro.”

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Jared dejó a los niños con Chris y Steve y le pidió a Misha que fuera con él por si descubría algo sobre lo que le estaba pasando ocurriendo a Jensen.

La habitación estaba en penumbra y Jensen descansaba en mitad de la habitación. aunque al principio Jared no lo vio, su novio tenía los ojos cerrado. Se acercó lentamente, al fijarse, su respiración se había normalizado, al menos ahora ya no era tan irregular como cuando lo había encontrado en casa.

Se sentó junto a la cama y cogió la mano de Jensen y la acarició con el pulgar para llamar su atención y despertarlo con mucho cuidado. Esperó y enseguida vio a Jensen removerse y volver la cara hacia él.

“Hola. ¿Cómo estás?”

“Como si hubiera estado corriendo el maratón de New York. ¿Cómo he llegado al hospital?”

“Te he encontrado inconsciente en casa. Me has dado un buen susto. Tuvimos que traerte en ambulancia.”

“¿Y los niños?” Jensen intentó incorporarse, pero único que consiguió fue hacerse daño y que un fuerte mareo se apoderara de él dándole ganas de vomitar. Se dejó caer en la cama y cerró los ojos un momento, controlando lo mejor que pudo las nauseas. “Los niños… dios, les he debido asustar pero bien.”

“Están tranquilos, ya sabes que son muy fuertes, en eso se parecen a ti.” Jensen
sonrió con los ojos todavía cerrados. “Están con Chris y Steve, a este paso les van a entrar ganas de tener sus propios hijos.”

“¿Chris teniendo niños? No se…”

Jared se alegró que su visita al menos relajara a Jensen. ahora llegaba lo peor, preguntarle como había ocurrido aquello.

“Jen, cariño. ¿Qué ha pasado? ¿Ha sido una de las visiones?”

Jensen se quedó paralizado al recordar de repente, como había terminado teniendo aquel horrible ataque. Había sido la peor visión hasta el momento, obviamente ver que algo le ocurría a Jared en lugar de a Dean y Sam, era mucho peor. Apretó con fuerza la mano de Jared para tranquilizarse, para intentar sacar de su mente aquellas imágenes; no podían ser reales, no era posible que eso fuera a pasar. Le hacía tanto daño verlo; pero eso tan solo consiguió sobresaltarle más y asustarse.

“Jen, tienes que tranquilizarte, el médico ha dicho que te ha dado un ataque de ansiedad muy fuerte y que tienes la presión por las nubes. Si no quieres hablar sobre lo que has visto, no pasa nada, ya hablaremos de eso más tarde.”

“El espejo.”

“SI, ya me ha dicho el médico que preguntabas por un espejo. ¿Qué espejo Jen?”

“No lo se… no lo se… solo se que es importante. Sebastian me lo dijo, dijo que el espejo era importante para hablar con Dean y Sam.” Aquello no era bueno para el estado de Jensen y Jared se dio cuenta cuando una de las máquinas que estaban alrededor de la cama de su novio comenzó a pitar.

Dos enfermeras entraron rápidamente en la habitación y tras mirar la máquina cogieron una inyección y se la pusieron a Jensen. “Deberían marcharse ahora. Jensen está muy alterado y necesita descansar. Le hemos puesto un sedante suave para que duerma unas cuantas horas.”

Jensen miró a Jared pero poco a poco sus ojos se fueron cerrando, dejando paso a un profundo y reparador sueño. Jared hubiera dado cualquier cosa por poder quedarse allí con él, vigilarle y hacerle compañía, estaba completamente seguro que aunque estuviera dormido, sentiría su compañía y eso le haría sentir bien.

Pero las enfermeras no le dejaron y le hicieron salir de la habitación, tanto a él como a Misha. Caminaron por el pasillo en silencio. Jared no podía quitarse de la cabeza la mirada de angustia de Jensen cuando le había preguntado por la visión, había mucho más detrás de esa visión, estaba seguro de ello, pero Jensen no estaba preparado para contarlo.

Una vez de vuelta en la sala de espera, Jared se giró y miró a Misha. “¿Y bien? ¿has visto algo? ¿Qué crees que le ha pasado?” Necesitaba respuestas, algo que le pudiera ayudar a hacer sentir mejor a Jensen.

“Ha tenido una visión, no hay duda. Lo que todavía no comprendo es que es lo que vio para que le afectara tanto.”

“¿Y el espejo?”

“No tengo ni idea, pero al menos ahora sabemos quien nos puede dar respuestas.” Los dos amigos se miraron en silencio

“Sebastian.”

Tiela - April 4, 2012 10:07 PM (GMT)
Pobrecitos me parecio ver a los niños cuando Jared llegó y ellos tratando de que vean a su papi Jensen en la escalera! :ojitos:

Realmente parece que Jensen esta muy mal! Ahora que vayan por Sebastian y le de un par de respuestas! :enf: Y que pasa con eso del espejo? Lograran comunicarse con la otra dimension! :think:

Quiero mas, que en este capitulo extrañe a los Winchis! :rolleyes: :hug:

merrick_ds - April 5, 2012 01:38 PM (GMT)
Pobres pequeños que susto se llevaron y Jared también al llegar y ver esa escena :ojitos: Que tipo de visión habrá tenido para dejarlo tan mal porque al parecer también tiene que ver algo con Jared :vueltasss:

Me alegra que Jensen ya este despierto y les haya podido decir aunque sea algo para empezar a averiguar que esta pasando, aunque el pecas se nos ha alterado un poco :(

Gracias por el capo :hug: :hug: estoy muy intrigada por ver como continua así que por aquí me quedo esperando la conti :icecream:

Winchester_Jackson_Petrelli - April 12, 2012 05:21 PM (GMT)
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CAPITULO 13

Dean tenía ganas de matar a alguien. Nunca había confiado en los brujos. Durante toda su vida se había enfrentado a ellos y había acabado con muchos; ahora casi no podía comprender como había terminado por aceptar la oferta de es brujo, un total desconocido y que encima se hacía pasar por agente del FBI. Tenía todos los ingredientes para no ser alguien de fiar y la desesperación había llevado a Dean a poner la vida de su hermano en sus manos.

Miró el reloj, habían pasado casi doce horas desde que el brujo había salido del dormitorio, después de pedirle que le dejara a solas con su hermano. Dean no había querido, no estaba dispuesto a moverse del lado de Sam, pero al final había sido el propio Bobby el que le había insistido.

“Dean, tu hermano se está muriendo.” Le dijo en voz baja, tras llevárselo a parte. “Si no dejas que le ayude, no saldrá de esta.”

Dean se volvió hacia su hermano, intentando aguantar las lágrimas, después de todo uno de los dos tenía que mantenerse fuerte y tranquilo. No era la primera vez que tenía que enfrentarse a la posibilidad de ver morir a su hermano, pero si era la primera que se sentía con las manos atadas, por no saber que hacer para ayudarle y verse obligado dejar su vida en manos de un desconocido en el que ni siquiera confiaba.

Finalmente y a regañadientes, Dean aceptó, Bobby tenía razón, no les quedaban muchas opciones. “Si algo le pasa a mi hermano, si Sam muere, yo mismo te mataré.” Le dijo mientras Bobby lo sacaba del dormitorio. “¡Te mataré!”

De nuevo miró el reloj, no había pasado un minuto más y Dean ya estaba de los nervios. Si Bobby no estuviera delante de la puerta y su hijo no reclamara toda su atención, tiraría la puerta abajo y entraría, para asegurarse que Sam estaba bien. Pero Alex, quería estas con él, el niño no se separaba de su lado, hablando, jugando y casi quedándose dormido, acurrucado en los brazos de su padre.

La sola idea de pensar que Alex perdiera a su padre y que en poco tiempo no le recordara. No iba a permitirlo, no iba a dejar que un maldito brujo matara a su hermano. Se puso en pie, con Alex en los brazos y la cabecita apoyada sobre su hombro. Lo miró un momento, adoraba observar a su hijo dormir durante horas; todavía era un alma pura, no había conocido todo el mal que habitaba en el mundo, todo lo que los seres humanos y los seres sobrenaturales podían hacer.

Dean se preguntó cuando tiempo más podría mantener a su hijo feliz, lejos de todo ese miedo, ese odio y ese mundo tan duro. Él tan sólo había tenido los cuatro primeros años de su vida para ser un niño normal, feliz y sin más preocupaciones que jugar; Sam por el contrario tan solo había tenido ocho meses, no sabía lo que era una vida normal casi desde que había nacido, pero siempre la había anhelado. Apretó un poco más el cuerpecito de su hijo y pidió a Dios si es que en algún momento le escuchaba, que cuidara de su niño, que puesto que había sido un regalo de los ángeles, le permitiera vivir una vida feliz, lo cual incluía tener un padre como Sam, al lado para protegerle.

La puerta del dormitorio se abrió un momento más tarde y el brujo salió de la habitación. Tenía aspecto de estar cansado, de haber usado mucha energía para lo que fuera que había hecho con Sam. Dean dio un paso adelante hacia él, pero fue el otro hombre el que habló primero.

“Sam se recuperará.”

Dean sintió que el corazón se le salía del pecho al escuchar aquello. Durante horas había dejado de respirar casi por completo, sentado en ese incómodo sillón de Bobby, que debía tener por lo menos cien años y ahora de repente toda la adrenalina desaparecía de su cuerpo. estuvo a punto de caer al suelo y no haber sido porque Bobby le sostuvo en un abrazo, sin duda hubiera caído al suelo de rodillas.

“¿Qué significa eso? ¿Sam está bien? ¿Le has curado?” Dean sintió que la voz le temblaba, pero trato de mantenerse lo más tranquilo posible, esperando una respuesta.

“Si… bueno, he evitado que el conjuro lo matara y se recuperará pero…”

“Claro, siempre hay un pero.” Dijo Dean moviéndose nervioso. “¿Cuál es el problema? ¿O es que ahora resulta que vamos a tener que pagarte con nuestras almas por haberle salvado la vida a mi hermano? Supongo que después de todo, los brujos sois todos la misma mierda.”

De haber tenido un arma cerca, Dean le hubiera pegado in tiro a ese desgraciado que trataba de aprovecharse de la desgracia de su familia. Sin embargo ese tipo, del que ya ni recordaba el nombre se quedó ahí, mirándole a los ojos, casi desafiante, hasta que suavizó su expresión, bajó los hombros y Dean se dio cuenta que tal vez, había metido la pata.

“Le he salvado la vida a Sam, eso es cierto, pero lo que fuera que ese brujo o demonio o lo que sea le hiciera era demasiado fuerte y por el momento no he podido… por el momento, Sam no podrá caminar.”

Dean se dio la vuelta en un gesto reflejo. No podía soportar volver a pasar por lo mismo y Bobby lo sabía porque había sido el que más lo había sufrido. Pero volver a ver a uno ser querido en silla de ruedas, era algo que Dean no estaba seguro de poder aceptar de nuevo y menos si se trataba de Sam. No cuando tenían un hijo que no tardaría en hacer preguntas, no cuando Sam era una de las personas más activas que conocía y no lo veía capaz de quedarse sentado toda la vida en una maldita silla de ruedas.

De alguna forma sabía que eso le mataría, tal vez lo haría poco a poco, tal vez Sam tratara de ocultárselo, con sus sonrisas y su carácter cerrado, ocultando sus sentimientos y sus miedos. Pero Dean sabía que tarde o temprano, tener que pasar el resto de su vida en una silla de ruedas y perderse gran parte de la vida de su hijo, acabaría por destrozar a Sam.

“¿Puedo verle?” Preguntó Dean, apretando con fuerza sus manos para tratar de mantenerse lo más tranquilo posible. “¿Está despierto?”

“Se estaba despertando cuando he salido, supongo que deseará verte.”

Dean asintió en silencio y miró un momento más a Bobby, a esas alturas no hacía falta decir nada para que su amigo lo entendiera. Lo vio marcharse hacia la habitación de Alex, Dean no quería que su hijo viera a Sam hasta que hablara con Sam, hasta que comprobara como era su estado y como podía ayudarle. Entró con cuidado de no hacer ruido y molestar a Sam si estaba durmiendo.

“¿Dean?”

“Eh, pensaba que estabas dormido.”

“No…” A pesar de la oscuridad de la habitación, Dean vio a su hermano alargar los brazos para llamar su atención. “No puedo dormir aunque estoy muy cansado.”

“¿Por qué?” Preguntó Jensen una vez que estuvo a su lado, con las manos de Sam entre las suyas y la cabeza de su hermano apoyada sobre su pecho. “¿Es por las piernas?”

“Nunca volveré a caminar ¿verdad? Y ni siquiera sabemos quien me ha hecho.” Dean sintió el cuerpo de su hermano temblando entre sus manos y le besó la cabeza, en un intento para tranquilizarlo. “¿Cómo voy a proteger así a Alex cuando alguien intente hacerle daño? No valgo nada así, Dean, vosotros vais a tener que cuidar de mi y Alex no es más que un bebé. Dios Dean…”

“Eh, eh, no nos vamos a poner dramáticos ahora. todavía no sabemos si hay forma de curarte, tal vez entre los libros de Bobby o investigando un poco más, damos con algo, un hechizo o algún tipo de exorcismo, no se cualquier cosa que nos ayude.” Lo escuchó sollozar y notó como apoyaba su rostro con fuerza sobre su pecho, buscando el calor y la protección de la única persona en la que confiaba en ese momento. “Deberías descansar, han sido unos días muy largos y aunque ese tío díga que te ha curado, no me fío, prefiero que descanses y mañana…”

“¿Tu tampoco te fías de él?” Preguntó Jared, su sonaba apagada y débil, pero había algo de temor en su voz. “No me gusta y ni siquiera se porque tenái tanto interés en curarme. No se Dean, creo que nos está usando para algo, pero todavía no se para que.”

“Sammy, necesito que me prometas una cosa.”

“¿Por qué estoy seguro que esto no me va a gustar?” Sam sonrió débilmente y levantó la mirada hasta Dean y entonces lo vio. No, definitivamente, aquello no le iba a gustar en absoluto. Conocía demasiado bien esa mirada como para saber lo que significaba. “Dean, por favor, no hagas ninguna tontería. Por si no te acuerdas ahora tenemos un bebé y yo… ahora mismo no puedo cuidar de él. no dejes que Bobby tenga que cuidarnos a los dos.” Elevó sus manos hasta el rostro de Dean y lo acarició. “Por favor, podemos luchar juntos, cuando me encuentre mejor, cuando esté bien, investigaremos a ese tipo y si realmente es alguien que quiera hacernos daño o que quiera lastimar a Alex, acabaremos juntos con él. Por favor Dean.” Suplicó una vez más, sin importarle sonar desesperado o angustiado, por nada del mundo iba a permitir que Dean se lanzara en plan kamikaze contra alguien que ni siquiera sabían que poder tenía realmente.

“Oh... Sam. ¿Podrías no mirarme con esos ojillos de cachorro abandonado?” Sam negó con la cabeza porque sabía que era la única arma que podía usar para quitar de la cabeza de su hermano la idea de enfrentarse al brujo. “No pensaba enfrentarte automáticamente a ese tío iba a…”

“Me da igual. No quiero que hagas nada contra él. no hasta que sepamos a lo que nos estamos enfrentando. De momento nos está ayudando y no podemos negar que me ha salvado la vida. así que por favor, déjalo estar de momento, síguelo si quieres, averigua quien es de verdad, pero no le ataques, por favor.” Sam se alegró de que apenas hubiera iluminación en la habitación para que Dean no lo viera con los ojos enrojecidos y las lágrimas cayendo por su mejilla. “No puedo perderte ahora, se que suena muy egoísta, pero no puedo hacer esto sin ti.”

Dean se quedó sin respiración durante un segundo al notar la fuerza con la que le agarraba el brazo, como se temiera que al dejarlo ir, cuando Dean se leventara fuera a desaparecer para siempre.

Sabía de lo que su hermano era capaz y sabía sobretodo de lo que Dean era capaz de hacer cuando creía que no tenía nada que perder o cuando lo que podía perder era mucho mayor que su propia vida. lo había perdido una vez. Dean había muerto por él, por su recuperarlo y si ahora se trataba de su hijo además de Sam, las consecuencias podían ser mucho peores.

“Ni siquiera sabes lo que te iba a pedir.”

“Dean me da igual. No quiero oírlo, solo quiero tenerte aquí y tener a Alex, dormir con mis dos hombres y no pensar en que mañana cuando despierte no podré mover las piernas. Así que por favor, si Alex está despierto, tráelo, creo que los tres nos necesitamos más que nunca.”

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“Jay lo digo en serio, puedo caminar ¿de acuerdo?”
Sería por culpa de la respiración entrecortada o que Jared tuviera que sujetarlo para evitar que se le doblaran las rodillas, pero Jensen no sonaba en absoluto sincero diciendo eso y mucho menos con esa mirada que desprendía tanto amor y necesidad.

“Al menos, deja que te ayude a llegar a casa.” Dijo su compañero que no tenía ninguna intención de dar su brazo a torcer. “¿O prefieres que los niños vean como te desmayas? Creo que ya lo han pasado mal por un día.”

Jared sabía que no era justo usar a sus hijos de esa forma, pero si era el único modo de conseguir que Jensen dejara de comportarse como un niño testarudo y permitía que le cuidara, entonces lo usaría sin problemas.

Se lo quedó mirando, durante un momento Jensen no dijo nada. permaneció sentado en el coche mirando al suelo. No se encontraba bien, eso lo sabía él y también lo sabía Jared. el médico le había dado el alta, pero le había dicho que tenía que descansar.

“Después de muchas pruebas no hemos conseguido saber que es lo que te ha ocurrido.” Le dijo el médico. “Pero los síntomas son muy parecidos a una fuerte anemia. Por lo tanto, vas a tener que tomártelo con calma unos días, pasar un par de días reposando en la cama y sobretodo vas a tener que dejar que cuiden de ti.”

No quería, no le hacía ninguna gracia tener que depender de otras personas y mucho menos molestar a Jared. Pero sabía perfectamente que no le quedaba más remedio que aceptarlo; se sentía débil, la última visión, de la que todavía no le había hablado a Jared, lo había dejado exhausto, hasta niveles insospechados.

Levantó por fin la mirada y sonrió. Alargó la mano con resignación y dejó que su novio tirara de él, le ayudara a ponerse en pie y rodeara su cintura con una mano. Lo atrajo hacia si y le dio un beso en la mejilla.

“Es lo malo de tener un novio como yo.” Le susurró Jared al oído. “Quiero que me dejes cuidar de ti, para eso estoy contigo, no solo para pasarlo bien y tener buen sexo.” Le dio un beso en el cuello y lo miró a los ojos esperando su respuesta, que llegó en forma de sonrisa. “¿Vamos a casa? Los niños te echan de menos.”

En cuanto entraron por la puerta, Alex y Jack se lanzaron hasta sus padres. Lentamente, Jensen consiguió arrodillarse y los atrapó entre sus brazos. Besó sus cabecitas y los arropó. Mientras sentía que la visión llegaba hasta él y sentía que su cuerpo se veía invadido por algo que no estaba seguro de poder soportar, Jensen tuvo auténtico terror a no volver a ver a sus niños, a no volver a sentir los besos de Jared; ha perderlo absolutamente todo.

Aunque hizo todo lo posible para impedirlo, unas lágrimas se escaparon, corriendo por sus mejillas al notar los brazos de Jared a su alrededor. Comenzó a temblar y los niños se lo quedaron mirando asustados.

“Deberías estar en la cama.” Volvió a susurrarle Jared al oído. “Estás agotado y los niños no entienden lo que pasa. Ehm… chicos, ¿Qué tal si llamamos a los tíos Chris y Steve y os preparan una de esas lasañas tan ricas?”

Alex miró a su padre. a pesar de no tener más que un año y medio, Jared estaba seguro que su hija podía leer más allá de sus ojos y saber cuando le estaba ocultando algo o cuando trataba de mentirle. Jared se preguntó si ser en cierto modo hija de un ángel le había dado ciertas cualidades especiales; pero lo cierto era que Alexis era diferente de su hermano. Sin embargo, la pequeña no dijo nada, tan solo asintió y tomó de la mano a su hermano.

Jared ayudó a Jensen a ponerse, los dos trataron de hacerlo de forma que los niños no se dieran cuenta como de la mal se encontraba su padre; aunque no era fácil conseguirlo cuando las piernas apenas le respondieron y la habitación comenzó a dar vueltas delante de él. Jared lo atrapó con fuerza y de no haber estado los niños delante, lo habría cogido en brazos. Pero se contuvo, le sujetó con fuerza y lo puso de nuevo en pie.

“¿Puedes llegar a la cama?”

Jensen asintió, apoyó la cabeza sobre el hombro de Jared y dejó que fuera su novio el que tirara de él y le ayudara a subir las escaleras. Estaba tan cansado que no se dio cuenta del momento exacto en el que llegaron al dormitorio, ni cuando Jared le quitó la ropa y lo metió en la cama. cuando abrió los ojos de nuevo, su novio estaba sentado a su lado, acariciándole la mejilla.

“¿Y todo esto por una visión? Jen, te quiero y sabes que jamás te presionaré para que me cuentes nada, pero verte así, tan… no se como llamarlo, por una visión... ¿Por qué no me dices lo que has visto? ¿Lo que te hizo ver Sebastian? Misha ha estado llamándole, pero ese maldito ángel se está haciendo el sordo, esconde algo lo se.”

“Jay… Sebastian me habló del espejo.” Dijo Jensen. No quería hablar sobre esa visión. Sabía que no estaba preparado y no lo soportaría y Jared no se merecía saber algo así. Era cuestión de Jensen y lo sabía, era cosa suya impedir que esa visión se hiciera realidad. Si alguien debía pararlo ese era él. “Creo que es el espejo del cuarto de los chicos, no se lo que es pero tiene algo de especial.”

Jared negó con un gesto de cabeza. En circunstancias normales, le estaría echando al bronca a su novio por ser tan irresponsable y no preocuparse de si mismo, pero había algo en los ojos de Jensen, algo que iba más allá del cansancio o el dolor, más allá de miedo a lo que le había ocurrido, algo que no sabía como llamar; pero que le obligaba a hacerle caso.

“Vale, miraré el espejo si me prometes que vas a dormir y vas a descansar. Los chicos estarán tranquilos con Chris y Steve. ¿Me lo prometes?” Jensen asintió, mientras poco a poco iba cerrando los ojos y acomodándose mejor en la cama.
Jared lo miró durante un momento más, observando como su compañero se iba quedando dormido. Había tantas cosas que se le escapaban. Parecía estar viendo una película a la que le habían cortado la mitad. Sebastian había hecho algo, Jensen había tenido una visión que no quería contarle, aunque todavía no sabía porque motivo y desde haciá unos días ya estaba preocupado por si la persona que estaba haciendo daño a Sam y Dean podía ir también tras ellos y sus hijos. Eran demasiadas cosas en las que pensar, pero por el momento, iba a hacer feliz a Jensen y averiguar si había algo raro con el espejo que había en el cuarto de los niños

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Matt jamás habría pensado que ese hombre tenía tanta fuerza como para sujetarle del cuello y poder levantarle los pies del suelo. Lo conocía, no había trabajado con él, pero sabía quien era Michael Weatherly y desde luego sabía perfectamente que no era un hombre con superfuerza ni nada parecido, al menos hasta ese momento.

“Tu decides ¿me ayudarás a conseguir el afecto de Jensen?”

Matt lo miró a los ojos y por un momento hubiera podido jurar que los ojos del actor cambiaban de color y se volvían de un color morado. Sintió que apretaba más la mano contra su cuello y se quedaba sin aire rápidamente. Lo levantó un poco más del suelo, recitando una extraña letanía que Matt no comprendió.

“Tan solo te quedan unos pocos segundos de aire, si me contestas ya, te dejaré
vivir. ¿Me ayudarás?”

Pequeños puntos blancos empezaron a aparecer delante de sus ojos, Michael tenía razón, estaba a punto de morir asfixiado. Abrió la boca para hablar, pero un grito desde la puerta de la habitación, una voz que conocía perfectamente.

“¡Matt!”




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