
CAPITULO 10
Sam seguía durmiendo todavía cuando Dean entró en el dormitorio con Alex en los brazos. “Papá está descansando, pero seguro que le hace ilusión verte cuando despierte.” Dijo Dean aguantando como pudo todas las emociones que corrían por su interior durante las últimas horas.
Dejó al niño en la cama y lo observó gatear hasta el pecho de su padre donde apoyó la cabecita, acurrucándose entre los brazos de Sam. Se mordió el labio para no dejarse llevar y empezar a llorar, porque se sentía totalmente impotente; casi un día entero y Sam seguía sin poder caminar, era como si alguien hubiera apagado el interruptor de sus piernas. Pero Dean sabía que lo peor todavía estaba por venir, porque su todo su cuerpo se estaba apagando rápidamente.
Se habían enfrentado juntos a todo, incluso al Apocalipsis y habían luchado contra Michael y Lucifer, pero ahora, por más que pensaba en ello, Dean no encontraba la forma de ayudar a su hermano y sobretodo de evitar que el mayor de sus miedos se cumpliera. No encontraba la forma de no verlo morir.
Alex acarició con su manita la mejilla de su padre y Dean tuvo que darse la vuelta para no romper a llorar. ¿Quién podía ser tan cruel como para arrebatarle su padre a un niño tan pequeño?
Al girarse, se encontró con Bobby, parado en la puerta, mirando la escena igual de abatido que él, sin saber que decir, por primera vez desde que lo conocían, no había buenos consejos, ni reprimendas, simplemente se quedó allí guardando silencio, aguantando mucho mejor de lo que lo estaba haciendo Dean, al que ya le temblaban las manos y tenía los ojos vidriosos por culpa de las lágrimas.”
“¿Quieres que…”
“No, me quedo, se trata de Sam y pase lo que pase quiero estar a su lado, tengo que estar a su lado.”
“Todavía podemos encontrar la forma de curarle.” Dijo su amigo con una mano sobre su hombro.
“He buscado por todos los libros Bobby y nada, nada se parece a esto, nada es tan rápido y no hay nada que podamos hacer para evitarlo.”
“Eh, Dean, ¿te vas a rendir tan fácilmente? Creía que los Winchester no tirabais la toalla nunca nunca.” Dijo su amigo, observando de reojo a Alex, quedarse traspuesto junto a su padre.
“No me estoy rindiendo, tan solo veo que mi hermano se muere, que no puede caminar, no puede levantarse de esa cama porque algo o alguien le ha hecho algo malo y no soy capaz de averiguarlo antes de perderle. No se trata de rendirme, se trata de que tengo un hijo que está a punto de perder a su padre y que posiblemente el día de mañana me culpe a mi por lo que va a pasar.”
“Dean…”
El cazador se dio la vuelta al escuchar la voz de su hermano, corrió hasta su lado y cogió a Alex en brazos, para poder sentarse lo más cerca posible de Sam. Cogió sus manos con una de las suyas y las besó.
“Hola, por fin te has despertado. Llevas durmiendo casi un día entero.”
No parecía el mismo, apenas había vida en sus ojos y su sonrisa, aquella que tanto adoraba Dean no estaba allí; delante de él tan solo había un recuerdo lejano del o que dos días antes era su hermano, nada que se pareciera al Sam que él conocía y amaba.
Se acercó y le dio un beso en los labios, estaban fríos, casi inertes y pálidos. Los rozó con un dedo y sonrió al ver una pequeña sonrisa en ellos. Sam levantó la mano y acarició la cabecita del pequeño Alex que se echó a reír con dulzura. Los hermanos se miraron, no había mucho que decir que no supieran los dos ya y poco que pudieran decir delante del niño sin asustarlo.
“Creo que es la hora de la merienda.” Dijo Bobby acercándose a la cama y tomando a Alex en sus brazos. Los muchachos necesitaban un tiempo para ellos solos. Todos sabían que tal y como estaban las cosas a Sam podía no quedarle mucho tiempo.
Se quedaron los dos en silencio, mirándose; Dean mantuvo las manos de su hermano entre las suyas, haciendo círculos con el pulgar en el dorso de la mano de Sam. Había tanto que Dean deseaba decirle a su hermano, pero tan solo consiguió pronunciar dos palabras.
“Lo siento.”
“¿Por qué?” La voz de Sam sonó apagada y sin vida. “No has sido tu el que me ha hecho esto.”
“Pero soy el que no le ha encontrado solución. El que no puede hacer que te pongas bien . El que tiene que quedarse aquí y verte…” Las manos de Dean comenzaron a temblar mientras sujetaban las de su hermano. “no puedo hacerlo Sam. No puedo quedarme sentado mientras tu te apagas tan rápido. No puedo perderte, ya sabes que no puedo vivir sin ti.”
“Dean…”
Sam intentó incorporarse, pero el cuerpo le pesaba mucho. Lo que había comenzado con un problema de no poder mover las piernas, se había convertido en estar casi paralizado por completo, respirar con dificultad y sentir como su propio cuerpo se iba apagando rápidamente y sin poder hacer nada por evitarlo.
Lo peor de todo era ver a Dean, ahí todo el tiempo, sentado junto a su lado cuando no estaba buscando la forma de hacerle sanar y cuando no había forma de dar con la solución, tan solo se quedaba ahí durante horas, sin dormir. Eso ya se notaba en las bolsas bajo los ojos y en la comida que le había llevado Bobby y que se había quedado sin tocar que había sobre la mesilla
“¿Cuánto hace que no descansas?” Preguntó Sam acariciando el brazo de su hermano.
“Descansaré cuando esté seguro que estás bien o que por lo menso te vas a poner bien.” Dean se acercó hasta los labios de su hermano y dejó un tierno beso sobre ellos, temiendo hacerle daño si profundizaba más. “Te quiero tanto Sammy, no te vayas de mi lado por favor.”
“Mira que podéis llegar a poneros moñas y eso que dicen que los cazadores sois tipos duros, debe ser que la paternidad ¿o era maternidad? Hace que se os ablande el humor.”
Dean se dio la vuelta en un giro extremadamente rápido y lanzó contra la pared al recién llegado. No le importaba quien fuera, ángel o demonio daba lo mismo. Estaba interrumpiendo el que podía ser uno de sus últimos momentos con Sam. Apretó el cuello del otro hombre con su brazo derecho y lo miró a los ojos por fin.
“¿Baltashar?”

Jared acudió a la llamada de Misha lo más rápido que pudo, aunque no podía dejar tirada la escena que estaban rodando. Histérico, cogió el coche, ni siquiera se molestó en esperar la llegada de Cliff y salió disparado hacia casa. Aparcó de mala manera, poco le importaba si la grúa se le llevaba el coche, Jensen era mucho más importante.
Nada más entrar en casa, se encontró a Matt y a Misha, juntos sentados los dos en un sillón, Matt sobre las piernas de su prometido, hablando en voz baja. Jeff salía en ese momento de la cocina con una compresa mojada en las manos y Sarah bajaba las escaleras con Alex y Jack en los brazos. Jensen estaba en el sofá, recostado de espaldas a él.
Todos, incluidos los niños, se lo quedaron mirando, como si esperaban su reacción. Jared no dijo nada y fue directamente al sofá, esperó a que su hermano, que estaba colocando la compresa sobre la frente de Jensen, se levantara y le dejara sitio.
Misha apenas le había dicho nada al llamarle, tan solo que Jensen había tenido una nueva visión, un nuevo ataque y que se había desmayado, tan solo le había dicho que acudiera lo más pronto posible a casa.
Ver a Jeff allí no le dio buena espina, eso solo podía significar que Jensen necesitaba un médico y no habían podido llevarle al hospital, porque se trataba de algo fuera de lo normal. Poco a poco los nervios se habían ido apoderando de él y ahora estaba a punto de darle un ataque.
Se sentó en el sofá y contuvo la respiración al ver el ojo derecho de Jensen cubierto por un parche.
“Jen, cariño.” Al no obtener respuesta, acarició la mejilla de su novio y esperó.
“Está algo atontado por los calmantes que le he dado. Estaba muy nervioso al despertar y el ojo le dolía mucho.” Jared se volvió para escuchar la explicación de su hermano antes de preguntar que era lo que había ocurrido. “Misha me llamó contándome lo que le había pasado, más o menos me ha puesto al día con las visiones, aunque no puedo dar una explicación a sus hemorragias y mucho menos a porque esta ha sido más fuerte que otras anteriores.”
“Dios mío, Jen, ¿por qué sigues empeñado en hacerte tanto daño cuando no podemos hacer nada por ellos desde aquí?” Rozó con sus labios los de su novio y acarició sus manos entre las suyas.
“No entiendo porque no me preguntasteis sobre las visiones.” Jared se volvió hacia Misha. “Puede que me hayan cortado las alas, pero sigo siendo un ángel y conozco todos los trucos y las puertas que otros ángeles pueden abrir para comunicar realidades.”
“Misha, lo siento, pero el padre de mis hijos está aquí tumbado, ha sufrido una hemorragia en un ojo y no se como ayudarle. Podrías ser un poco más conciso y decirme de que estás hablando.”
El ángel suspiró y sin que dijera nada Matt se apartó para permitir que se levantara. “No os mentí cuando os dije que no sabía como abrir una puerta a la otra realidad. Con mis poderes podría hacerlo igual que otro ángel puede hacerlo. Pero en el caso de Gabriel y contando con que no puede o no debe llevaros allí, os abrió una ventana a través de la mente de Jensen, pero no os hablo de los riesgos ni de cómo usar esa ventana.”
Jared agitó la cabeza, era demasiada información junta al mismo tiempo, cuando su única preocupación en ese momento era la salud de Jensen.
“¿Se pondrá bien? Está tan pálido…” Acarició su mejilla y lo notó removerse. “Está despertando.”
“Si, tranquilo.” Dijo su hermano. “Se recuperará, necesita llevar un par de días el parche y descansar para evitar más nervios.”
“Jay, ¿Qué haces tan pronto en casa?”
“¿Tu que crees?” Jared sonrió intentando parecer tranquilo. “¿Recuerdas que te dije que nada más de sustos? Misha me ha llamado diciéndome lo que había pasado.”
“No ha sido para tanto, supongo que me ha reventado alguna pequeña vena en el ojo y es más aparatoso de lo que parece.” Si al menos no sonara tan agotado y dolorido. “No deberías haber venido.”
“Tonterías, cuando te ocurre algo, tengo que estar aquí contigo. Además, si te vieras ahora… vaya no ha sido la mejor elección de palabras.” Rozó ligeramente el ojo herido de su novio y le besó en los labios. “Lo que quería decir es que ahora mismo pareces un cachorrillo apaleado y que no te atreves a decirme que lo estás pasando mal y que quieres que te de el abrazo de oso más grande del mundo.”
Jared se dio cuenta que Jensen empezaba a llorar por el ojo descubierto y se incorporaba para enterrarse entre sus brazos, dejando que la compresa de su frente cayera por el sofá.
“Oh, cariño. ¿Ves porque tenía que estar aquí?”
“Dios, Jay tengo tanto miedo. No puedo controlar esto que me está pasando y temo que la siguiente visión sea mucho peor y me haga más daño o los niños lo vean.” Notó el fuerte abrazó de Jared presionando contra su cuerpo, besando su cuello lentamente, Jared sabía que eso siempre le hacía sentir mejor.
“Papi.”
“Lo siento mucho chicos, pero los niños estaban preocupados por su padre y quieren animarle para que no esté triste y han venido ayudar.” Dijo Sarah dejando a los dos pequeños en el sofá entre sus padres.
“Pa’a ti, papi, pa’a que no estes tiste.”
Alex puso delante de su padre su muñeco de peluche favorito el que Jensen y Jared usaban para conseguir que se durmiera cuando había estado enferma. Jensen lo cogió sollozando, pero intentando no llorar delante de sus hijos.
“Gracias mi vida.”
“Yo tamben.” Jack levantó las manitas con un bote en ellas.
Jared y Jensen miraron a Sarah que se reía por lo bajo. “Es su jarabe para la tripa, ya sabéis, el que le dais para “que no esté triste”.”
“Oh, claro.” Jared cogió el bote y lo apartó del alcance del niño, para evitar un desgraciado accidente. Le acarició la cabecita y comenzó a hacerle cosquillas. “No tenéis que estar preocupados por papá.” Dijo Jared mientras el niño se reía trataba escapar de sus cosquillas. “Ahora está malito, pero se pondrá bien en seguida.”
Alex, buscó refugió entre las piernas de Jensen donde se acomodó para darle un abrazo y frotarle la tripa. Jensen se sentía tan inocente entre los bracitos de su niña.
“Chicos, deberíamos hablar.” Dijo Misha con la misma delicadeza a la que estaban acostumbrados. “Sobre los sueños, las visiones.”
“Si, tiene razón.” Asintió Jared, cogiendo a Jack en brazos y le entregó el peluche de su hermana. “Vamos chicos,” le dio el muñeco al niño y le acarició la nariz. “Que tal si esta noche descargamos una peli y la vemos los cuatro juntos.”
Tanto Jack como Alex, que seguía recostada sobre su padre, rieron felices al escuchar aquello. Sarah volvió a coger a los niños, con la promesa de darles su merienda favorita. Los adultos esperaron a que los niños estuvieran en la cocina y Jared se volvió hacia Misha, sentándose junto a Jensen que rápidamente se recostó sobre él y agradeció su abrazo cariñoso.
“¿Cómo podemos controlar las visiones?” Jared sintió que su novio se estremecía entre sus brazos al pensar en las visiones y lo que producían en su cuerpo. “Eh, tranquilo, mi vida. Voy a cuidar de ti, ¿recuerdas?”
“No es fácil, al menos no al principio.” Dijo Misha por fin. “Pero tu presencia junto a él, será de gran ayuda.”
“¿Cómo? ¿Qué puedo hacer yo?” Jared acarició el costado de Jensen y le dio beso en la frente.”
“Tu eres su ancla con nuestra realidad, mientras estés con él, mientras te sienta a su lado el sufrimiento por las visiones será mucho más suave de lo que ha sido hasta ahora o tal vez no exista.”
“Siempre y cuando estemos juntos.” El ángel asintió. “¿Y qué hacemos con las visiones? ¿De qué nos sirve ver lo que está ocurriendo en el otro lado si no podemos luchar contra ellas?” preguntó Jared, apretando un poco más el cuerpo de Jensen un poco más contra él.
“Quiero ayudarles, pero a veces desearía no verlas.” Jared le besó de nuevo el cuello a Jensen para tranquilizarlo.
“Es posible que puedas acceder al otro lado.” Misha se sentó en la mesa de café y Jensen se puso tenso. “No digo que puedas viajar al otro lado, no funciona así, pero si que puedes comunicarte con tu otro yo a través de las visiones.”
“¿Quieres decir que con la visiones podría hablar con Dean y contarle lo que veo para que ayude a Sam? ¿Podría hablarle sobre el brujo y sobre el beso?”
“¿Beso? ¿Qué beso?” Dijo Jared quedándose alerta como un sabueso. “¿Qué me he perdido?”
“Cuando tuve la última visión, sentí o vi… no lo se, no estoy seguro… pero creo que el brujo va a besar a Dean o tal vez lo haya hecho ya.”
“¿Besarle?” Dijo Jared sonriendo, pero todos los presentes se mantuvieron serios. “¿Alguien te ha besado?”
“No… bueno no lo se, no consigo porque todo está hecho un verdadero lío en mi cabeza… el brujo, que se parece a Michael…”
“¿Michael te besó?”
“No… bueno no lo se, lo digo en serio, no se lo que pasó.” Jensen cerró los ojos, le dolía la cabeza después de todo lo que había ocurrido en un solo día y aunque no quería decirlo estaba demasiado sobrecogido ahora que las visiones le había herido. “Jay… ¿Qué tal si dejamos esto para más tarde?”
“¿Estás cansado?” Jensen asintió. “Muy bien, les hemos prometido a los niños ver una película y creo que no son los únicos que están algo asustados por lo que ha pasado hoy. Creo que las visiones podrán esperar unas horas.”

“¿Qué estás haciendo aquí Balthasar?” Preguntó Dean colocándose entre la cama de su hermano y el ángel.
“Ayudaros supongo.” Dean no dijo nada, nunca había estado seguro de las intenciones del ángel. “Un pajarito me ha dicho que tu hermano no está muy bien.”
El cazador le fulminó con la mirada. “¿Sam se está muriendo verdad?”
“Espero que estés aquí para salvarle y no para reírte de nosotros.”
Sin decir nada Balthasar rodeó la cama, bajo la atenta mirada de Dean, que había cogido a Alex y lo abrazaba con seguridad, si pensaba hacer alguna cosa, si tenía algún truco pendiente para ellos, le mataría allí mismo, con sus propias manos antes de que pusiera una mano encima de su hermano.
Pero el ángel no intentó nada, tan solo colocó una mano sobre la frente de Sam y cerró los ojos, concentrándose. Dean esperó, impaciente, hasta que Balthasar volvió a abrir los ojos.
“Es el trabajo de un brujo, uno no muy bueno por cierto, pero supongo que estabas demasiado preocupado por la salud de tu hermano como para pensar en quien le había hecho esto.” Dean le fulminó con la mirada por segunda vez. “No es mi culpa que te obceques en las cosas cuando se trata de tu familia.”
“¿Puedes ayudarle o no?”
“Claro que puedo, tan solo es un brujo, ni siquiera es un ser celestial. Dame un minuto.”
Pese a las ganas que tenía de sacarlo de la casa dándole una patada en el cuelo, Dean consiguió mantenerse tranquilo y esperar. Una luz procedente de la mano del ángel iluminó a Sam, que se había vuelto a quedar dormido justo antes de la llegada de Balthasar. Toda la habitación se iluminó y Dean quedó cegado un momento.
“Dean…” la voz de Sam hizo que caminara a tientas hasta la cama y notó como su hermano le apretaba la mano.

Jensen y Jared cogieron cada uno a uno de sus hijos en cuanto terminó “Enredados” y los niños se quedaron dormidos, sentados sobre sus padres. Los dos actores los miraron un momento y sonrieron. Pese a todo lo había ocurrido aquel día, los niños se lo habían pasado bien viendo la película, se habían reído y habían disfrutado.
“Siguen siendo completamente inocentes. ¿Crees que lo serán durante mucho más tiempo?”
“Claro que si Jen, para eso estamos aquí, para cuidarles y protegerlos de todo lo que sea malo para ellos.” Jared besó la frente de su compañero y le acarició la mejilla bajo el ojo herido. “Además, ya has oído a Misha, podemos hacer que las visiones mitiguen el dolor que te provocan y encima podrás avisar a Dean.”
Alex dormía con la cabeza apoyada sobre el hombro de Jared y la acunó mientras hablaba para evitar molestarla, Jack se había quedado dormido sentado en las piernas de Jensen y este tuvo que tener mucho cuidado para cogerlo en brazos y que su hijo no se despertara.
“El beso fue tan real, lo sentí sobre mis propios labios. ¿Crees que Michael sería capaz de algo así? Se fue antes de que yo despertara, no pude preguntarle que fue lo que pasó. ¿Crees que fue capaz?”
“¿De besarte? Bueno, muy ciego sería cualquiera para verte y no querer besarte, pero no se, no conozco a Michael, no he trabajado con él; tu si. ¿Tienes alguna duda sobre si sería capaz o no?”
Jensen negó con la cabeza. “¿La verdad? No lo se, hace mucho que dejamos de vernos y encima le veo como el brujo que está atacando a los Winchester, supongo que estoy confundiendo las cosas.”
“Hablando de besos.” Jared se acercó y depositó un beso que poco a poco fue haciendo más intenso sobre los labios de Jensen, abriéndose paso en su boca para penetrar en ella y no se detuvo hasta que lo escuchó suspirar. “¿Fue ese beso más real que este?”
“No.” Jensen sonrió.
“¿Cuál de los dos besos prefieres?”
“¿Todavía lo tienes que preguntar?”
“La cosa es que no podemos estar seguro sobre si Michael te besó. Si lo hizo, seré yo mismo el que lo eche de la serie, si no lo hizo entonces controlando las visiones, el brujo dejará de ser un problema.” Miró a los dos niños. “Pero estoy pensado que Alex y Jack se merecen un premio por haber sido tan valientes hoy y cuidar de ti.”
La sonrisa de Jensen se amplió. “¿En que estás pensando?”
“En que Alex se ha quedado prendada de Rapunzel; podríamos comprarle una muñeca, he visto unas que son preciosas y seguro que le encantará y creo que Jack quiere un camaleón, así que antes de acabar comprándole un bicho que se alimente de moscas podríamos comprarle un peluche de… ¿Cómo se llamaba el camaleón?”
“Pascal.” Ahora fue Jensen el que le besó.
“Qué listo es mi pirata, tal vez podría comprarte a ti un loro que aprenda a decir “Jay te quiero”.”
“¡Eh!” Jensen le dio un golpecito en el hombro.
Jared se echó a reír. “Solo lo decía por el parche.”
“Anda vamos a meter a los chicos a la cama y dormir nosotros también, no se tu pero estoy agotado y necesito descansar ya que mañana quieres ir al centro comercial para malcriar a tus hijos.”
Jared lo vio marcharse hacia las escaleras con Jack en los brazos. Sabía que Jensen tenía miedo, que estaba aterrado por las visiones, pero también sabía que nunca se lo diría, para no asustarlo a él también. Sin embargo, estaba decidido, iba a cuidar de él, de su familia y desde luego iba a vigilar muy de cerca a Weatherly, si se atrevía a sobrepasarse un pelo con Jensen o hacía alguna insinuación de que pretendía hacerle algo más atrevido que una broma de colega… prefería no preguntarse todavía lo que sería capaz de hacer con alguien que se sobrepasara con su amante o que dañara a su familia.